Después de cuatro décadas construyendo una de las trayectorias más singulares de la música española, Diego Vasallo vuelve al formato grupo con Løse
Løse no es un gesto retrospectivo ni un proyecto lateral, sino una nueva forma de estar en la canción: colectiva, abierta y fiel a una inquietud que nunca se ha agotado.
Cuando parecía haberlo dicho todo con una voz reconocible y propia, vuelve a moverse, a descolocarse. Løse no llega como una conclusión, sino como una grieta por la que entra aire nuevo: otra manera de compartir canciones, de habitar la duda, de seguir escribiendo desde la penumbra
Hablamos con él sobre cambio, continuidad y la necesidad -todavía- de seguir avanzando.
Juan Carlos Ballesta
Diego Vasallo es una de esas figuras que han sabido atravesar cuatro décadas de música popular española sin levantar la voz, pero dejando huella. Su trayectoria no se explica solo por el éxito temprano, sino por una coherencia estética y una curiosidad constante que lo han convertido en un autor profundamente respetado, incluso cuando ha decidido caminar lejos del centro del foco.
Su historia pública comienza a mediados de los años 80 como cofundador de Duncan Dhu, junto a Mikel Erentxun. En un contexto dominado por la urgencia eléctrica de la Movida Madrileña, Duncan Dhu apostó -desde San Sebastián- por un sonido acústico, elegante y melancólico que conectó con una sensibilidad distinta.
Discos como Por tierras escocesas (1985), Canciones (1986) o El grito del tiempo (1987) definieron una época y dejaron canciones que forman parte del imaginario colectivo (“Cien gaviotas”, “Esos ojos negros”, “Jardín de rosas”, “En algún lugar”, “Una calle de París”), muchas de ellas firmadas o co-firmadas por Vasallo, cuya impronta lírica ya destacaba por su intimismo y su mirada oblicua sobre el amor y la pérdida.
A comienzos de los años 90, en pleno apogeo comercial del grupo, Vasallo da un paso decisivo: funda El Cabaret Pop, un proyecto personal con el que se adentra en el synth pop. Discos como El cabaret pop (1991) o Cabaret Pop, Realidad Virtual De Rock’n’Roll (1992), le permiten explorar un territorio distinto, más cercano al synth pop y a una sonoridad contemporánea, marcada por los teclados y la electrónica ligera. Lejos de cualquier gesto rupturista, El Cabaret Pop ampliaba su campo de acción como compositor, ensayando otras formas de canción y otro tipo de atmósferas, sin abandonar el pulso melódico ni la atención al detalle lírico.
Fue una experiencia breve pero significativa, que confirma su inquietud creativa y su necesidad de no quedarse en un único lenguaje.
A partir de mediados de los 90 inicia una carrera en solitario bajo su propio nombre que consolida su identidad como autor de culto. Álbumes como Criaturas (1995), Canciones de amor desafinado (2000), Los abismos cotidianos (2005), Canciones en ruinas (2010), Baladas para un autoretrato (2016) y los más recientes, Las Rutas Desiertas (2020), Caemos como cae un ángel (2022) y el EP Malo ni Bueno (2023), profundizan en una escritura cada vez más depurada, donde la voz -grave, frágil, casi susurrada- se convierte en un instrumento narrativo.
Sus canciones ya no buscan el estribillo, sino el clima; no la afirmación, sino la duda. Vasallo escribe desde los márgenes emocionales, con una elegancia sombría que lo emparenta con la literatura tanto como con la música.
En paralelo, desarrolla una intensa faceta artística visual -pintura, ilustración, escritura- que dialoga constantemente con su obra musical, reforzando la idea de un creador total, ajeno a compartimentos estancos. Su carrera nunca ha sido lineal ni complaciente: cada disco parece responder a una necesidad expresiva más que a una estrategia.
En 2025, lejos de instalarse en la nostalgia, Diego Vasallo vuelve a sorprender con la formación de Løse, una nueva banda que abre otro capítulo en su trayectoria. El proyecto sugiere una pulsión renovada por el trabajo colectivo y el riesgo, manteniendo intactas las constantes que han definido su obra: la búsqueda de belleza en la imperfección, el gusto por la penumbra y una fidelidad absoluta a su propio lenguaje. El álbum debut lleva por nombre Hay un hueco en algun sitio
Cuatro décadas después de sus primeros pasos, Diego Vasallo sigue siendo un artista en movimiento. Alguien que no ha dejado de hacerse preguntas ni de incomodar suavemente al oyente, y que ha construido, disco a disco, una de las obras más singulares y honestas de la música española contemporánea.
¿Qué tal? Encantado
– Igualmente, igualmente.
Gracias. He escuchado el disco y la verdad me ha gustado muchísimo. No lo esperaba, no sabía que estabas en un nuevo proyecto. Y dado que este es el motivo principal de esta entrevista, quisiera que contaras cómo surge esta idea y el nombre, que parece noruego
Pues si, es un verbo noruego que significa soltar, desamarrar. Me gustaba un poco la idea de soltar amarras, de desprenderte de todo. Tiene ese significado en noruego. Tiene otra pronunciación, pero bueno, nosotros aquí lo pronunciamos como Lo sé, lo se.
La idea de hacer una banda nueva me llevaba rondando tiempo, la he dejado reposar y volvía a esa idea, pero llevaba tiempo pensando en ello. Por un lado me apetecía volver a sentir la sensación de estar en un grupo. Es una sensación que siempre me ha parecido muy estimulante y que en cierta manera me recuerda a mis inicios, cuando empezamos a formar nuestra primera banda, nuestro primer grupo.
Tenía ganas de sentir eso y de volver a trabajar en colectivo y compartiendo decisiones, trabajo y opiniones y todo, que es lo que estamos haciendo.
Y bueno, lo que sí fue un poco determinante fue el trabajar durante un tiempo con el guitarrista, con Fer García, que ya estaba tocando conmigo. Hice con él el último disco, el último EP se llamaba Malo ni Bueno y se estableció mucha conexión musical y entonces ahí ya fue cuando me decidí, cuando apareció Fer en la escena.
En ese sentido, ya que estás otra vez en una banda, ¿Cómo fue el proceso y el peso de cada uno de esos componentes en la banda, una vez que ya quedó ensamblada?, Porque en una banda a estas alturas a veces las cosas funcionan muy distinto a cuando uno comienza, que está formada por amigo, en donde hay una hermandad y una complicidad natural. ¿Cómo te ha resultado formar una banda ahora?
Bueno, es un poco más difícil porque primero hay que buscar a los otros componentes, que nos ha llevado un tiempo, pero bueno, la verdad es que ahora mismo somos cuatro.
Es posible que acabemos siendo un quinteto, es posible que haya un nuevo miembro en breve, pero de momento somos cuatro. Fer y yo somos los que más nos conocíamos, pero la verdad es que ha habido muy buena química tanto con Oriol Flores, que es el batería, como con Xavi Arratibel, que es el bajista, se ha creado muy buen equipo.
Y el trabajo ha sido de banda de verdad, eso yo lo tenía claro desde el principio. O sea, quiero decir, sí es cierto que los temas los hemos compuesto entre Fer y yo, pero luego los llevábamos al local y se trabajaban entre los cuatro hasta darle la forma y la producción definitiva. Entonces eso es importante. Yo no quería que fuese esto una especie de banda fantasma en el que al final siguiera siendo yo un poco el que tomaba las decisiones y el resto ser músicos.

Entonces funciona como una banda de verdad
Es una banda de verdad y bueno, de momento quizás lo más complicado ya de formar una banda a estas edades y en estas etapas es la disponibilidad. Todo el mundo tiene sus familias, algunos tienen otros trabajos. Es un poco más complicado. Cuando tienes 18 años pues estás mucho más libre, esa es la principal diferencia.
Por lo demás, la verdad es que la sintonía está siendo muy buena.
Imagino que vais a dar conciertos y organizar una gira y esa es la banda base, porque entiendo que hay un quinto músico que es el teclista Germán
En directo sí que vamos a ser cinco, lo que no está muy claro es todavía quién va a ser, porque es que Germán está ahora mismo en otras giras y va a ser complicado que pueda estar, pero ya tenemos otro posible candidato que en breve lo sabremos.
Lo que sí es seguro es que en directo vamos a ser cinco, porque en el disco hay muchísimas pistas de guitarra, pero además hay arreglos de teclados, hay órganos, hay sintetizadores, hay algún piano y tal, y eso queremos que esté también en el directo.
En el disco las canciones suenan como grupo, el protagonismo está repartido entre guitarras, bases de teclados y hay una base rítmica sólida. Y si, da la sensación de ser una banda. Además hay temas largos. El primero, “Pétalo en el aire”, dura casi 10 minutos, que no es habitual en el formato canción de autor, por llamarlo de alguna manera, o rock de autor. Ya eso ya representa un riesgo, una forma de presentar un proyecto de manera no convencional ¿A qué obedece eso? ¿Esos desarrollos salieron en los ensayos? Parece haber un componente de improvisación o jamming.
Efectivamente, esos desarrollos, de hecho, están bastante improvisados. Grabamos las bases y las guitarras básicas, las guitarras más rítmicas se grabaron en el propio local de ensayo. Se vino el técnico de sonido allí, montamos una mesa, montamos los micros, montamos todo.
Entonces estábamos tocando, yo estaba en una cabinita aparte y ellos tres estaban en la sala en donde ensayamos. Entonces, ese tipo de finales, por ejemplo, la primera canción, que el final además es muy largo, es una coda muy larga, eso está improvisado. Eso es como quedó tal cual.
Probamos incluso, como nos parecía también largo, probamos a hacer luego en las mezclas un fade out, pero perdía toda la magia, no sé, perdía algo. Y entonces al final optamos por dejarlo tal cual. Y es como quedó. Igual hicimos tres, cuatro tomas de cada canción y la que mejor nos parecía, pues se quedaba.
Por eso es un final que no estaba preparado, sino que nos mirábamos y se acababa ahí.
Si, el sonido es bastante orgánico, se nota que no hay demasiada premeditación en la extensión de las canciones. Me llama la atención varias cosas. Primero la inspiración de los textos, las letras. Por ejemplo la primera que he mencionado se llama “Pétalo en el aire”. Una que me gustó bastante se llama “Cose mis heridas”. Obviamente debeís haber tenido un abanico mayor y quedaron esas siete.
¿Qué te hizo escoger esas? ¿Tiene que ver con los textos o tiene que ver con la música?
“Cose mis heridas” es el segundo adelanto que ha salido. Bueno, teníamos alguna canción más, efectivamente, no muchas, pero teníamos alguna más. De hecho alguna incluso se grabó, pero nos quedamos simplemente con las que mejor nos parecía que habían quedado a nivel musical.
Es verdad que son siete, pero son bastante largas, aparte de la primera, luego hay canciones de seis minutos, siete minutos y medio
En los 70 había discos muy de este estilo, era bastante común. También determina mucho la edición en vinilo, de hecho en los 70 solía haber pocas canciones porque era en vinilo y el vinilo pues no es recomendable pasarte en principio de unos 20 minutos por cara, entonces ya con la duración de estas siete estamos incluso un poco por encima. Entonces, eso por un lado.
Los textos no han tenido que ver en la elección de los temas, pero efectivamente creo que son un elemento importante en el disco, creo que determina un tono y un carácter a las canciones. Siempre me preguntan de qué hablan las canciones y me resulta bastante complicado decirlo porque no son canciones narrativas, no son textos que narran una historia, son textos que lo que intentan transmitir es más un estado de ánimo o una forma de mirar, un tipo de mirada o incluso sensaciones.
A mí lo que me gusta es que las canciones y los textos en concreto te dejen con una sensación especial. Pueden ser muchas sensaciones, pero quiero decir que no tienen un tema en concreto. Son temas muy globales, como alusiones al paso del tiempo, a la incertidumbre del caos en el que vivimos en general nuestras vidas y en el mismo mundo en el que estamos. La fragilidad de la vida, el sinsentido incluso de las cosas, de los acontecimientos.
Digamos que todos esos conceptos que son más globales o generales creo que aparecen en las canciones sin necesariamente concretarlos en un momento específico o en una historia particular.
Las percibo como conceptos globales literariamente tratados, con la intención de que transmitan una cierta sensación sin ser concluyentes, de modo que den una cierta libertad a quien las escucha de interpretarlas de un modo personal, ¿No?
Sí, creo que dejan un cierto tipo de sensaciones. Evidentemente no son textos demasiado coloristas y entiendo lo que dice, no son demasiado luminosos, pero tampoco son pesimistas. Yo creo que tienen una cierta mirada melancólica y con una cierta disposición a la inquietud sobre el estado de las cosas.
A mí me dieron la sensación, sin hacer un análisis en profundidad, de ser reflexivas, es decir, parece haber un ejercicio de reflexión interna que has escrito, que junto con esa música orgánica, pues se potencian. Se potencian bastante
A mí estos conceptos que te comentaba como la fragilidad de las cosas, la fragilidad de la vida, el paso del tiempo, la incertidumbre, sí que son importantes porque evidentemente todo lo que ocurre alrededor influye a alguien que se pone a escribir y mi intención es que esas sensaciones que yo puedo tener con respecto a la situación global en la que vivimos, la situación incluso del planeta, que de alguna manera aparezcan, aunque sea de una manera tangencial, no tan directa, pero que la sensación se transmita en ese sentido.
¿Cómo compararías tú la manera en que tenías para escribir en aquellos primeros discos de Duncan Dhu y ahora que han pasado 40 años exactamente?
Es muy diferente tanto en el fondo como en la forma. Para mí otra cosa que es importante en los textos es el acabado formal, digamos, el acabado más literario quizás. Para mí eso es una cosa muy importante.
Yo no creo que fondo y forma tengan que ser uno, y el acabado sí es importante. Para mí no es lo mismo una palabra que otra. Eliges una palabra por la sonoridad, por incluso la métrica. Hay que tener muy en cuenta siempre al escribir, yo creo letras que son para cantarse, por eso no es lo mismo que escribir poemas. Una palabra puede funcionar bien en un poema, pero a lo mejor en una canción no resulta musical, porque te puedes incluso trabar rítmicamente. Tienen que fluir, las palabras tienen que fluir.
Entonces me gusta, dentro de los conceptos y de las sensaciones que me gustaría transmitir, elegir las palabras más sencillas posible. No me gustan las palabras rebuscadas, no me gustan las palabras que yo no utilizo habitualmente.
Porque creo que queda de una manera más musical y fluye mejor el texto.
Muy de acuerdo. Dependiendo del contexto, las palabras tienen un peso y fluyen de una manera diferente. Lo mismo cuando uno escribe una crónica, una reseña. Hay unas palabras que tienen un peso y sirven mejor que otras para expresarse
Yo siempre digo que al final, escribir un texto, tanto sea una canción como lo que sea, no deja de ser elegir palabras. Eliges una palabra tras otra. Tienes todo el diccionario para elegir las palabras. Y es eso, vas eligiendo palabras primero que transmiten lo que quieres decir, pero también que funcionan sobre todo en las canciones, que funcionan musicalmente.
Exacto. Ahí tenemos ejemplos como el de Bob Dylan, que hace crónicas y las canta a su manera, pero quedan muy bien
Es un maestro en eso. Además, bueno, sí es verdad que él tiene un fraseo también muy personal, muy particular. Y juega mucho con ese fraseo, esa forma de decir las frases y las letras. Las letras de Dylan, aparte de ser muy largas de extensión, también suelen tener versos largos que a cualquier otro casi no le encajaría en la métrica de la canción. Pero él tiene su fraseo.
Me gustaría preguntarte, ahora que hemos mencionado a Dylan, ¿Qué autores son para ti referenciales? Músicos y autores en general. También puede haber escritores, por supuesto. No tienes que hacer un tratado aquí de lo que has leído desde niño, pero sí cuáles han permanecido en ti a lo largo del tiempo
Bueno, hay varios que han permanecido, pero al mismo tiempo sigo teniendo mucha curiosidad musical. Me gusta investigar, me gusta descubrir artistas nuevos, discos nuevos, y entonces se van añadiendo, se van uniendo.
Además me gusta para cada proyecto musical, y en concreto para esta banda y este disco, teníamos ya unas referencias musicales que a mí me gusta incluso hacer listas de discos que te inspiran o que te marcan un poco el camino, aunque luego en el proceso a lo mejor acabes yendo por otro, o a lo mejor coges elementos sueltos pero para hacer luego tu propia salsa.
Bueno, a ver, artistas que han estado ahí siempre. Efectivamente, por ejemplo, uno es Dylan. Un artista que me gusta mucho es Nick Cave desde hace ya muchos años. Otro es Mark Lanegan desde hace también bastantes años. En este disco hemos tenido referencias de otros grupos, como un grupo noruego que se llama Madrugada. En fin, no sé, muchas cosas.
La última etapa de Bowie, por ejemplo, me interesa muchísimo. Los discos de los 2000 que hizo me gustan mucho. Y el último que es una obra de arte.
Los dos últimos, The Next Day y Blackstar, son obras de arte realmente
Hay dos que me gustan mucho, que son anteriores porque estuvo casi 10 años sin grabar, son Heathen y Reality. Me gustan mucho, me parecen muy buenos también. En fin, hay muchos artistas, desde la Velvet Underground hasta un grupo sueco de punk que me gusta mucho, que es Viagra Boys.
Los Viagra Boys son sensacionales. El año pasado los vi en directo y es de lo mejor que he visto (leer crónica). Si tienes oportunidad no lo pienses, el cantante es un espectáculo
No les he visto nunca en directo. Me gustan mucho porque es un grupo que tiene una base punk, pero que sin embargo van más allá, investigan mucho más. Y utilizan a veces bases electrónicas, loops y cosas de estas que aparentemente en un grupo podría chocar, pero a ellos les funciona de maravilla.
Bueno, todos los que has nombrado son artistas de cabecera para mí también. Y asocio mucho la música que tú has venido haciendo en los últimos años, en el siglo 21 sobre todo, a ese rock de autor que a veces es íntimo. ¿Cómo encajas tú o cómo te ves tú encajando en este panorama actual? Tu música tiene sus matices muy particulares
No lo sé. Hombre, yo soy consciente de que, sobre todo mis discos en solitario de los últimos, bueno, ya de hace muchos años, desde los últimos veintitantos años, no son discos probablemente aptos para las masas. O sea, quiero decir, son discos quizás con vocación un poco más minoritaria, no es una música pues aparentemente excesivamente comercial. Y este grupo pues no lo sé, probablemente tampoco. Probablemente sea cercana a ciertos públicos un poco alternativos o minoritarios dentro del rock, pero no lo sé, es algo que tampoco me lo planteo. Yo creo que hay públicos para todo tipo de artistas.
Nosotros en concreto, en este grupo hemos hecho la música que nos ha pedido el momento, el momento en el que nos encontramos y luego se verá por dónde va o a quién puede llegar.
Y en el panorama de la amplia geografía española que tiene de todo, ¿Qué rescatas? ¿Qué grupos has escuchado que de verdad te muevan?
A ver, tampoco estoy tan al día en lo que sucede en la música nacional, pero siempre hay cosas, pues no sé, propuestas como los Guadalupe Plata, por ejemplo, que me gustan.
Me gustaba mucho Rafael Berrio, me parece de los mejores autores de canciones de este país. Me gusta mucho los discos que hace Raúl Bernal, un teclista que ahora va con Quique González. Me gustaba mucho un grupo madrileño que se llama Black Toska, lo que pasa que ya ha desaparecido, muy poco conocido. Me parecía muy, muy, muy bueno, pero por desgracia ya han desaparecido.
No sé, hay cosas. Ahora ha salido un grupo nuevo aquí en Donosti que se llama Caballos Yonkis, que está muy bien, que está realmente bien. En fin, siempre hay cosas, siempre hay cosas interesantes. Hay que buscar un poco y estar un poco abierto también. Seguro que se me escapan también muchas cosas que igual.

Dentro de este mundo actual que estamos viviendo tan cambiante, tan complejo en el aspecto musical, ¿Cómo te mueves dentro de las redes sociales y de las plataformas de streaming, que generan tanta discusión entre los músicos? ¿Cuán cómodo o incómodo te sientes en este mundo?
Yo la verdad es que como ya voy teniendo una cierta edad, es verdad que vengo de otra época. Fue otra época musical donde yo aprendí realmente. A mí es verdad que me ha costado y me cuesta adaptarme. Las redes sociales, por ejemplo, las utilizo por pura necesidad, pero no es algo con lo que me sienta cómodo. Ni me divierten ni me llaman la atención. Es algo que me han pillado ya probablemente mayor y no me interesan demasiado.
Tienen sus ventajas, conoces gente interesante, otros artistas. Pero bueno, digamos que no soy especialmente aficionado. Las tengo, pero sobre todo utilizo Instagram, pero no soy excesivamente activo.
Las plataformas de streaming, ahí habría mucho que comentar. Muchísimo. Las plataformas de streaming.
¿Ha cambiado radicalmente la industria y la forma de consumir?
Totalmente. Y yo diría más, ha cambiado la vida de los músicos. Porque ahora mismo es muchísimo más difícil vivir de la música y ser profesional que hace 25 años y gran parte es por el streaming. Bueno, es bastante sencillo. Al desaparecer una fuente de ingresos para los músicos que era la venta de discos, eso ha desaparecido. El streaming prácticamente no produce ingresos, es una cosa simbólica. Entonces prácticamente a los músicos y a los autores solo les queda los derechos de autor y los directos.
Es mucho más difícil vivir así que cuando tenías otra fuente de ingresos que era la venta de discos. Entonces tengo opiniones encontradas. Por un lado te facilita mucho conocer artistas nuevos, por ejemplo, para eso está muy bien el streaming porque tienes a tu alcance pues todos los artistas del mundo y acceso a lo que hacen de una manera inmediata.
Por otro lado, para mí quizás la parte más negativa me parece relacionado con esto que comentaba de la disminución de los ingresos en los músicos, es el riesgo de amateurismo en la música, la no profesionalización y eso a mí no me parece bueno.
Yo vengo de una época en la que había presupuestos para grabar un disco, te ibas a un estudio, bueno a un estudio profesional, te tirabas un tiempo grabando tu disco y claro, eso tiene un resultado. Luego a nivel de sonido, a nivel de producción, la facilidad de ahora de grabarte un disco en un estudio portátil, en tu casa y tal, está muy bien, pero claro, para según qué tipo de propuesta musical no se puede comparar con ir a un estudio.
Y luego la montas, la subes a una plataforma y ahí está como haya quedado. En ese sentido yo soy un poco de la vieja escuela, a mí me gusta la profesionalización en la música y el problema de lo que comentaba, el problema de la falta de ingresos de los artistas es que les lleva al amateurismo y el amateurismo al final puede redundar incluso en una menor calidad a nivel de sonido, por ejemplo. Eso es evidente.
Ahora también es cierto que si ahora la gente se va a escuchar el disco en un móvil pues les da igual el sonido.
A eso un poco me refería, te hacía esa pregunta porque las plataformas han banalizado el hecho de escuchar música, y no sólo los músicos están afectados, también toda la cadena. O sea, ya la gente no le importa tanto un disco, por lo tanto los diseñadores y toda la cadena que está involucrada en hacer un disco pues también lo sufre: los estudios de grabación, los productores, los músicos de sesión que se dedicaban a grabar discos.
Sí, sí, toda la industria. El problema es que los ingresos se han ido hacia un lado que son las plataformas, las tecnológicas.
Las estadísticas son terroríficas, pues dentro de esas plataformas hay unos pocos con millones de clics que sí se llevan unos ingresos increíbles y la gran mayoría pues simplemente son una presencia simbólica, aunque necesaria porque es obligatorio que tu música esté disponible. Esa parte del cambio de la industria me parece que ha sido negativa
Yo en concreto lo conozco desde el punto de vista de los músicos, pero efectivamente sé que han cerrado muchos estudios de grabación, hay productores que ya no tienen trabajo porque no hay presupuesto, los presupuestos ahora para un disco igual son 20 veces menores que los que eran hace 25 años.
Entonces claro, pues efectivamente hay menos gente viviendo profesionalmente de esto.
Volviendo a Løse, la nota de prensa habla de poesía y ruido y mareas de sonido, canciones de fuzz, cenizas y desorden. Ciertamente hay fuzz y capas sonoras. ¿Cómo defines este disco?
Bueno, hay varios conceptos que yo creo que sí, que de alguna manera están ahí, por ejemplo, evidentemente el fuzz, pero también las mareas de sonido. Me gusta pensarlo como esas corrientes subterráneas que hay debajo de las canciones que están construidas a base de capas de guitarras y que crean como si fuese una especie de marea, de océano sonoro que está ahí un poco de fondo.
Las canciones están construidas así con capas sobre todo de guitarras, creando una cierta textura. Entonces ese concepto de marea me gusta. El desorden quizás hace un poco referencia también, como comentaba antes, a cierta improvisación y estar abiertos a lo que ocurra también en la grabación, en el local de ensayo, utilizar el accidente que aparece por ahí a tu favor, introducirlo dentro de la música.
Y luego bueno, en cuanto ya a sonido, pues yo veo que es una banda de rock, no sé dónde ubicarla porque hay muchas corrientes dentro del rock, yo creo que es un sonido tirando a denso creo que es un sonido poderoso y con densidad y abierto a una cierta experimentación.
Yo así es como lo veo y esa apertura de la experimentación probablemente y ojalá en próximos trabajos nos lleve a otros procesos y a otros resultados.

