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45 años de la sensual vida silvestre de Roxy Music

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Roxy Music

Roxy Music
Country Life
Island Records. 1974. Inglaterra

 

Roxy Music fue una de las bandas pioneras del glam rock (rock glamoroso), movimiento -o más bien estética- que tuvo su auge en la primera mitad de la década de los 70 y del cual recordamos celebres artistas como Alice Cooper, David Bowie (†), Marc Bolan, Gary Glitter y el controversial Jobriath (†).

Todos ellos caracterizados por vestir atuendos extravagantes y coloridos, el género pronto sería otras de las víctimas afectadas por el más irreverente y menos elaborado punk, aunque alguna influencia coló en ciertos grupos.

Roxy Music se erigió como una de las más representativas de este estilo. Para éste, su cuarto LP, el grupo lo conformaban Bryan Ferry en las voces, teclados y armónica; Eddie Jobson en cuerdas y sintetizadores; Andy Mackay en los vientos; Phil Manzanera en las guitarras; John Gustafson en el bajo; y Paul Thompson en la batería.

La atractiva portada que nos muestra a dos modelos en ropa íntima es obra del fotógrafo Eric Boman. Las modelos son Constanze Karoli y Eveline Grunwald, hermana y novia del guitarrista Michael Karoli del legendario grupo alemán Can. Dicha imagen fue censurada principalmente en Estados Unidos, España y Holanda.

La relevancia de Country Life recae en el atractivo que representó este LP para la crítica inglesa ya que ésta lo consideraba entonces como el pináculo del rock contemporáneo, pero además por ser el primer álbum de Roxy Music en entrar en la lista de los Top 40.

Country Life es un disco de diez temas que inicia con “A Thrill Of It All”. La composición empieza con un teclado al que se le incorpora la guitarra y el bajo. Ferry pronto entra en escena para contarnos que: “El cielo está oscuro, el viento frío, pero la noche aún comienza y antes de tornarse gris y vieja sabremos cual es toda la emoción”.

El lenguaje musical de Roxy Music siempre ha sido denso y con pocos espacios para el silencio, lo cual crea casi siempre una gran tensión.

La prestancia de la voz de Ferry va como anillo al dedo con una música que en ocasiones se nos presenta con sensual dulzura y otras como una avalancha ensordecedora.

En el segundo tema, “Three and Nine”, evidenciamos lo primero. La armónica de Bryan Ferry abriendo espacios y permitiendo que todo vaya en un moderado tempo. Mackay hace lo mismo con el saxo mientras Ferry nos relata que “tal vez recuerdes como solía ser, tres y nueve podían mostrarte cualquier fantasía…”

En el tercer tema titulado “All I Want Is You” (Eres todo lo que quiero) apreciamos lo segundo pero con cambios que permiten un mayor disfrute. La guitarra de Manzanera es mucho más agresiva y el teclado se une al unísono con la voz de Ferry que nos reitera varias veces que “tú eres todo lo que quiero”.

La interesante entrada del cuarto tema, “Out of the Blue”, nos atrapa de inmediato. Gustafson destaca en esta pieza junto a las teclas y oboe de Mackay creando una atmósfera espacial con el resto de la banda para luego ofrecernos la contrastante “It Takes All Night” en la que con rasgos de blues Ferry, alternando con la armónica, nos canta: “Nada sale bien, puedes pedir un deseo y como en un cuento de hadas te hechizaré, lleva toda la noche decir tantas cosas…”

El tema que abre el lado B, “Bitter-Sweet” (Agridulce), inicia con Gustafson en una atmósfera algo lúgubre pero romántica al mismo tiempo. El teclado de Ferry y la guitarra de Manzanera nos aturden por un momento para luego dejar solo a Mackay.

Ferry luego retorna para decirnos: “Y bien, esta es una relación tan triste, he abierto mi corazón tantas veces y ahora esta cerrado, oh! querida, cada lágrima tan salada…

La banda continúa con “Triptych” otro tema con cierto dramatismo que emerge de un saxo efectista y un teclado que delicadamente evoca el barroco. “El suelo acá es estéril, nada crece acá, pero las cruces saben lo que hacen, tú, tu perdón cae como el rocío…” nos dice Bryan Ferry en parte.

Si bien nada he hablado de la participación de Eddie Jobson es porque la misma ha sido de un modo tan sutil que es difícil notarlo cuando la referencia es su participación como violinista y teclista de la efímera U.K.

Al menos en mi caso. Tuvo que sustituir a Brian Eno (esencial en los dos primeros discos, Roxy Music de 1972 y Stranded de 1973) y eso era una gran responsabilidad para un joven de apenas 19 años.

La última tríada de nuestro disco cumpleañero la conforman “Casanova”, “A Really Good Time” y “Prairie Rose”. La primera inicia con una histriónica interpretación de Ferry quien nos dice: “Tú, el héroe, tantas veces has amado sin permanecer, ahora mi dedo te apunta, otro perdedor, eres en sí una isla…”

La pieza posee una energía especial que es notoria en la voz de Ferry y la guitarra de Manzanera.

En el tema que sigue, Ferry se acompaña al piano en una pieza más íntima que la anterior. Acá si apreciamos las cuerdas de Jobson y una melodía que fluye moderadamente. El delicado acompañamiento de la banda no deja espacio para solos pero los sonidos nos atraen igualmente.

Finalmente llega el final con “Prairie Rose” donde Mackay y Manzanera descargan en esta composición dedicada a Texas en la cual Bryan Ferry nos dice “Yo pertenezco a Texas, me parece que la estrella solitaria brilla en el gran país…”

Roxy Music lanzaría al mercado otros interesantes discos como Siren (1975), y los más accesibles Flesh & Blood (1980) y el muy exitoso Avalon un par de años más tarde. Ferry, con pocas diferencias, también editaría algunos discos pero Country Life, aún hoy en día, mantiene la frescura de una música frecuentemente cargada de sensualidad y con una plenitud sonora envidiable.

Leonardo Bigott