Inicio Ahi estuvimos El magnífico último tour de Rick Wakeman

El magnífico último tour de Rick Wakeman

Rick Wakeman Final Solo Tour
Foto: IG @rickwakemanmusic

El prolífico e influyente teclista inglés, creador de varias de las más imponentes obras del rock sinfónico visitó CDMX en su despedida de los escenarios

Rick Wakeman
The Final Solo Tour
Concierto en Auditorio BB, CDMX

(Abril 3, 2024)

Por Sr. González

Los antecedentes (escrito previo al concierto):

En cierta ocasión, en la primera mitad de la década de los años 70, mi tío Américo, que tenía una tienda de discos y libros de arte, nos mostró con asombro a mis padres y a mí, el disco de un músico inglés que creaba ambiciosas obras conceptuales a partir de lecturas de la tradición británica, o como en el caso del vinilo al que se estaba refiriendo, de una historia de Julio Verne.

Se trataba de Journey of Centre of the Earth con Rick Wakeman acompañado por la London Symphony Orchestra y The English Chamber Choir.

Su asombro consistía en constatar que ese joven rockero, incursionaba en temas casi didácticos. Su público estaría conformado en buena medida por pubertos como yo.

Rick Wakeman no era del todo desconocido por mi padre, ya que como fanático de Cat Stevens, tenía referencia de su piano en la pieza “Morning has Broken” del exitoso disco Teaser and the Firecat (1971). El músico también había colaborado con David Bowie en Space Oddity (1969) y el grupo Strawbs en joyas como Just a Collection of Antiques and Curios (1970), pero sobre todo era conocido por haber sido integrante de Yes.

Las reflexiones de ese día me hicieron pensar por primera vez en la fusión de lo nuevo con lo viejo, lo contemporáneo con la historia o el rock con la tradición.

Sin duda, Rick Wakeman es junto a Keith Emerson, uno de los teclistas más virtuosos y aclamados del rock progresivo, o podría decirse del rock en general. Su imagen de entonces era muy impactante. Usaba grandes capas doradas, que se veían como una extensión de su pelo largo y lacio, rodeado de una infinidad de teclados, lo que en conjunción con las luces de escenario le daba un aspecto celestial/espectral.

Pasaría los próximos años invirtiendo mis ahorros en los discos del virtuoso ex teclista de Yes, ya sea con esta banda o con sus discos solistas. Hice maromas y teatro, en una época en donde conseguir esos discos no era fácil para un latinoamericano.

Así fue como mi colección fue incorporando títulos como The Six Wives of Henry VIII (1972), The Myths and Legends of King Arthur and the Knights of the Round Table (1975), No Earthly Conection (1976), Criminal Record (1977) y un desilusionante Rapsodies (1979), mismos que se sumaron al “viaje al centro de la tierra” ya mencionado, que se había hecho en 1974, tras su primera salida de Yes. Esa música me acompañó toda la adolescencia. Pasado el tiempo, su revisión siempre despertaba mi imaginación.

Wakeman ha visitado México en años pasados, como parte de una de las varias reconformaciones de la familia Yes. Incluso ha venido como solista al país, cuando se presentó en la ciudad de Monterrey en 2005. Yo no asistí a ninguna de estas presentaciones, así que cuando al comienzo del año 2024, al pasar frente al Auditorio BlackBerry de la CDMX, vi que anunciaban el concierto Rick Wakeman The Final Solo Tour. No dudé ni un instante en comprar mi boleto.

Hoy 3 de abril es la cita a las 8 PM y la verdad me siento muy emocionado de ver por primera vez a mi ídolo de la juventud en su despedida de los escenarios.

El concierto de Wakeman:

Asistí temprano al Auditorio BB, como también se le conoce. La mayoría de los asistentes arribaron poco antes de la cita ya que es un día de trabajo y eso hace que mucha gente apenas tenga el tiempo para llegar. Así que con toda calma tomé asiento y pude ver cómo en los últimos 10 minutos, el lugar se llenó.

Con un aforo para 2,000 personas cómodamente sentadas, el auditorio se ha convertido en un foro recurrente para artistas que visitan el país. El público oscilaba entre los 50, 60 y 70 años de edad, aunque había algunos jóvenes también.

Con el telón abierto, el escenario deja ver un piano Steinway a la derecha y un set con dos teclados Korg Kronos, uno sobre otro, a la izquierda. Lo primero que pensé fue que sería una presentación austera, alejada de aquellos conciertos fastuosos que alguna vez lo hicieran famoso y que de paso, lo llevaran a la bancarrota.

Rick Wakeman Final Solo Tour

Esto, más que desilusionarme, me causó una genuina curiosidad por saber cómo evocaría aquellas grandes orquestas y coros con los que contó en el pasado. Vaya, sobre el escenario no había ni batería, ni amplificadores para bajo y guitarra, ni una base de micrófono para voz. Tampoco se percibían elementos de producción, más que un sistema de luces básicas. Sería el espectáculo de un solo hombre de 74 años que poco tiene que probarle al mundo, pensé.

Unos minutos después de las 8 de la noche salió por la izquierda Wakeman, arropado por una gabardina y portando unos guantes sin dedos en sus manos. Han sido días de mucho calor en la Ciudad de México y no es que estuviese haciendo frío en la sala. Así que asumí que el atuendo correspondía a criterios que tienen que ver más con la prevención y el cuidado de su salud.

Con paso lento mientras el público no dejaba de aplaudir, el músico atravesó el escenario para sentarse en los teclados de la derecha. Después de un breve agradecimiento, hizo una libre interpretación de las piezas “Jane Seymour” unida a “Catherine Howard”, del disco The Six Wives of Henry VIII.

Con un manejo impecable de los dos Korg, en los cuales hizo repetidos cambios de sonido, sustituiría a aquellos numerosos teclados que lo rodeaban en los años 70 y parte de los 80. En un instante, mi mente viajó al pasado y me invadieron los recuerdos de esa música que fue refugio en una etapa de la vida en la cual uno adolece de todo, menos de fantasía. Me descubrí tarareando las melodías con un nudo en la garganta. Al finalizar, un estruendoso aplauso le hizo saber que estaba entre viejos fanáticos.

Wakeman se paró de su asiento y con toda parsimonia caminó hacia el piano donde, tras una breve explicación, comenzó a tocar nuevamente dos temas unidos. Estos fueron “Space Oddity” seguido de “Life on Mars”, ambos de David Bowie.

Rick Wakeman Final Solo Tour
Foro: Sr. González

 

Impresionante manera de presentar armonías, estructuras y melodías, en su muy peculiar estilo lleno de notas y florituras. Si bien en el pasado colaboró con Bowie, estas versiones poco tienen que ver con aquellas grabaciones en las que participó tocando el Mellotron, y más bien tienen mucho de su estilo en trabajos como su disco Criminal Record.

Con el público en su bolsillo, tras el aplauso consecuente derivado de su magnífica interpretación, un Wakeman más relajado intentó hablar español diciendo algunas frases simpáticas.

Regresó a sus sintetizadores, esta vez para interpretar un medley de temas de su disco The Myths and Legends of King Arthur and the Knights of the Round Table, que contó con fragmentos de “Arthur”, “Guinevere”, “Merlin the Magician” y “The Last Battle”.

Si existiera un momento en el cual podría extrañarse una gran orquesta, quizás fuera éste, pero no fue así. Con unos sonidos bastante potentes generados por la combinación de los dos Korg y acudiendo al recuerdo que muchos de nosotros tenemos grabado en la memoria, pudimos prescindir de la parafernalia para atestiguar en persona y en directo al talentoso creador de esos temas, tocándolos con todo su virtuosismo.

Volvió al piano, llegando un momento que muchos fanáticos deseábamos. Con el título de Yessonata, se dispuso a tocar otro medley comprendido por una treintena de temas de Yes.

Un viaje por aquellas piezas de la etapa clásica del grupo, al cual perteneció al comienzo de los 70 cuando grabó Fragile (1971), Close to The Edge (1972) y Tales From Topographic Oceans (1973), al que regresó cuatro años después para Going for the One (1977) y Tormato (1978). “And You and I”, “Roundabout”, “Close to de Edge” o “Awaken”, fueron solo una parte de este viaje sonoro por el que nos paseó tocando el piano, en una reinterpretación magistral que duró treinta minutos.

Rick Wakeman Final Solo Tour
Foto: IG @rickwakemanmusic

Aunque aparentemente llevaba pocos temas interpretados, al presentarlos en piezas de larga duración, Wakeman estaba a punto de llegar a la hora de ejecución intensa. Fue cuando presentó el siguiente par de temas combinados, esta vez, sus versiones de “Help!” y “Eleanor Rigby” de The Beatles, con los que pretendió despedirse.

Y digo “pretendió”, porque evidentemente no dejamos que se fuera y, habría que decirlo, él tampoco se hizo del rogar. Así que regresó para tocar como encore, otro medley en el piano, ahora de Journey of Centre of the Earth.

Nuevamente prescindimos de la gran producción de antaño para que por medio de su interpretación volviéramos a imaginar aquel recorrido por la cueva, acompañando a los personajes de Verne hacia el centro del planeta, la lucha de los dinosaurios (una de mis partes favoritas) y la expulsión al exterior por medio de una erupción volcánica. Todo eso, en un ejercicio de imaginación, esa misma que nos despertó siendo muy jóvenes.

Solo resta decir, gracias por todo, Rick.

Epílogo:

A la salida, pasé al guardarropas donde había dejado el disco que compré antes de comenzar el evento, su más reciente producción, The Red Planet del año 2020. Mismo que escucho mientras escribo estas letras, trasladado e instalado en el planeta Marte.