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World Record: el desgarrador séptimo álbum de Van Der Graaf Generator

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Van Der Graaf Generator World Record

En octubre de 1976, la inimitable banda inglesa de progrock publicó su séptimo álbum, una obra cumbre liderada e ideada por Peter Hammill tras la cual se produjo un deslave en la formación.

Van Der Graaf Generator
World Record

Charisma Records. 1976. Inglaterra

 
La música de VDGG es de alta densidad. En sus momentos más dulces, nos acaricia con sobrada delicadeza. Y en los más ásperos, nos desgarra la piel, pero en cualquier caso siempre intensa.

Sin embargo, no vayas a pensar que su planteamiento artístico musical es blanco o negro, por el contrario, los matices de su música coexisten en un perfecto balance entre la lírica y lo instrumental, aunque la voz de Peter Hammill es ciertamente un instrumento más que teje mundos sutiles como en “My Room (Waiting for Wonderland) o construye escarpadas melodías como “La Rossa”, ambas del excelente álbum Still Life, obra precedente a la que hoy celebramos y publicada también en 1976.

Más allá del fanatismo que propulsa la música de VDGG, yace una selecta discografía sin puntos bajos.

The Least We Can Do Is Wave To Each Other y H to He, Who am the Only One de 1970, el extraordinario Pawn Hearts de 1971, Godbluff y Still Life de 1975, The Quiet Zone/The Pleasure Dome de 1977, Trisector de 2008 y su, hasta ahora, más reciente álbum Do Not Disturb de 2016, ilustran mi afirmación.




Paralelo a ella existe la dilatada discografía de Hammill como solista, una obra que se aproxima a los 50 títulos y que tiene en  In Translation su nuevo álbum lanzado a comienzos de este pandémico año.

No debo pasar por alto las dos colaboraciones recientes de la emblemática banda sueca Isildurs Bane con el genial inglés: Amazonia e In Desequilibrium publicadas en 2019 y 2021, respectivamente. Todas recomendables.

Desde 1967, la agrupación mancuniana que estrenara el sello Charisma (The Nice, Hawkwind, Genesis) ha permanecido, aparentemente, ajeno a propuestas que satisfagan la codicia y ambición de los ejecutivos de las casas discográficas.

Hammill y sus muchachos han sabido mantener una música de “culto” que nos encuentra en su séptimo episodio, uno que representa la última grabación con la formación clásica de Peter Hammill (voz, guitarra, piano, letras, principal compositor), Guy Evans (percusión y batería), David Jackson (saxos y flauta) y Hugh Banton (órgano Hammond, pedal bajo).

Estos dos últimos dejarían la banda después de grabar este álbum, abriendo nuevas posibilidades con el retorno del bajista Nic Potter y el violinista Graham Smith cuya breve estancia dio inicio a otra fascinante etapa de esta eximia banda.

El preámbulo de esta excelente obra es la foto de nuestro planeta levitando en el espacio. Grabada en Rockfield Studios de Monmouthshire, Inglaterra, y producida por VDGG, cinco piezas conforman el disco, teniendo como abridor a “When She Comes”, composición que llena los primeros ocho minutos del primer lado del vinilo.

Vientos y percusión van construyendo la melodía de este dinámico tema con un Hammill altamente emotivo que en sus extensas estrofas nos dice: “Cámara lenta en la quietud de la habitación / tan potente es el aroma de su perfume / que crees que ella es eterna / que crees que ella es todo pero nadie sabe lo que es ella…”

La enérgica parte vocal se ve complementada con una no menos enérgica sección instrumental donde destacan los contrastantes pasajes del electrizado saxo de Jackson, no siempre áspero.




En el más puro lenguaje VDGG se despliegan los siguientes diez minutos a los que la banda ha llamado “A Place to Survive” (Un lugar donde sobrevivir) tema en el cual Guy da los primeros toques antes que Banton y Jackson intercambian frases junto al todopoderoso y corrosivo Hammill quien, esta vez, nos dice, en estrofas un poco menos extensas que las anteriores: “Fácil decirlo cuando estás tan deprimido / que todo es en vano / tus ojos arden, tus oídos chillan y tus extremidades están dislocadas / Campos estériles, la estéril tierra, nunca más florecerá / frota tu rostro y tus manos en la tierra”

La avasalladora avalancha sonora que se desarrolla desde la mitad de la pieza hasta el final es uno de los momentos más ensordecedores del progrock.

“Masks nos sorprende con un agridulce sonido insuflado por el cuarteto con la característica intensidad de sus partes.

“Él es un hombre del pasado y uno del presente / un hombre que se esconde tras una máscara que está tras una máscara / un payaso, un tonto, creyéndolo bueno / ¿o es que el juego sólo se trata de quién ríe de último?”

Hammill, a veces metafórico otras diáfano, se confabula con la extensa sección instrumental para cerrar el primer lado del LP




El punto más alto de este disco es la extensa pieza de 21 minutos llamada “Meurglys III, The Songwriter’s Guild”, la escogencia ideal de VDGG para abrir el lado dos del disco.

Con el órgano dando las primeras notas y luego la flauta, la composición comienza su desarrollo instrumental. No se trata de una suite sino más bien una obra a gran escala con todas las partes involucradas en un sano equilibrio entre música y letras.

Peter y sus amigos nos van llevando poco a poco a ese intrigante mundo llamado VDGG donde los integrantes se hacen cómplices de una música que va procurando espacios para luego atormentarnos, dejando espacio para la reflexión y la imaginación.

Esta pieza es un claro ejemplo del imaginario mundo en el que este cuarteto y su timonel nos sumergen. “En estos tiempos / tan sólo le hablo a plantas y perros / todo contacto humano parece ser doloroso, riesgoso, raro / así que seré Dios en mi propio universo donde intercambio cigarros por canciones / el trato es más duro mientras más sigo hacia adelante…”

El abrupto cambio hacia el minuto doce es uno de esos momentos de contemplación. VDGG, procura el balance entre lo calmo y lo agitado. Es en ese instante donde Hammill nos dice: “Aunque se que todo esto es un escape / huyo porque no se donde está la prisión / puedo soportar el peso en canciones como ésta / aún huyo y debo hacerlo hasta que un día la esperanza llegue”

Peter Hammill hace alarde de su talento como guitarrista en las seis cuerdas eléctricas y una cuasi reggae rítmica. La estructura musical es en ciertos momentos impredecible con un Evans artillero y un comedido Jackson




“Wondering” es la pieza encargada de poner el punto final a esta prolija y sísmica obra concebida con sobrada pasión.

Viento y teclas le abren paso al poeta, una suerte de personaje maldito ocasional que soslaya la temática de un Edgar Allan Poe, al menos en su intención.

“Me alzaré / en las profundidades abriré mis ojos / mientras mi aliento por poco me falla / sobrevive / Espera, algo no está claro / hay algo que temo ahora está más cerca / ¿puedes ser tú? / ¿de quién es esa voz? / llegó el momento de escoger / Ah, ese dolor irracional / este ridículo cerebro ahora estalla en gozo / ¿seré yo? ¿será ahora? / debo comenzar a tomar mis votos…”, nos deja Hammill reflexionando con la grandilocuencia de un himno.

Viajemos de nuevo en el tiempo y disfrutemos de esta gran obra de uno de los capítulos más relevantes de la historia del rock: Van Der Graaf Generator

Leonardo Bigott


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