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Mike Pinder: adiós al último de los fundadores de The Moody Blues

Mike Pinder / The Moody Blues

El teclista inglés, quien fue el artífice del sonido sinfónico y las sofisticadas capas de Mellotron del quinteto inglés, ha fallecido a los 82 años


Qué duda cabe que The Moody Blues es uno de los más importantes e innovadores grupos ingleses de todos los tiempos. Su cuerpo de trabajo central que va desde el revolucionario segundo disco, Days of Future Passed (1967), hasta el octavo álbum, Seventh Sojourn (1972), representa una de las discografías más sólidas y distintivas del universo rock.

Y fue Mike Pinder (27 de diciembre, 1941 – 24 abril, 2024) quien aportó la diferencia.

Juan Carlos Ballesta

En aquel período entre décadas, The Moody Blues se las arregló para transitar con pasmosa habilidad y sofisticación los terrenos del rock sinfónico, la psicodelia, el folk y el pop melódico, lo cual quedó plasmado en siete discos maravillosos, que además de los mencionados, conforman In Search of the Lost Chord (1968), On the Threshold of a Dream (1969), To Our Children’s Children’s Children’s (1969), A Question of Balance (1979) y Every Good Boy Deserve Favour (1971), todos reseñados en Ladosis.

Si algo caracterizó a The Moody Blues durante ese lustro fue el balance entre sus cinco integrantes, quienes además de su rol con sus respectivos instrumentos, también componían y cantaban, algo muy poco usual en un grupo de cinco integrantes.

En el caso particular de Mike Pinder, el último de los miembros fundadores que quedaba vivo, ya había comenzado a componer desde el primer disco, The Magnificent Moodies de 1965 -aportando tres temas junto al cantante y guitarrista original Denny Laine (fallecido en 2023) y cantando uno.

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La revolución del Mellotron de Mike Pinder

Tras aquel primer disco inmerso en la estética beat y del R&B, con versiones de James Brown, Willie Dixon, George & Ira Gerhwin y otros autores, y tres temas de Laine/Pinder, la banda se reformó tras la salida de Laine y el bajista Clint Warwick.

En octubre de 1966, los tres restantes fundadores, Mike Pinder (teclados, voz), Ray Thomas (flautas, percusión, voz) y Graeme Edge (batería, voz), invitaron a su amigo John Lodge (bajo, voz) y a Justin Hayward (guitarra, voz) -recomendado por Eric Burdon– a unirse a una banda que tenía ya un disco y mucho por hacer.

Mike Pinder / The Moody Blues
Mike Pinder y Ray Thomas

Los miembros de la nueva formación de The Moody Blues conocieron en abril de 1967 al productor Tony Clarke, quien era parte del prestigioso sello Decca, quien rapidamente en mayo produjo el single “Fly Me High” (compuesta y escrita por Hayward) con “Really Haven’t Got the Time” (compuesta y cantada por Pinder) en el lado B.

A partir de ese momento, Clarke se convirtió en el “sexto Moodie”, permaneciendo como productor de la banda por los siguientes once años.

Aunque el single no tuvo mucho éxito comercial, si recibió atención en radio y prensa, y ya mostraba elementos folk y psicodélicos propios de la época, dejando atrás el R&B.

La tendencia se acentuó con “Love and Beauty”, otra composición de Pinder, en la cual su autor tocó por primera vez el Mellotron, instrumento que a partir de ese momento sería un elemento medular en el sonido de The Moody Blues.

Mike Pinder había trabajado en la compañía que habia diseñado y comenzado a fabricar el novedoso teclado cuyo singular mecanismo electromecánico permitía emular sonoridades de orquestas, instrumentos de viento e incluso coros, pregrabados en cintas sin fin activadas con cada tecla.

Antes de que Pinder sorprendiera con su inolvidable sonido, apenas se había escuchado al Mellotron emulando una flauta en “Strawberry Fields Forever” de The Beatles y poco antes en “Tomorrow Never Knows” de Revolver (1966). El propio Pinder había recomendado su uso a The Beatles en 1965.

Nada fue igual luego de que Mike Pinder introdujera la grandiosidad y belleza del Mellotron en Days of Future Passed, uno de los primeros álbumes conceptuales de la historia y también en unir orquesta con grupo de rock durante todo un disco.

El sello Decca/Deram sugirió hacer una versión rock de la obra New World Symphony de Antonín Dvořák para promocionar el nuevo formato de audio de la compañia, Deramic Stereo Sound y a la vez saldar el adelanto de dinero que habia recibido la banda.

Aunque en principio la proposición fue aceptada, el grupo pidió el control artístico, aunque ya se había asignado a Peter Knight como arreglista y conductor de las partes orquestadas. Fue el propio Knight, luego de ver al grupo tocando las nuevas composiciones, quien propuso olvidar la obra de Dvořák y trabajar de manera híbrida en las canciones que había escuchado.

La banda nunca se juntó con la orquesta, sino que Knight trabajaba cada pieza por separado creando especie de puentes o enlaces entre canción y canción. Por ello, las composiciones fueron acreditadas a Redwave/Knight, es decir, al colectivo de los cinco músicos y al arreglista, aunque era claro quien habia compuesto cada canción, dos por cada músico.

El magistral resultado final está íntimamente relacionado con el trabajo posterior realizado por Tony Clarke, el ingeniero Derek Varnals (quien seria vital en el sonido de la banda) y Mike Pinder, quienes sobregrabaron partes de Mellotron “doblando” a los sonidos orquestales, lo que se facilitó por el gran conocimiento que Pinder tenía del instrumento y la habilidad para tocarlo, mientras que los conocimientos de Clarke y Varnals en grabación, crearon una especie de muralla sonora que caracterizó de ahí en adelante a los Moody Blues.

Nights in White Satin” se convirtió en una especie de canción distintiva, inspiración para miríadas de bandas en el cercano devenir de lo que se bautizó como rock sinfónico y progresivo. Y Pinder como actor principal. Pronto llegaría el emblemático In the Court of Crimson King (1969) con uso extensivo del Mellotrón, con obvias deudas a The Moody Blues

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Las portadas surrealistas, la psicodelia folk y el Mellotron

A partir de la joya In Search of the Lost Chord (1968), la estética de los Moody Blues se solidificó -ya sin orquestas y con el Mellotron como base- con todos los músicos aportando composiciones, más los poemas de Graeme Edge, habitualmente narrados por Pinder, a quien Edge eligió porque era el de mejor voz al ser el que mas fumaba y más whisky bebía.

Pinder contribuyó con dos excelentes temas, “The Best Way to Travel” y “Om”, aunque el mejor de este disco y quizá de toda la obra de la banda fue “Legend of a Mind”, el homenaje de Ray Thomas a Timothy Leary y el LSD en el cual el Mellotron es fundamental.

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Aquí una presentación en la TV francesa en la que mostraban aún elementos de su primera etapa R¬B así como su nuevo sonido:

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Las portadas de Phil Travels serían parte co-sustancial del discurso de los Moody hasta Seventh Soujourn.

Otro hito fue On the Threshold of a Dream (1969), el cual contiene la mini suite en tres partes de Pinder, “Have You Heard”, además de “So Deep Within You”, siguiendo con la proporción bastante equitativa en las composiciones aportadas por todos, un hecho que sin duda contribuyó a que aquellos discos no tuvieran ningún tema prescindible.

Inspirado en la carrera espacial de entonces, To Our Children’s Children’s Children (1969), inauguró el recién creado sello discográfico de la banda, Threshold, nombre asociado al título del disco anterior. Pinder introdujo el emblemático sintetizador EMS VCS 3, con el cual reforzó el sonido del Mellotron y el concepto del álbum ideado por el productor Clarke, quien era astrónomo y tenia observatorio casero en su apartamento.

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En el siguiente disco, A Question of Balance (1970), con una temática menos ambiciosa y más doméstica, el grupo pretendió hacer canciones que fueran menos dificiles de interpretar en directo. Entre las grandes composiciones de Pinder está “Melancholy Man”, quien introdujo en este disco el famoso sintetizador Moog.

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En la misma estela que su predecesor, Every Good Boy Deserves Favour (1971), seguía encontrando al grupo en una estupenda forma, creando canciones de alta sensibilidad. Pinder contribuyó solo con un tema, “My Song”, pero es el mas largo con mas de seis minutos.

Seventh Sojourn (1972) fue grabado a lo largo de los primeros nueve meses de 1972, parte en el estudio casero de Pinder y luego en Decca Studio 4, en medio de giras y compromisos que dejaron exhaustos a todos. Pinder introdujo el Chamberlin, eventualmente para sustituir al Mellotron por su mejor calidad de sonido y potencia.

Mike Pinder / The Moody Blues

Justin Hayward resume muy bien aquel disco, el momento y la contribución de Mike Pinder:

Me encantó especialmente ‘Lost in a Lost World’. Me encantó tocar todo lo de Mike porque rítmicamente él era genial, rítmicamente todo siempre fue perfecto. Tenía exactamente el tipo adecuado de ritmo en sus canciones y siempre estaba muy bien preparado, lo cual era refrescante. Lo tenía completamente terminado y luego él y yo lo tocábamos y lo trabajábamos. Pero creo que en ese momento estábamos haciendo muchas cosas, tantas universidades y funciones estudiantiles, esa era nuestra audiencia.

Creo que simplemente estábamos reflejando lo que sucedía a nuestro alrededor. Esas noches de gira, tocábamos, pero luego también íbamos a los apartamentos de la gente y escuchábamos música y hablábamos. Era muy parecido eso en Gran Bretaña. Estábamos reflejando la conversación general de los jóvenes en ese momento. Yo tenía 21 o 22 años. Tuvimos la suerte de que en Gran Bretaña terminara lo que llamaban servicio militar obligatorio, pero, por supuesto, muchos de nuestros amigos en Estados Unidos estaban siendo reclutados. Fue una época muy inquietante para los jóvenes”.

Los cinco concluyeron que debían parar por un tiempo indeterminado después de una extenuante gira en 1973 y un intento fallido de grabar un nuevo disco, tiempo que utilizaron para grabar por separado o a dueto, antes de hacer un último intento en aquella década, lo cual ocurrió seis años después en una circunstancia muy diferente musicalmente a la que había cuando pararon.

Octave (1978), fue lanzado en medio de la vorágine punk y la fiebre disco, con un sonido diferente al conocido, con muy poco protagonismo del Mellotron, sin Chamberlin, y con mas presencia de sintetizadores. Pinder solo contribuyó con un tema, abandonando las sesiones de grabación y declinando la participación en el inminente tour.

Sus prioridades habían cambiado, además de que habia mudado su lugar de residencia con su familia a California. Fue sustituido por el suizo Patrick Moraz (ex Refugee, ex Yes).

La partida de Pinder, y también la del productor Tony Clarke, y la llegada de Moraz, incidió en el cambio radical del sonido en los años 80, lo que restaría protagonismo a Ray Thomas y su flauta. Pero es es otra historia.

La partida física de Mike Pinder a los 82 años hace recordar el maravilloso aporte realizado a la música durante una etapa realmente insuperable y que permanecerá por siempre.

Mike Pinder / The Moody Blues

Mike Pinder, Danny Laine y Justin Hayward