Led Zeppelin: El primer vuelo del dirigible llega a sus 50 años

Led Zeppelin: El primer vuelo del dirigible llega a sus 50 años

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Led Zeppelin

Led Zeppelin

Led Zeppelin

Atlantic. 1969. Inglaterra

 

Los años pasan, y en cada uno encontramos grupos que nos sorprenden por su vigor, corpulencia, virtuosismo, escena y ese elemento difícil de describir que simplemente nos deja sin aliento por falta de un adjetivo que le haga justicia. Simplemente llegan al corazón con certera pasión y nos sacuden eternamente. Raro en estos días de producción masiva.

A 50 años del homónimo álbum debut de esta super banda británica, a la que apostó por el éxito el crítico inglés Chris Welch a finales de los 60, sigo quedando boquiabierto con esta excelente obra maestra que aún resuena en el alma y los oídos, no sólo de nosotros los muchachitos que estamos por entrar en la etapa sexagenaria, sino a los mozalbetes de una generación que parece diluirse en el éxtasis de una música atemporal con el mismo fervor que sus padres. Sí, Led Zeppelin no ha sido opacado por el poderoso torrente de las redes y los medios alternos. Su legado sigue siendo altamente influyente y provocador. Su música mantiene esa magia indescriptible que comenzó a mediados de los 60 con el sumo pontífice de la guitarra, Jimmy Page, con The Yardbirds -banda esencial de la Primera Invasión Británica- que en sus días finales se convertiría en The New Yardbirds por un breve período, para posteriormente perpetuarse en la historia como Led Zeppelin, nombre que el bajista de The Who, John Entwistle, sugiriera a modo de broma en una conversación casual con Page y otros músicos. “Lead Zeppelin”, diría el bajista.

El cuarteto de fuego

Jimmy Page, guitarra; Robert Plant, voz y armónica; John Paul Jones, bajo y teclado; y la explosiva y robusta batería de John Bonham, conformaron un histórico cuarteto que dejó nueve álbumes en estudio. Hoy celebramos los 50 años de su primer vuelo, un set de nueve excelentes canciones.

La alegórica y controversial imagen de Sam Shere, quien captara la trágica suerte del dirigible Hindenburg en mayo de 1937, fue la escogencia de Page como portada de este primer álbum, considerado por muchos críticos, junto a Led Zeppelin II y Led Zeppelin IV, como las tres grandes obras maestras del cuarteto inglés. Eran los días de Jeff Beck Group y otras grandes bandas que son hitos del rock universal: The Who, Blood, Sweat & Tears, Blind Faith, The Rolling Stones, Crosby, Stills & Nash…

Led Zeppelin
Reedición Deluxe

Led Zeppelin Bajo la producción de Page y Glyn Johns, Led Zeppelin inicia con “Good Times Bad Times” (Buenos Momentos Malos Momentos). Page, Jones y Bonham marcan el estruendoso inicio, un certero rayo al corazón donde la voz de Page nos atraparía de inmediato. ¿Y qué decir del corpulento bajo de John Paul Jones y la desgarrada y eruptiva guitarra de Page? Plant inicia su cuasi trágico relato con este verso, “En los días de mi juventud, me dijeron qué significaba ser hombre. Y ahora que he alcanzado esa etapa, he tratado de hacerlo lo mejor que he podido, no importa como lo intente, siempre quedo atrapado en el viejo atasco…”. Plant continúa su relato con la guitarra de Page bordeando su voz hasta estallar en el minuto y medio. Destacan al inicio los tripletes de Bonham (†), tal vez el eje de ese sonido tan poderoso que redefinió el género y que encontró inspiración en grandes del jazz como Gene Krupa y Buddy Rich. Su peso y estilo polifónico, fue sin dudas el hilo conductor de esta super banda.

El álbum continúa con la hermosa pero simple y dolorosa historia de “Babe, I’m Gonna Leave You” (Nena, Voy a Dejarte). La hermosa y delicada acústica de Page es perfecta para este tema escrito por Anne Bredon en 1950 y grabada por Joan Báez en 1962 para su álbum In Concert. Plant usa la reiteración como recurso mientras Page toca su Gibson J-200 (Greg Lake, Elvis Presley) y la Telecaster. El contraste entre el dramatismo y la dulzura nos atrapa con marcada pasión. Los aportes de Bonham y Jones son incuestionables, lo que se traduce en una banda sólida. Page sella el tema con un último acorde.

You Shook Me”, del legendario Willie Dixon, fue la inspiración del cuarteto para incrustarlo como tercer tema del repertorio. “Sabes que me sacudiste, me sacudiste toda la noche, nena”. Plant repite las frases de Page a la guitarra a modo de llamado y respuesta, una de las características del sonido de la banda. Destacan también los “solos” de órgano de Jones, la armónica de Plant y la guitarra de Page. La pieza se funde muy sublimemente en la fantasmagórica “Dazed and Confused”, una de mis favoritas del álbum por su alta energía, el “solo” de Page y la sección rítmica con todo el peso de un “algo” que aún no era llamado “heavy metal”, son  los aditivos perfectos del tema. Page emplea múltiples recursos al tiempo que la emotividad de Plant se esparce en todas direcciones con alaridos y un controlado histrionismo. El tema, que fue parte del repertorio de The Yardbirds en su etapa con Page, fue compuesto por Jake Holmes quien en 2010 demandó a Page por plagio. El litigio fue resuelto extraoficialmente.

Your Time Is Gonna Come” (Tu Momento Llegará), comienzo del lado B del vinilo, inicia con John Paul Jones y un “solo” de órgano sin acompañamiento. Cierto tinte eclesiástico, sin duda. Jones modula con efectividad para permitir la entrada del resto de la banda, Plant nos canta, “Mentir, ser infiel y lastimar, eso es todo lo que pareces hacer, revolcándote con cada chico del pueblo, humillándome al pensar en otro, siempre lo mismo, caer en tu juego… tu momento llegará, tu momento llegará…Una oda a la infidelidad.

Los dos temas siguientes son “Black Mountain Side” y el clásico “Communication Breakdown”. El primero es un instrumental tradicional folk basado en la interpretación de Bert Jansch y John Renbourn de Pentangle, originalmente llamado “Black Water Side”, y que los Yardbirds solían mezclar con “White Summer”. La participación de Viram Jassani en el tablá, tiñe el tema de una indubitable influencia india. La segunda es otra de las explosivas y clásicas canciones del grupo: “Epa, chica, ¿qué haces?, me llevarás a la ruina, no sé que me gusta de ti, pero me gusta mucho, deja que te abrace, déjame sentir tu cariño… comunicación averiada, siempre es lo mismo, tengo un colapso nervioso que me enloquece…” A lo largo de su carrera esta canción solía ser el encore de muchos de los conciertos de Led Zeppelin. Brutal en su ejecución, adictiva y con un sentido “solo” de guitarra, uno de los riffs memorables de aquellos años.

Las últimas dos piezas de esta obra maestra del rock son “I Cant Quit You Baby” y “How Many More Times”. En la primera, Robert Plant inicia con el verso que da título a la composición. Al final de éste, John Bonham deja caer todo su peso sobre los tambores. Un blues a todo lo largo y ancho donde Plant nos dice “No puedo dejarte nena, así que te abandonaré por un rato”. Esta es otra composición de Willie Dixon de 1956 que interpretara Otis Rush. Dixon la escribió acerca de una relación amorosa de Rush en aquellos días. Los detalles y figuras de Bonham a lo largo de la canción, ya decían de la infinita habilidad y creatividad del baterista. “Sabes que te amo, nena, mi amor por ti no puede esconderse, ¡oh! Sabes que te amo, y cuando te siento cerca de mí, chica, sabes que eres mi único deseo”. Page hace un excelente “solo” a mitad de canción, luego queda con Bonham y hace otro solo antes que Plant entre otra vez. Esta pieza está unida a la última del set, “How Many More Times” que es la más extensa del álbum con 8’30” de duración. Jones y Bonham marcan el ritmo y poco después tenemos a Page con diversos efectos. La voz de Plant surge desde atrás. Bonham, Jones y Page fluyen de un modo delirante. “Cuántas veces más me tratarás a tu antojo, cuántas veces más me tratarás a tu antojo, cuando te doy todo mi amor, por favor se sincera…” Esta pieza fluye inspirada en una improvisación de un tema de Howlin’ Wolf titulado “How Many More Years”.

Baby Come On Home” y “Sugar Mama” fueron otros dos temas que la banda decidió dejar a un lado y no incluirlos pero que fueron parte de la reedición del álbum Coda en 2015.

Led Zeppelin, álbum y banda, es un ejemplo perfecto de lo que debe ser un verdadero grupo. Desafortunadamente, la muerte de John Bonham en 1980 puso punto final a una de las agrupaciones más espectaculares de la historia. Su discurso, cohesivo, coherente y más unido a la guitarra que al bajo, poseía la vitalidad y fuerza de cuatro individuos con talentos muy especiales que lograron fundir con extraordinaria pasión y asombrosa técnica una música de indiscutible sonido innovador y sobrada estética y estilo. Si existen hoy en día unos verdaderos herederos de Led Zeppelin, apuesto a Greta Van Fleet, distante de imitarla pero con igual pasión y entrega que Led Zeppelin. Y The Jason Bonham Band. Hijo de gato…

Considerado el número 29 entre los álbumes más memorables del rock, según la revista Rolling Stone, Led Zeppelin cerró con broche de oro una década envidiable y nos preparó para otra aún más seductora, prolífica y creativa. Prolija como pocas, Led Zeppelin es un referente obligado para todo curioso y no tan curioso melómano.

Leonardo Bigott