Inicio Reportajes The Lamb Lies Down on Broadway: el álbum que marcó un cisma...

The Lamb Lies Down on Broadway: el álbum que marcó un cisma para Genesis y el rock progresivo

The Lamb Lies Down on Broadway 50 aniversario

Tras una demora de un año, finalmente es editada la esperada reedición 50 aniversario, con mezcla Dolby Atmos del doble álbum de Genesis, último con Peter Gabriel


El doble álbum que marcó el final de la etapa de Peter Gabriel con el grupo inglés, que narra una historia con temática urbana y acompañada con una música más agresiva a la acostumbrada por la banda hasta el momento, es conmemorado con una edición especial de lujo de cuatro CD, que incluyen una presentación en vivo grabada durante la gira de 1975 y un Blu-Ray de audio con mezcla de sonido Dolby Atmos, además de un formato súper deluxe con 5 vinilos.

José Luis Carrillo

Una historia ambientada en Nueva York sobre un pandillero de los suburbios que atraviesa experiencias catastróficas, pero transformadoras y una música más agresiva que la acostumbrada, era una propuesta sorpresiva para los fans de Genesis para finales de 1974.

El grupo considerado el más inglés de los ingleses, por sus citas literarias, mitológicas y filosóficas y por una música que combinaba la fuerza del rock con pasajes acústicos que por momentos evocaban la campiña inglesa, presentaba en ese año un álbum doble con canciones más concisas, aunque hilvanadas en permanente continuidad: The Lamb Lies Down on Broadway (El cordero yace en Broadway),

El único doble álbum en estudio de toda la discografía se convirtió en el último con Peter Gabriel como vocalista y que marcaría un cisma no sólo entre los seguidores de la banda y la prensa especializada, sino también en el subgénero del rock progresivo, donde solía clasificarse al grupo en esa época.

Grabado entre junio y octubre de 1974 en el castillo Headley Grange (también utilizado por Led Zeppelin para componer, ensayar y registrar temas de varios de sus discos, especialmente IV), el álbum nos muestra al grupo en el pináculo de sus posibilidades, con Gabriel al tope tanto de sus cualidades vocales como de sus dotes como letrista (la historia narrada en el álbum es suya, al igual que la casi totalidad de las líricas); un Steve Hackett un tanto contenido, pero efectivo en acompañamientos y solos, y la solidificación del trío base Tony BanksMike RutherfordPhil Collins, quienes años más tarde quedarían solos en la banda conduciéndola al éxito masivo con música más orientada al pop, en los años 80.

Genesis The Lamb

Genesis The Lamb
Genesis en Headly Grange

El 26 de septiembre de 2025, sale al mercado una edición especial conmemorativa de los 50 años de este álbum, edición prevista inicialmente para finales de 2024, y demorada primero por la labor de remezcla de la grabación y luego por el descontento de Peter Gabriel con el primer resultado de dicha operación, y que ahora, nos llega gracias al entendimiento y trabajo conjunto entre Gabriel y Tony Banks en los estudios Real World.

La caja de lujo incluye un Blu-Ray de audio con una mezcla de sonido inmersivo Dolby Atmos, así como cuatro CD, dos de ellos con una la nueva mezcla en estéreo del álbum doble y los otros dos con la interpretación en vivo que hicieron en el Shrine Auditorium de Los Angeles, California, en enero de 1975, durante la que sería la última gira de Genesis con Peter Gabriel. Además, la edición super deluxe contiene cinco LPs.

En años previos (2018 y 2024) reediciones con mezclas que habían satisfecho a la mayoría de los muy exigentes seguidores de Genesis, por lo que está por verse aún cual en definitiva es la mejor más allá del tratamiento Dolby Atmos.

YouTube player

Comp

Compra esta edición Blu-Ray aqui

Compra esta edición Super Deluxe aqui

Aunque polémica en su momento por lo contrastante del sonido con la obra anterior del grupo y por la densa trama, The Lamb ha logrado con el tiempo convertirse en la obra más valorada de Genesis, la que suena más contemporánea y la que sacudió en su momento los cimientos del rock progresivo, que pasaría por una transformación hasta emerger, con otros ropajes y otras banderas años después.

Tal como en otras óperas rock como Tommy (1969) y Quadrophenia (1973) de los Who y luego The Wall (1979) de Pink Floyd, se planificó hacer de The Lamb una película cuyo coguionista y director iba a ser Alejandro Jodorowski (director de “El Topo” y “La Montaña Sagrada”, entre otras), pero finalmente el financiamiento no se logró.

Sin embargo, luego de 50 años de su presentación en vivo y con la edición de conmemoración, la ocasión es propicia para repasar su temática, sonidos y momento histórico, revalorar su significado y apreciar su lugar en la historia del rock.

Rael, un pandillero redimido

El álbum inicia con la canción que da nombre a la obra, cuya introducción consiste en un inquietante y veloz motivo de piano a cargo del tecladista Tony Banks, seguida por una explosiva entrada de los demás instrumentos y las voces de Gabriel y de Phil Collins entonando el título de la canción.

Gabriel inicia entonces el relato de las peripecias de un personaje cuyo nombre es Rael, un inmigrante puertorriqueño que vaga por las calles de Broadway luego de salir del Metro en una madrugada, mientras los cines de trasnocho cierran sus últimas funciones. Tiene la visión de un cordero (lamb) que yace a la orilla de una de las calles donde él ha dejado su marca en un grafitti, mientras algo se mueve amenazante en la calzada.

El personaje se describe a sí mismo como “el rey del aerosol” y va observando las luces de neón de los avisos luminosos apagándose y una escena en que una trabajadora nocturna baja de un taxi y le observa, aunque Rael le deja claro que no tiene interés alguno en ella. Todo se interrumpe cuando Rael comienza a experimentar un estremecimiento y exclama que el señor sabe lo que ha hecho.

YouTube player

En las siguientes canciones, las visiones o vivencias de Rael (no está claro en las letras cuánto es real o cuánto es imaginario) se van tornando cada vez más oscuras, dice que es golpeado por el viento que impulsa polvo soplando con fuerza, el cual se pega a su piel y forma una costra que le inmoviliza hasta que lo arrastra y lo hace flotar como si fuera una mosca rumbo al parabrisas de un auto (“Fly on the Windshield”).

YouTube player

Rael va observando las marismas de Broadway, al comediante Lenny Bruce, el sociólogo Marshall McLuhan, Groucho Marx y hasta del Ku Klux Klan, en una secuencia que recuerda “Desolation Row”, de Bob Dylan, pero en clave de rock progresivo, mientras niños juegan con agujas y alfileres; luego se siente envuelto en lana polvorienta atrapado en una cueva (“Cuckoo Cocoon”); se describe como adormilado en el fondo del mar con un malestar en su estómago (“In the Cage”) hasta que un personaje de pesadilla al que llama “cara de piedra” se mueve buscando aplastarle.

Sigue en la cueva rodeado de estalactitas y estalagmitas y pide a gritos que le saquen de la jaula hasta que ve una serie de otras jaulas que contienen personas atadas y a un personaje recurrente, su hermano John, que le ve sin responder a sus súplicas de ayuda, aunque una lágrima de sangre resbala por su mejilla.

Rael desespera, siente que está amarrado por correas en una camisa de fuerza hasta que la jaula se disuelve y queda de nuevo dando giros en el aire.

Posteriormente observa lo que describe como el almacén de una fábrica, con seres humanoides dispuestos como robots para trabajar como esclavos y entre los cuales está nuevamente su hermano John, marcado con el número nueve.

YouTube player

En lo que parece un flashback, Rael se describe como de vuelta en Nueva York (“Back in New York City”), con fama de chico duro, asegura que le llaman la “estela de fuego” y la “afeitadora eléctrica” y que es el pitcher en la cadena de presidiarios. “Cuando saco mi botella, llena de gasolina, puedes saber por los fuegos nocturnos dónde ha estado Rael” proclama y relata que otro personaje, el “puerco espín” agarró su corazón por la raíz de los pelos y comenzó a afeitarlo.

YouTube player

También cuenta una aventura amorosa insatisfactoria en la que no sirvieron sus lecturas de un libro sobre sexo (“Counting Out Time”).

Vuelven las imágenes del relato principal, Rael entra a una estancia cuyo suelo está cubierto de lana de cordero, ve una salamandra que se precipita hacia una llama y a pulgas que se adhieren a un vellocino dorado; se siente como atrapado en una película (celuloide) y ve a otros seres humanoides que se arrastran como reptiles hacia una pesada puerta de madera con la esperanza de poder salir.

Pero Rael se encuentra con una escalera que gira en espiral, por la cual llega a una cámara (“The Chamber of 32 Doors”) con cientos de personas que pasan por diferentes puertas y todas les regresan a la estancia principal, pero él es llamado por una voz femenina, un ser invidente que le pide ayuda para atravesar la multitud; es Lilith (“Lilywhite Lilith”) de pálidos rostro y piel que le conduce por un túnel hacia una cueva con un trono esculpido en Jade y le deja totalmente a oscuras hasta que aparecen dos esferas doradas que iluminan el lugar.

YouTube player

Sintiéndose cerca de un ataque cardíaco, a Rael le anuncian su muerte a manos de un personaje sobrenatural que monta un caballo pálido (“The Supernatural Anaesthetist”), pero se despierta en un largo pasillo impregnado de una fragancia familiar que conduce a un estanque de agua rosada en el que tres serpientes rojas de rostro femenino (“The Lamia”) mordisquean su carne hasta que caen muertas y es Rael ahora quien come sus pieles y se reconforta.

Pero la recuperación del protagonista es momentánea, su suplicio está por comenzar, encuentra al líder de un conjunto de seres repugnantes (“The Colony of Slippermen”), cubierto de bultos viscosos cuyos labios cuelgan por el mentón y sus miembros están retorcidos como trozos de goma, quien le invita a unirse a ellos para vivir las consecuencias de haber comido de las lamias, pero Rael huye en busca de su hermano John, quien le habla de un tal doctor Dyper, quien podría ayudarles.

En el encuentro con este médico, a Rael se le extirpa su miembro viril, que es puesto en un envase de plástico y se le entrega para que lo conserve hasta que se cure, pero la escena deviene en la llegada de un cuervo gigante que toma el frasco y alza vuelo. Rael decide ir tras el ave, y pide ayuda a John, pero este, una vez más, lo deja solo.

Desde lo alto de una loma, Rael ve que el cuervo suelta el envase al inicio de unos rápidos. Llega el momento culminante de la historia, cuando ve un portal donde se muestra su hogar en Nueva York, con lo que revive los ruidos del metro y hasta el olor ácido de su aerosol, siendo la oportunidad de salir de la pesadilla, pero también ve a su hermano John, que ha corrido detrás de él, pero ha caído en los rápidos y está pidiendo auxilio (“The Light Dies Down on Broadway”). Es el momento en que debe tomar una decisión y finalmente opta por descender la ladera.

YouTube player

Al momento de descender de la ladera se produce un alud y los peñascos comienzan a caer a su alrededor (“Riding the Scree”), pero nada detiene a Rael, quien finalmente vence su temor y se lanza al agua.

Rael nada, logra vencer los rápidos y asir a su hermano John, aferrándose a una roca firme. Al bajar la corriente ya puede ir a la orilla, pero al voltearse hacia John para decirle que lo han logrado se percata de que el rostro de este no es el que siempre ha visto, sino el suyo propio y la historia termina. Rael se ha encontrado a sí mismo.

El sonido agresivo, ambiental y futurista de The Lamb

Si la temática marcaba una divergencia con lo que venía abordando Genesis previamente, la música marca una ruptura mayor.

En “The Lamb Lies Down on Broadway” destacan el rudo bajo de Mike Rutherford y la recia interpretación vocal de Gabriel, alternados con pinceladas de notas de guitarra eléctrica con pedal de volumen por parte de Hackett en los interludios contrastantes, que se basan en arpegios de guitarra.

En “Fly on the Windshield” (Mosca en el parabrisas) hay atmósferas de sintetizadores (que tienen mayor presencia que los tradicionales órgano y Mellotrón que dominaban las obras anteriores) y que preceden a una entrada feroz del grupo con toda la contundencia de una colisión espectacular, coronada con un intenso y efectivo solo de guitarra eléctrica por parte de Hackett.

En “Broadway Melody of 1974” (Melodía de 1974 de Broadway) hay atmósferas amenazantes sobre un riff de guitarra y bajo, mientras la voz de Gabriel está filtrada con efectos (aporte de Brian Eno, quien colaboró en el álbum) lo que da la nota alterada en “Cuckoo Cocoon”, que incluye un pasaje con arpegios de guitarra y un solo de flauta a cargo de Gabriel que es lo más cercano al Genesis de años anteriores.

El tema estelar del álbum, “In the Cage” (En la jaula), está desarrollado sobre un ostinato de bajo y capas de sintetizador que van enturbiando el paisaje sonoro hasta que un riff de sintetizador cobra presencia y acelera el tema. Gabriel vuelve a hacer gala de sus posibilidades vocales con una interpretación de antología, enérgico y con sus característicos quiebres de voz, mientras Hackett acerca la pieza al hard rock, a pesar de que, en la mezcla original, su sonido se mantiene a volumen un poco bajo.

El solo de sintetizador de Banks es uno de los mejores momentos del rock progresivo, impulsado por la batería desatada de Collins. El arrebato de la parte final, con un bajo que parece una locomotora, prueba que el quinteto fue la mejor conformación de este grupo.

Una marcha de piano y batería va dando forma a “The Grand Parade of Lifeless Packaging” (El gran desfile de los bultos sin vida), que cuenta nuevamente con la voz de Gabriel filtrada a través de sintetizadores. La pieza va ganando en intensidad con la entrada de los otros instrumentos y un riff de guitarra que hace crispar los nervios hasta el clímax, con la voz en su registro más grave.

Pero si algo se puede catalogar de progressive hard en este álbum es la pieza “Back in New York City” (De vuelta en la ciudad de Nueva York), que se desenvuelve sobre un riff de sintetizador, que se une en ocasiones al unísono a un poderoso bajo con efecto de distorsión mientras Gabriel escupe las hazañas criminales de Rael.

Un juego de voces entre Gabriel y Colllins a modo de fuga en el puente de la canción, justo antes de otra entrada brutal del conjunto, es la guinda del pastel en un Genesis decididamente apocalíptico, una fuerza interpretativa que no volverán a tener sino hasta 1981 en el álbum Abacab.

Hackett da un recital de guitarra clásica y lánguidas frases de guitarra eléctrica con efecto de pedal de volumen en “Hairless Heart” (Corazón afeitado), que con un sublime solo de sintetizador se eleva a cotas celestiales en uno de los mejores momentos del rock sinfónico de la época.

El humor llega en la divertida “Counting Out Time” (Contando el tiempo), una canción rítmica cercana al pop con una guitarra rítmica inocentona a cargo de Rutherford, aunque mantiene un pie en el rock duro gracias a los riffs intercalados de bajo y guitarra.

El momento más sublime del álbum llega con “The Carpet Crawlers” (Los arrastrantes de la alfombra), una de las melodías más conmovedoras de Genesis. El recitado de Gabriel en la primera estrofa hace erizar la piel, mientras Banks al piano y Hackett a la guitarra eléctrica tejen un tapiz sonoro sobre el que discurre la melodía. El dúo de Gabriel y Collins en el coro, bordado con pinceladas de Hackett es, en nuestra opinión, una de las cúspides del progresivo.

Otra pieza de hard progresivo llega con “The Chamber of 32 Doors” (la cámara de las 32 puertas) donde Hackett desgrana unas frases de guitarra con un fondo de sintetizadores que preceden a la irrupción del resto de los instrumentos, mientras Gabriel lamenta la situación de Rael en una atmósfera opresiva.

La rudeza continúa con “Lilywhite Lilith”, construida sobre un riff de bajo con efecto de distorsión. Gabriel está al límite de sus posibilidades, pero sale airoso del esfuerzo vocal.

La experimentación vanguardista aparece en “The Waiting Room”, (La sala de espera), repleta de efectos, ruidos y secuencias atonales (Enosifications), un verdadero “soundtrack” que hace lamentar que no se haya hecho la película planeada.

El Tony Banks académico reaparece en el tema “Anyway”, en el que Gabriel logra transmitir la perturbación del alma de Rael y Hackett, con su mejor solo en el álbum, rescata la opción de la lucha durante la adversidad.

Un alegre dúo entre Gabriel y Collins enmarca un solo discreto de Hackett a la guitarra eléctrica en “The Supernatural Anaesthetist”. Es uno de los momentos de solaz en el álbum y de esa paz que podría dar la muerte.

Tony Banks canaliza a Rachmaninov al piano mientras Gabriel conmueve con otra melodía de hermosa factura en “The Lamia”, pieza exuberante que conduce a un éxtasis dibujado ya en la lírica. Con los arpegios de guitarra eléctrica y los adornos de flauta, la música se convierte en una auténtica ambrosía de sonido, coronada con un inspirado solo de Hackett, que sirve de colofón a una de las piezas mejor logradas de Genesis.

La recta final del álbum comienza con “The Colony of Slippermen” (La colonia de los hombres viscosos) que se tiñe de exotismo con sonidos de percusión y de un koto japonés que son el preludio al momento dramático de la historia. Nuevamente, frases a dúo de Gabriel y Collins ilustran la odisea de Rael, su afección y su drástico tratamiento.

Gabriel se luce con sus cualidades de histrión al hacer las voces de Rael, del líder de los slippermen y del hermano John, además del doctor Dyper, y la irrupción de Banks con un imparable solo al sintetizador sobre el bajo y la batería marca el punto de partida del estilo del Genesis trío que comenzará en 1978.

Sin embargo, este gran momento se ve interrumpido por otro instrumental “Ravine”, que consiste en unas atmósferas y una especie de silbidos logrados por Hackett en la guitarra y su pedal de efecto de wah wah, que lamentablemente no aporta nada, corta el ritmo, y en nuestra opinión es el punto que hace que el álbum no sea perfecto.

El desenlace llega con “The Light Dies Down on Broadway” (La luz muere en Broadway), que retoma la melodía de “The Lamb” y la sintetiza con “The Lamia” para ilustrar el momento de reflexión de Rael y la toma de la decisión final. Nuevamente el trío Banks-Collins-Rutherford luce totalmente compenetrado y, desarrolla una marcha triunfal que es el momento de esplendor de esta agrupación.

Un serpenteante solo de Banks al sintetizador ilustra la corrida de Rael bajando de la ladera que se narra en “Riding the Scree” (cabalgando el pedregal), mientras los peñascos caen a los lados de Rael, retratados en los toques de tambores de Collins.

Gabriel asume su papel de arcángel del rock al entonar la lucha de Rael en los rápidos (“In the Rapids”), que comienza como una plegaria y culmina como el anuncio del Advenimiento en el momento decisivo, cuando el protagonista de la historia decide convertirse en héroe, hacer lo correcto y salvar a su hermano en lugar de pensar egoístamente y escapar.

El epílogo llega con “It” (Esto) un alegre y contagioso tema que cierra la obra con un intenso riff de guitarra sobre un muy ocupado Collins a la batería, quien demuestra por qué formó escuela para este instrumento en el rock, y en la que Gabriel diserta sobre el sentido de la obra (¿efecto de una droga, del alcohol, una experiencia mística o una cercana a la muerte?), un verdadero rompecabezas que parece quedar a la libre interpretación.

Un significado, si lo hay

Algunos críticos de rock han asegurado que Rael falleció en el accidente al comienzo del relato, y que la historia sería su experiencia de ultratumba hasta la extinción de su conciencia.

Otros tienen una lectura más terrenal en la que Rael, sufre visiones producto de sustancias alucinógenas, tiene una serie de experiencias en la búsqueda de su rehabilitación en clínicas psiquiátricas y sectas religiosas, luego de las cuales definitivamente salvó a su hermano de una muerte segura y se convirtió así en una buena persona.

Preferimos partir de un comentario que hizo Collins en el documental Genesis: A History (1990):  que se trata de la historia de una doble personalidad. Creemos entonces que John es un alter ego de Rael, cuyo relato consiste en una serie de metáforas con las que describe su conversión desde la delincuencia, pasando por una experiencia cercana a la muerte, hacia su redención, al abrirle paso a sus sentimientos, ser capaz de sentir empatía y encontrarse a sí mismo viendo lo que era capaz de hacer.

No creemos que el protagonista esté muerto, no nos parece una obra trágica al estilo de algunas de Lou Reed, aunque en el álbum se note la influencia del grupo Velvet Underground.

Estudiando la obra anterior y posterior de Gabriel podemos darnos cuenta que su temática generalmente aborda la transformación, y es por ahí donde apunta el sentido de este álbum. Estudioso de la mitología, la literatura, la alquimia y la psicología de Carl Gustav Jung, Gabriel siempre ha echado mano de los vericuetos de las proyecciones del inconsciente, así que nos quedamos con la versión de la transformación de un pandillero a héroe.

El propio Peter Gabriel en una entrevista al semanario New Musical Express publicada el 15 de marzo de 1975 declaró: “No creo que él esté muerto. Solo yendo a través del jugo cósmico”.

Y aunque superficialmente se pueda sentir que la temática de The Lamb es muy diferente a las anteriores obras de Genesis, podemos resaltar que todo lo abordado previamente está también allí: las visiones místicas, los seres mitológicos, el comentario social, el viaje o la iniciación acuática, todo condensado, solo que envuelto en el hostil ambiente de las calles de una urbe cosmopolita.

El año 1974 fue de transformaciones en el rock, especialmente en el rock progresivo: Genesis perdía a Gabriel; Yes perdía a su estrella de los teclados, Rick Wakeman, y cambiaba su sonido; Emerson, Lake and Palmer harían una pausa de tres años y King Crimson se disolvía.

Fue un año difícil por ser el primero de la crisis energética suscitada por la guerra árabe israelí de 1973 y los sellos discográficos comenzarían a dejar de invertir en bandas prometedoras, innovadoras y experimentales, para apostar por las ventas seguras de la música bailable o el pop más simple de estribillos pegadizos. Poco después, la revolución punk cambiaría todo definitivamente y no habría más espacio para florituras, al menos en el mainstream.

Genesis continuaría como cuarteto, con Collins asumiendo el rol de vocalista además del de baterista y publicaría en 1976 el álbum A Trick of the Tail, que retoma la estética previa a The Lamb y rescata a los seguidores que no pudieron digerir el doble álbum de 1974. Más adelante, el grupo se pasaría a la música pop y obtendría el éxito masivo.

Pero un puñado de innovadores continuó abriendo el camino de la vanguardia. Brian Eno, Peter Hammill, Peter Gabriel y Robert Fripp (colaborando muchas veces unos con otros) serían los nuevos líderes de un nuevo rock de arte y orientado a crear ambientes, paisajes y tapices sonoros, pero sin hacer alusiones a un pasado academicista como el progresivo, un camino por el que avanzarían David Byrne, David Sylvian y, durante un período, David Bowie, así como bandas del post punk como Joy Division y Bauhaus, entre otros.

Y en el medio, esta obra que vence la barrera de los 50 años y que, de manera prístina para apreciar todos los detalles, inmersiva y exhaustiva podremos disfrutar en su edición aniversaria.


Dedicado a mi hermano de vida: Henry Francisco Urriera Guzmán, quien me obsequió el álbum cuando éramos adolescentes