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Bringing It All Back Home: 55 años del inicio del Bob Dylan eléctrico

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Bob Dylan

El 22 de marzo de 1965, el cantautor publicó su primer disco con sonidos eléctricos, levantando polémica en los puristas folk, que resultó ser un acierto

Bob Dylan
Bringing It All Back Home
Columbia. 1965. EE UU

El 22 de marzo de 1965, Bob Dylan lanzaba al mercado su quinta obra discográfica titulada Trayéndolo todo de vuelta a casa.

Hoy, luego de 55 años, le damos vueltas a este vinilo y nos vamos con nuestra máquina del tiempo a esa remota fecha donde el consagrado cantautor de Duluth, Minnesota, sacudía a un fervoroso público con su rebelde poesía y sus atractivas melodías que enraizadas en el folk, siempre han sido motivo de gran controversia.

En aquella convulsa década de los 60, Dylan atravesaba un período de cambios estilísticamente importantes. En nuestro celebrado álbum, Bob nos ofrecía entonces un repertorio de temas eléctricos y acústicos. El riesgo alteró a los puristas pero encontró nuevos afectos.

Dylan, con este álbum considerado entre  los más grandes del rock, entraba en las primeros 10 puestos de las carteleras por primera vez.

Guiando el camino con su armónica, guitarra, voz y ocasionalmente el teclado, Bob Dylan contó con el apoyo de más de una decena de músicos que incluían a Bob Gregg en la batería, Paul Griffin al piano y las teclas, John P. Hammond y Bruce Langhorne en las guitarras, además de otros renombrados músicos del mundo del rock.

Poco antes de juntar esa banda, en 1964, Dylan comenzaría a escribir, en casa de su representante musical, lo que sería este vinilo.

El resultado de ese primer intento no fue otro que el emblemático tema “Mr. Tambourine Man”, composición que sería el abridor del lado B de este álbum.

Otras canciones fueron dándole cuerpo al “Long Play” que Dylan dividió en siete temas eléctricos y cuatro acústicos. Todos grabados entre el 14 y 15 de enero de 1965.

Bajo la producción de Tom Wilson, nuestro primer encuentro es con la imagen de Dylan al frente y una mujer detrás de él captada por el lente de Daniel Kramer. En ella apreciamos además los borrosos bordes de la imagen como un detalle artístico del autor.

La dicotomía electro-acústica de Dylan

La primera tríada de temas inicia con la movida,  pegajosa y hasta bailable “Subterranean Homesick Blues” (Blues de la añoranza subterránea), donde el legendario músico nos cuenta: “Johnny está en el sótano cortando la medicina, yo estoy en el suelo pensando en el gobierno, el hombre de la gabardina yace con la insignia al descubierto y cesante”

Hacia el final los versos de Dylan parecen implorarnos que tomemos distancia de las dañinas compañías.

Luego, iniciando con la guitarra acústica, Dylan nos ofrece “She Belongs to Me” (Ella me pertenece), una balada country donde Bob nos canta: “Tiene todo lo que necesita, es una artista, nunca mira atrás, puede quitarle sombras a la noche y pintar de negro el día”

Dylan hace un sencillo solo de armónica después de la tercera estrofa y luego al final.

La tríada la completa “Maggie’s Farm” (La granja de Maggie), en la que Bob canta: “Nunca más trabajaré en la granja de Maggie, me despierto por las mañanas, junto mis manos y rezo por que llueva, tengo la cabeza llena de ideas, me están enloqueciendo”

Esta pieza está considerada como la emancipación de Dylan del movimiento de la protesta folk. Cuando la tocó en directo en el Newport Folk Festival, con un volumen inusual y una electricidad nunca vista en el famoso festival, fue abucheado y tildado de traidor por los puristas del folk.

El segundo terceto de temas lo encabeza una más romántica “Love Minus Zero/No Limit”, donde Dylan nos habla de las vicisitudes del amor: “Mi amada habla como el silencio, sin ideales ni violencia, no ha de proclamar su lealtad pero es sincera como el fuego y el hielo…”

Es, sin duda, uno de los mejores temas del disco

Dylan luego abre espacio para otro blues en “Outlaw Blues” (Blues del forajido), en el cual nos canta: “¿No es duro tropezar y caer en una alevosa charca? ¿No es duro tropezar y caer en una charca de cieno? Sobre todo a nueve bajo cero y a las tres de la tarde”

La canción es una metáfora del abandono de las lastimosas canciones de folk centradas en aspectos políticos que el autor venía componiendo previamente pero que ahora lo hacía en favor de algo más “forajido”, más despreocupado.

En “On The Road Again”, el compositor nos narra: “Me desperté por la mañana, en mis calcetines había ranas, tu mamá está escondida en la nevera, tu papá entra llevando una máscara de Napoleón…”

En ella Bob Dylan expresa los absurdos afectos de la despreocupación y las degeneradas formas de una vida bohemia.

El lado A culmina con la más surreal “Bob Dylan’s 115th Dream” (El sueño 115to. de Bob Dylan)”, cuya extensa lírica narra los varios encuentros del Capitán Arab, una evocación directa al clásico Moby Dick.

Junto a Tom Wilson, su productor, Dylan comenzó a experimentar con una música muy personal en la cual fusionaba folk y rock e influido no solo por el artístico deseo que surge del cansancio provocado por una reiterada temática de protesta que impactó profundamente en la agitada vida del estadounidense de los 60, sino también inspirado en sus contemporáneos.

Más específicamente por John P. Hammond quien andaba en las mismas. Hammond reclutaría a miembros de los Hawks y formar así la legendaria The Band con el guitarrista Robbie Robertson, el baterista Levon Helm y el organista Garth Hudson. Dylan tendría una entrañable relación con esta agrupación con la cual grabó muchos temas y dejó el increíble documento en directo Before the Flood (1974).

Damos un giro al disco de vinilo para encontrarnos en la calidez de las sonoridades acústicas y… ¡guao! “Mr. Tambourine Man”, una de mis canciones favoritas de Dylan que tantos recuerdos trae a muchos.

“Hey, señor del pandero, tócame una canción, no tengo sueño ni sitio a donde ir, hey señor del pandero, tócame una canción, con el tintineo de la mañana seguiré tus pasos” Dylan es experto evocando imágenes.

Continua el repertorio con “Gates of Eden” (Las puertas del Edén), una filosa canción en las que Bob Dylan nos dice: “Con guerra y paz se tuerce la verdad, su gaviota de queda planea sobre bosques de nubes cuadrúpedas, el ángel vaquero cabalga con una vela encendida al sol, aunque su brillo es cera negra, pero no bajo los árboles del Edén…”

Dylan plasma cruda y proféticamente, la pérdida de la inocencia de toda una generación.

Luego Dylan nos presenta la inmensa poesía a modo de letanía llena de ironía “It’s Alright, Ma (I’m Only Bleeding)” (No pasa nada mujer, (solo estoy sangrando))” en la cual con su peculiar estilo nos canta: “Las sombras cuando rompe el mediodía, apagan hasta las cucharas de plata, la cuchilla hecha a mano, el globo del niño, eclipsan el sol y la luna”.

Es un tema ligado con la realidad del soldado enviado a la Guerra de Vietnam, cuestionamiento que Dylan hizo suyo. La pieza permanece como uno de sus más importantes alegatos contra la clase política estadounidense.

La triste despedida amorosa en el tema “It’s All Over Now, Baby Blue” (Todo ha terminado, Baby Blue), cierra este indispensable álbum.

“Debes irte ahora, toma lo que necesites si piensas que va a durar, pero lo que quieras conservar, agárralo ya, a lo lejos tu huérfano empuña un arma, llorando como un fuego al sol, cuidado, los santos llegan ya y todo ha terminado Baby Blue”

Dylan expresa con grandilocuencia ese momento de una relación de pareja cuando la confianza y la honestidad son tan abrumadoras que la misma ocurre verdaderamente después que la sentencias.

En cada canción, pese a que Dylan pocas veces demuestra su proclividad a permitir mayores espacios a la banda que le acompaña, se siente la entrega del grupo por mantener el balance entre las frecuentes extensas poesías de Bob y el ajustado acompañamiento musical.

En este álbum, y como ejemplo el penúltimo tema, Dylan demuestra su vasta capacidad intelectual con una lírica más amplia y compleja.

En el aspecto instrumental, puede que Dylan no haya intencionalmente dividido el repertorio en un lado eléctrico y otro acústico pero de cualquier modo este disco refleja un Dylan dispuesto a un cambio dirección en su propuesta artística.

Dylan, a pesar del resultado final, logró grabar una versión eléctrica de cada tema. Y aunque hago una venia al cambio, creo que ha debido hacer también una versión acústica de cada uno de los temas.

55 años de Bringing It All Back Home, es un álbum imprescindible, al que hay acudir con frecuencia

Leonardo Bigott