El 7 de abril de 1969 fue publicado el segundo disco del fallecido poeta y cantautor canadiense, elocuente obra interpretada casi con tan solo instrumentos de cuerdas
Leonard Cohen†
Songs From A Room
Columbia Records. 1969. Canadá
La muerte de Leonard Cohen el 7 de septiembre de 2016, representó uno de los episodios más tristes de la cultura canadiense y la música planetaria.
Este hijo ilustre de las gélidas tierras norteamericanas fue también un reconocido poeta y novelista de dilatada trayectoria cuya obra fue el vehículo idóneo de una temática que frecuentemente exploraba la soledad, la muerte, la fe, el amor erótico, la redención, la traición, los conflictos político-sociales, el aislamiento, el arrepentimiento y otras características de la condición humana que el genial artista expresó a lo largo y ancho de una obra literaria y musical que le mereció importantes distinciones.
Entre esos reconocimientos destacan la admisión al Rock and Roll Hall of Fame, el premio Príncipe de Asturias, el Companion Order of Canada (la más alta distinción del mundo civil a un ciudadano canadiense), el Premio Glenn Gould y la admisión al Canadian Music Hall of Fame, por citar algunos durante su vida artística (1954-2016).
Songs From A Room es una colección de 10 temas grabados en el Columbia Studio A de Nashville, Tennessee, bajo la producción de Bob Johnston† (Simon & Garfunkel, Bob Dylan, Johnny Cash†), con la participación de Ron Cornelius† (guitarras), Bubba Fowler (banjo, bajo, guitarra acústica, violín) y Charlie Daniels† (bajo, violín, guitarra acústica, voz), con Leonard en la guitarra clásica y la voz.
El disco tuvo la dificil tarea de mantener el interés que había suscitado el debut Songs of Leonard Cohen en 1967. Históricamente sirvió de puente para Songs of Love and Hate (1971), fantástico disco con el que Cohen entraba en una nueva década.
El álbum inicia con una de las canciones emblemáticas del compositor titulada “Bird On The Wire”, una sencilla canción country-folk inspirada en el hecho puro y simple que el título sugiere (pájaro sobre el cable).
El tema es interpretado en slow-tempo y ha sido versionada por Red Rider, Jennifer Warnes, The Neville Brothers, Tim Hardin†, Judy Collins y Elvis Costello, entre otros.
Sigue “The Story of Issac” un tema de cierto aire lúgubre donde el laureado músico nos canta: “La puerta se abrió lentamente / Mi padre entró / Tenía nueve años / Y él estaba tan alto por encima de mí, ojos azules brillaban / Y su voz era muy fría…”
Cohen es acompañado por el productor en el órgano.
Acto seguido, “A Bunch of Lonesome Heroes”, una pieza en la que Leonard se ha acompañado de guitarra eléctrica y violín para contarnos: “Un grupo de héroes solitarios y muy pendencieros / Estamos fumando a lo largo del camino abierto / La noche era muy oscura y espesa entre ellos / Cada hombre bajo su carga ordinaria…”
El repertorio sigue con “The Partisan”, emblemático himno anti-fascista sobre la resistencia francesa en la Segunda Guerra Mundial y compuesto en 1943 por la rusa Anna Marly† con letra en francés escrita por el líder de la resistencia Emmanuel d’Astier de La Vigerie† y titulada originalmente “La Complainte du partisan” (The Lament of the partisan).
En esta ocasión el novelista canadiense interpreta la adaptación al inglés hecha por Hy Zeret†, recordada letrista de la canción de 1955 “Unchained Melody” (Melodía Desencadenada) con música de Alex North.
Cohen canta en inglés y francés acompañado de una voz femenina.
“Seems So Long Ago, Nancy” cierra la primera parte. “Parece que fue hace mucho tiempo que Nancy estaba sola…”, inicia el genial compositor.
“The Old Revolution” abre el segundo set para contarnos: “Finalmente irrumpí en la prisión / Encontré mi lugar en la cadena / Incluso la condenación está envenenada con arcoíris, // Todos los jóvenes valientes / Están esperando ahora para ver una señal / Que algún asesino encenderá a cambio de dinero / En este horno te pido ahora que te aventures / A ti a quien no puedo traicionar…”
El productor vuelve a acompañar al autor con el órgano. A continuación, Leo canta “The Butcher”: “Él dijo: Escúchame, niño / Yo soy lo que soy y tú, eres mi único hijo / Bueno, encontré una aguja plateada. La puse en mi brazo…”
Después el canadiense nos ofrece “You Know Who I Am”, una fatalista canción de amor que en su primera estrofa expresa: “No puedo seguirte mi amor / No puedes seguirme / Yo soy la distancia que pones entre / Todos los momentos que seremos…”
La arpegiada guitarra acompaña a Cohen.
Los dos temas restantes son “Lady Midnight” y “Tonight I Will Be Fine”, los cuales conforman los casi siete minutos que nos llevan al final de este estupendo momento representativo del folk country canadiense.
El primero de ellos dice en sus versos: “Llegué solo a un lugar muy concurrido / Estaba buscando a alguien que tuviera líneas en la cara / La encontré allí pero ya no tenía ninguna preocupación / Le pedí que me abrazara, le dije: ‘Señora, despliégueme’ / Pero ella me despreció y me dijo que estaba muerto y que nunca podría volver…”
El gran final es una canción de amor más movida y motivadora de lo que Cohen nos tiene acostumbrado. La guitarra tiene un cierto aire flamenco, además hay un silbido y flauta que nos dejan pensando en algo casual sonrisa en rostro.
Existe una edición con dos canciones a modo de bonus tracks que fueron producidas por David Crosby†.
Pero ahora escuchemos una vez más estas “canciones desde una habitación”
Leonardo Bigott
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