Inicio Discos Do Not Disturb: el riesgo garantizado de Van Der Graaf Generator

Do Not Disturb: el riesgo garantizado de Van Der Graaf Generator

Van Der Graaf Generator

El 30 de septiembre de 2016 vio la luz el álbum 13 de la indispensable banda inglesa conformada por Peter Hammill, Hugh Banton y Guy Evans

Van Der Graaf Generator
Do Not Disturb

Esoteric Records. 2016. Inglaterra

Cada nueva entrega que realiza Peter Hammill, tanto en su rol de cantautor inagotable como junto a la banda que ayudó a crear en 1968, es un acontecimiento que impacta a una selecta legión de seguidores incondicional alrededor del planeta y también, que es lo más notable, gana nuevos adeptos de generaciones que nunca vivieron el período clásico y más aventurado del rock progresivo en los 70.

Van Der Graaf Generator fue y sigue siendo probablemente la banda del rock progresivo más difícil de clasificar en los años 70, con auténticas joyas como The Least We Can Do Is Wave to Each Other (1970), H to He Who am the Only One (1970), Pawn Hearts (1971) y los cuatro de la segunda etapa, Godbluff (1975), Still Life (1976), World Record (1976) y The Quiet Zone/The Pleasure Dome (1977).




Casi nunca contaron con bajista y ese rol lo desempeñó de manera brillante el teclista Hugh Banton, algo que dio libertad absoluta al baterista Guy Evans para desarrollar un estilo a medio camino entre el rock y el jazz.

VDGG era el único grupo que al frente contaba con un saxofonista/flautista (David Jackson) que muchas veces tocaba dos saxos en simultáneo, mientras Hammill, desde un costado, cantaba y se alternaba el piano y la guitarra eléctrica. Su poética crudeza fue la característica esencial por la que los punks rescataron a la banda de entre todo lo que consideraban pomposo y demasiado elaborado.

Hammill jamás dejó de hacer discos en solitario, comenzando en 1971. La disolución del grupo en 1978 coincidió con los trabajos más ásperos y sensacionales de Hammill, sintonizado con los tiempos. Todos sus ex compañeros participaron como invitados en varios de los álbumes que siguieron e incluso en dos puntuales presentaciones en 1996 y 2003, por lo que una reunión definitiva jamás se descartó.

Sin embargo, tuvieron que pasar 27 años para que finalmente Hammill, Banton, Evans y Jackson volvieran a grabar un disco como VDGG. Present (2005) fue recibido con excelentes críticas, aunque no tardarían en llegar las tensiones entre Jackson y el resto de la banda.

Por ello, para Trisector (2008) ya se habían convertido en trío y tal como lo demostraron también en Grounding by Numbers (2011) y en todas sus giras, fueron capaces de sobreponerse a la ausencia de saxos y flauta de una manera sorprendente.

Este treceavo disco es una impresionante adición a la ya fantástica discografía de la banda, un disco compuesto por nueve temas con el sello distintivo de VDGG. No llega a las cotas de sofisticación de Still Life, la complejidad de Pawn Hearts o incluso la visceralidad de The Quiet Zone, pero Do Not Disturb contiene 57 minutos de alta intensidad, con pasajes frenéticos y otros pastorales.




En él hay espacio para órgano endemoniado pero también para piano sosegado, para fieras guitarras y baterías complejas pero también para rítimicas jazzeadas y acordes aterciopelados. La voz de Hammill, como siempre, conduce con su habitual potencia y su descarnado lirismo.

Hay temas verdaderamente destacables, casi todos en realidad. “Alfa Berlina” posee quizá la rítmica más estándar del disco, pero su fuerza es tremenda sobre todo por las varias voces de Hammill, sello característico a lo largo de su carrera.

Room 1210” es probablemente el mayor deja vu, con elementos que recuerdan a los clásicos “The Undercover Man” o “A Place to Survive”, en la que el acordeón de Banton reluce.

El acordeón guía el corto tema instrumental “Shikata Ga Nai”, que sirve de enlace con la sensacional segunda parte del disco.

Si la primera media hora de música cautiva, los siguientes 27 minutos atrapan aún más. “(Oh No, I Must Have Said) Yes”, empieza en plan hard rock y deriva en un largo puente central jazzeado en plan jamming, para volver y terminar como empezó.

Brought to Book” nos introduce con piano, escobillas y la voz de Hammill en su faceta más romántica para luego incorporar una rítmica intrincada entremezclada con el órgano y la guitarra digna de la etapa setentera.




Almost the Words” es uno de esos temas en apariencia sosegados de alto contenido poético en los que Evans toca los tambores con mazos, Banton transmuta su teclado en contrabajo y Hammill canta con delicadeza, hasta que casi arribando al minuto cinco la voz de Peter doblada en varias capas y el órgano enloquecido transforman la canción en un huracán de emociones. Poco menos que soberbia.

El tema final, “Go”, es perfecto para dejarnos en trance con su atmósfera reflexiva, casi melancólica. Su significado puede estremecer sabiendo que Hammill, Banton y Evans han dejado entrever que este podría ser el último trabajo en estudio que graben como VDGG, un disco que les llevó unos meses componer, apenas una semana grabar y seis meses mezclar.

En el año 2015, Hammill apenas se presentó en vivo una vez (en Madrid) y la razón fue este disco, cocinado a fuego lento, testimonio inequívoco del desbordante talento de estos tres músicos ingleses a los cuales jamás podremos agradecer completamente todo lo que nos han dado.

Juan Carlos Ballesta


 

YouTube player

¿Interesado en comprar éste u otro disco de Van Der Graaf Generator, o merchandising? Como un Afiliado de Amazon, recibimos una comisión  por compras realizadas. Gracias

Productos de Van der Graaf en EspañaProductos de Van der Graaf en Estados Unidos