Inicio Archivo discografico Mother Focus: la radical movida de Focus

Mother Focus: la radical movida de Focus

90
Mother Focus

En octubre de 1975 la banda holandesa publicó su quinto y último álbum con Jan Akkerman, deslindándose en forma casi absoluta del rock progresivo.

Focus
Mother Focus

Polydor. 1975. Holanda

 
Con una rutilante portada, y luego de grabar el álbum Hamburger Concerto (1974),  uno de los hitos del rock progresivo, el flautista y teclista Thjis Van Leer, el guitarrista Jan Akkerman, el bajista y cantante Bert Ruiter y el nuevo baterista David Kemper, entraron en los estudios de grabación para hacer un controversial registro de doce temas esencialmente instrumentales, varios de ellos de indudable belleza y dulzura pero con un mayor acento en el jazz y el funk, dada la presencia de Ruiter y el interés de Van Leer y Akkerman en sus proyectos solitarios.

Debo destacar que en los años 70, Focus entraba al reino musical del progrock con varios discos emblemáticos como el seminal Focus Plays Focus también conocido como In and Out of Focus de 1970, Focus II alias Moving Waves de 1971, Focus III de 1972 y el ya mencionado Hamburger Concerto de 1974.

La banda, sin embargo, dio un abismal paso al frente con nuestro festejado disco, hurgando en los terrenos de un jazz y un funk que sin mayores pretensiones que las de disfrutar de una buena música, se desplegaba a lo largo de 12 composiciones durante 37 minutos con seis piezas por lado.

Abre el disco el cálido tema título compuesto por Akkerman -quien inicia con la guitarra acústica-, Ruiter y Van Leer, este último jugueteando con su distintivo canto tirolés además de recordarnos a Peter Frampton, ya sabrán por qué al escucharla.

Tal vez pueda sorprender, pero el Hammond de Van Leer pareciera haber robado el motivo de “Oye, como va” versión Santana.

En la segunda pieza “I Need A Bathroom”, compuesta por Bert Ruiter, la banda exhibe funk al estilo Focus. Bert y Jan lo dicen todo: “Oh! necesito un baño… Sigue luchando… llama a Alaro una vez más, tal vez mañana las cosas cambien y llama de nuevo…”

El teclado de fondo de Van Leer evoca toda una época.

La tríada inicial cierra con una delicada “Bennie Helder”, una fusion de rasgos barrocos y jazz.

Los dos temas que continúan el set son “Soft Vanilla” y “Hard Vanilla” en los cuales destacan primero Thijs Van Leer en flauta y teclados y posteriormente Akkerman, uno de los más subestimados guitarristas del prog pero muy apreciado en la Europa de aquellos días.

Una vez más recordamos a Frampton (¿o quizá el haya escuchado a Focus?).

El último surco es “Tropic Bird”, otro tema de jazz fusion compuesto por Bert pero con la flauta como protagonista inicial. Esta suerte de balada nos acerca más al grupo por su carácter nostálgico e intimista muy similar en estilo al “Ave María” de Deodato.

Abriendo el lado B de nuestro cumpleañero disco, está “Focus IV”, donde Thjis Van Leer y Jan Akkerman desgranan esta hermosa pieza compuesta por ambos. La cautivante melodía tiene una magia de quedarse entre nosotros, frecuentemente encontradas en muchas composiciones clásicas del género.

El piano acústico inyecta una indudable calidez que se mantiene en la siguiente pieza, “Someone’s Crying… What?”, escrita por Akkerman, que al igual que la siguiente “All Together… Oh, That!” también de Akkerman, evoca un poco la música de Earl Klugh, salvando las cuerdas de metal.

Las dos piezas de Akkerman ceden espacio a “No Hang Ups”, escrita por un externo, Paul Stoppleman.

La pieza de tiempo moderado luego se abre espacio a otra composición de Jan Akkerman y Thjis Van Leer titulada “My Sweetheart”, tal vez la más “alegre” o movida del disco con la ambientación de las teclas de Van Leer y el bajo de Bert, quien toma espacios para destacarse entre Jan y Thjis.

Una venia al genio de Bach, “Father Bach”, cierra el álbum con Van Leer al órgano en una versión de “La Pasión Según San Juan” aunque acreditada como tradicional.

Recordando aquellos gloriosos días, quien suscribe recuerda con afecto como aquella incipiente colección tenía dos discos muy especiales de bandas de rock que se aventuraron, en mayor o menor grado, a coquetear con el jazz y otros géneros musicales.

Uno era éste y el otro Breathless de Camel, de 1978. Ambos soslayados por los más fervientes puristas del progrock. Después de todos estos años, sacar de la fonoteca estos dos álbumes para escucharlos sigue siendo placentero hasta la medula.

Hoy le tocó a Mother Focus, una historia de hace 45 años.

Leonardo Bigott



¿Interesado en comprar música de Focus? Como un Afiliado de Amazon, recibimos una comisión por compras realizadas. Gracias

Recomendamos el box set de 13 CDs:

España