La banda liderada por Quintín Vargas alias Quentin Gas regresó a Madrid renovada para estrenar el sensacional El mundo se quema
Quentin Gas y Los Zíngaros
Concierto en Sala El Sol, Madrid
Inverfest
(Febrero 14, 2025)
En los años pre-pandemia hubo una banda andaluza que nos maravilló y nos hizo pensar que el rock andaluz con tintes prog, hard y space rock estaba de regreso.
Liderada por el guitarrista, cantante y compositor Quintín Vargas (Quentin Gas), los tiempos que acompañaron a Caravana (2017) y Sinfonía Universal Cap 2 (2018), llevaron al proyecto a diversos escenarios, entre ellos a los Conciertos de Radio 3 en TVE (grabación a la que asistimos) y varias veces en Madrid como consta en nuestras crónicas (Sala Berlanga compartiendo con Hermanos Cuberos el 17 febrero de 2018, crónica aquí; Sala El Sol, octubre 26 de 2018, crónica aquí; abriendo para Temples en La Riviera, marzo 14, 2019, crónica aquí). De esa etapa surgió también una interesante entrevista (leer aquí).
Los Zingaros de entonces eran sólidos músicos como el teclista José Vaquerizo (luego sutituido por el gran Bronquío), el baterista José Mesa y el bajista Scott aka Tera Bara, poco después convertido en pieza fundamental de Derby Motoreta´s Burrito Kachimba.
Pero algo ocurrió en la vida de Quentin Gas para que el proyecto desapareciera del mapa por cinco años, tiempo durante el cual, tal como confesó durante este concierto, se fue al monte a pensar. No se fue del todo realmente porque hubo unos fogonazos como solista explorando la música urbana desde el flamenco.
Finalmente, el pasado año, Quentin Gas y Los Zingaros regresó a la vida con el sensacional El mundo se quema, disco presentado en Madrid en el marco de Inverfest. (forma parte de nuestros 45 mejores discos españoles de 2024)
Ahora en formato sexteto la banda sonó como nunca. Quentin Gas aprendió ciertas cosas que en el pasado le pasaban factura. Ha decidido descargar responsabilidades en otro guitarrista (Pablo Donoso, de gran gestualidad y sonido fuzz brutal) lo que le permite estar más libre y relajado, así como también en el aspecto vocal ahora cuenta con el apoyo de la talentosa Bego Salazar en la voz flamenca, coros y palmas, quien fue para nosotros una auténtica revelación.


La base rítmica de Ismael Prieto (batería) y Mario Mugre (bajo) lució poderosa, con un bajo distorsionado realmente potente que fue hilo conductor en muchos pasajes. En los teclados, la joven Julia Dueñas hizo un aporte muy efectivo y lucido, sin aspavientos.



El concierto, como cabía esperar, estuvo basado en el material de El mundo se quema, sensacional cuarto disco, del cual interpretaron diez de los dieciséis temas que lo componen. El resto fue extraído del disco Caravana, obviando el álbum intermedio.
El sonido pregrabado de “El sermón de la montaña” anunció el comienzo del show y la entrada de los músicos. Arrancaron de manera arrolladora con “Amen” y “El Penal”, y no hizo falta más tiempo para comprobar que asistíamos a un concierto con alma, sentimiento, energía y mucha electricidad.
Sin los colaboradores que grabaron el disco, las piezas no se resintieron, por el contrario, sonaron sólidas, especialmente gracias al monumental sonido del bajo de Mugre -que fue clave todo el concierto- y la increible voz flamenca de Begoña Salazar.

La corta “Zíngaro errante” con ese inconfundible aire morisco dio pasa a la potente “Romance”, la primera que abordaron del disco Caravana, el que puso en el mapa a Quentin Gas & Los Zíngaros. Una infecciosa mezcla de Triana y King Gizzard & The Lizard Wizard
El público estaba totalmente conectado ya con las piezas nuevas, pero a partir de ésta entramos todos en un trance colectivo.
La introducción al piano de Julia Dueñas, dio paso al riff muy en línea de The White Stripes de “La vírgen de los dolores”, mientras Quentin pedia las palmas al público y la canción entraba en una dinámica contagiosa, con todos cantando. Son los momentos en los que uno comprueba que el rock andaluz tiene un aura único.

Finalmente habló Quintín: “Muchas gracias Madrid. Mucho tiempo, verdad?. Es que estado retirado un tiempo, me he ido a pensar al monte y me he dado cuenta reflexionando, que no puedo vivir sin ustedes. Gracias por petar esto, no se que tiene Madrid”.. y alguien ripostó: “¡Madrid mola!”
Y comenzó “El pedío” (otra de Caravana), una favorita de todos, con una línea de bajo hipnótica, palmas, estupendo sintetizador y un aroma a rock progresivo.
Enseguida comenzó a sonar “El volcán” introducida como “Uy, esta es muy bonita, la dedicamos a todos los enamorados en la sala”. Fue el turno para la introducción vocal de Bego Salazar, y luego entre ambos cantaron una canción que si el mundo fuera distinto sería un éxito rotundo.
En el disco la voz femenina es de la gran Anni B Sweet y sin desmerecer sus siempre magníficos aportes, fue interesante comprobar como la voz flamenca de Salazar se adaptó mejor al “feeling” de la canción.

Los teclados solemnes introdujeron “Fatigas”, sentida pieza de ritmo aletargado muy a lo Triana, con una línea de bajo fenomenal entrelazada con las voces y que contó con un gran solo de guitarra de Pablo Donoso, un músico que destacó en todo momento no solo por su destreza sino también por su histriónico estilo. El crescendo final fue épico.
“La trenza de tu pelo negro” fue otro momentazo, con ese comienzo sigiliso y sensual protagonizado por piano, sintetizador y voz. Sonó muy distinta al disco -mejor de hecho- con protagonismo destacado de Bego Salazar, y una parte final con gran solo de guitarra. Los “¡Olé!” no se hicieron esperar.

“¿Os acordáis del disco Caravana?”… Así introducía Quentin Gas el temazo que le da nombre, con un bajo casi Motorhead. Todo estaba servido para “nuestra canción más famosa, #1 en Las 40 Principales, #1 en la Cope, #1 en la RAI, en la RAE y en la ROE”, dijo con ironía Quentin para introducir la épica “Deserto Rosso”.
En una versión salvaje, en la que Quentin entra en trance, Los Zingaros nos regalaron unos diez minutos memorables, que incluyeron una sección media con caos controlado a lo “Interestellar Overdrive”, con redobles de batería, feedbacks de guitarras, cantes envueltos en eco, bajada de Quentin al público… y un final repentino que levantó aplausos inmediatos.



Faltaban tres temazos del nuevo disco, que hicieron del tramo final un goce absoluto. “Säkais” es de los temas centrales y la interpretación hizo justicia. Palmas, base rítmica y voces sonaron fantásticos, pero fue la guitarra la que puso el encanto.
“Hechuras” subió aún más el listón, con un ritmo mas acelerado que todo lo anterior, con Mugre luciéndose mientras Quentin bajaba de nuevo a departir y enloquecer con el público.

Y aunque amenazaron con irse, faltaba el magistral final con “El mundo se quema”, con Quentin y Bego contrapunteando maravillosamente, el sinte en plan estelar, el bajo endiablado, las palmas colectivas… y al final Bego desatada dejándonos boquiabiertos… un auténtico trance de alto impacto.

¿Cómo salir a la superficie después de esta fiesta sevillana? Nadie quería irse. Quentin tampoco. Abrazados y zapateando, el grupo se despidió.. y un último cante de Quentin provocó el ¡Oléeee! Definitivo y a la calle satisfechos.
Juan Carlos Ballesta
Fotos: Óscar Ribas T.



