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45 años de Rubycon, maravilloso viaje cósmico de Tangerine Dream

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Tangerine Dream

La agrupación berlinesa, pionera de la música electrónica moderna, publicó el 21 de marzo de 1975 su fabuloso sexto disco, segundo con Virgin Records

Tangerine Dream
Rubycon
Virgin Records. 1975. Alemania

Después del inusitado impacto de Phaedra (1974), el primer álbum con el recién nacido sello de Richard Branson que inauguró la fructífera etapa conocida como The Virgin Years que se extendió hasta 1983, Tangerine Dream dio un audaz paso adelante con un disco compuesto por dos largas partes (una por cada lado del LP) conformando la magistral obra Rubycon.

Edgar Froese, Chris Franke y Peter Baumann, ya habían probado con Phaedra las posibilidades de la tecnología más novedosa para entonces, que incluía sintetizadores (Modular y Mini Moog, VCS3, EMS Synthi A), secuenciadores (convertidos en sonido distintivo), además de mellotrón, piano eléctrico, piano preparado, órgano ELKA modificado y guitarra eléctrica.

Con Rubycon el trío perfeccionó el sonido logrado con Phaedra, y lograron otro hito insospechado para un grupo cuyo sonido era vanguardia pura.

Ambos discos fueron grabados en invierno, lo cual probablemente haya influido en el “mood” que cada uno prpyecta.

El único vínculo real con el mundo pop que tuvo Tangerine Dream era el Pink Floyd pre Dark Side of The Moon, notable en ciertas pasajes.

La primera parte de Rubycon es sencillamente magistral. Los primeros siete minutos nos envuelven en una atmósfera tan inquietante como fascinante, a base de mellotrón y sonidos varios.

A partir de ahí aparece el hipnótico secuenciador que como un mantra nos atrapa irremediablemente mientras órgano y sintes construyen una telaraña cósmica memorable.

La intensidad crece y a partir del minuto 11 ya nos encontramos inmersos en un auténtico viaje por dimensiones desconocidas, hasta que durante el tramo final nos dejan en algún paraje recóndito del universo mientras damos la vuelta al vinilo.

La segunda parte comienza donde quedó la primera. Sonidos inquietantes y voces lejanas inidentificables, como si flotáramos en la ingravidez del espacio, nos conducen hacia otro destino en el viaje.

De nuevo los secuenciadores, esta vez más dominantes, reaparecen en el quinto minuto y vuelven a montarnos en alfombra voladora para continuar el periplo por confines nunca antes visitados.

Los cinco minutos finales vuelven a la calma, como un paisaje lunar, recordando las atmósferas desarrolladas por Edgar Froese en su magistral disco solista de aquel mismo año, Ypsilon in Malaysian Pale

El año 1975 fue de gran importancia para la música electrónica, en especial para la vanguardia alemana, con discos como Radio-Activity de Kraftwerk, Picture Music y Timewind de Klaus Schulze, y las dos joyas de Tangerine Dream, Rubycon y Ricochet, el primero en directo.

La grabación del gran Mike Glossop -antes que adquiriera fama grabando grupos punk y new wave- y la llamativa foto de portada de Monique Froese, completan una obra esencial de nuestro tiempo la cual escaló hasta el puesto 10 en las listas británicas, permaneciendo 14 semanas en ellas.

Juan Carlos Ballesta