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Highway 61 Revisited: precoz obra maestra de Bob Dylan

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Highway 61 Revisited Bob Dylan

El 30 de agosto de 1965 fue publicado el trascendental sexto disco del icónico cantautor, una de sus más relevantes e influyentes obras

Bob Dylan
Highway 61 Revisited

Columbia. 1965. EE UU

 
La dilatada carrera de Bob Dylan tiene episodios fascinantes como The Times They Are a-Changin’ (1964), Bringing it All Back Home (1965) -el primer disco con instrumentación eléctrica-, Blonde on Blonde (1966), Nashville Skyline (1969), Blood on the Tracks (1975), Oh Mercy (1989) y todos los discos desde Time out of Mind (1997) hasta el sorprendente presente Rough and Rowdy Ways (2020),  por mencionar sólo a algunos.

La obra discográfica que hoy nos ocupa es la segunda de dos publicadas en 1965, siendo la primera de ellas Bringing It All Back Home, publicada el 22 de marzo. La segunda placa es nuestra festejada Highway 61 Revisited, lanzada al mercado el 30 de agosto.

El álbum representa una poesía con mayor interés en lo social, amalgamada con una buena dosis de blues y una música que marcaba, aún más, la distancia entre lo acústico y lo eléctrico. 1965 fue el año en el que Dylan se volvió eléctrico, revolucionando para siempre la música folk.




Acompañado por una banda que incluía a gigantes del género como Al Kooper y Mike Bloomfield (†), Highway 61 Revisited  está considerado hoy como uno de los testimonios discográficos más relevantes de la historia.

Producido por Bob Johnston para Columbia Records, este disco de Bob Dylan se apoyó en los talentos de los teclistas Paul Griffin y Frank Owens; la batería de Bobby Gregg; Charlie McCoy en la guitarra; los bajistas Harvey Brooks, Russ Savakus y Joe Macho Jr. y el músico folk Bruce Langhorne (†).

Un colorido Dylan en la portada es el preámbulo de este vinilo que incluye los sencillos: “Queen Jane Approximately”, la trascendente “Like a Rolling Stone”, “From a Buick 6” y “Highway 61 Revisited ”, titulo que hace referencia a la renombrada carretera que une a la ciudad natal de Dylan, Duluth, Minnesota, con varias ciudades del centro occidente estadounidense.

El exitoso tema “Like a Rolling Stone” abre el disco con las sonoridades del órgano y Dylan cantándonos: “Hubo un tiempo en que ibas muy trajeada, en la flor de la vida arrojabas moneditas a los mendigos ¿recuerdas?, la gente ya te avisaba ¡ojo niña! Vas a acabar mal, tu pensabas que bromeaban y te reías de todo bicho viviente, ahora has bajado el tono, no pareces tan orgullosa de tener que rebuscar tu próxima comida”.




Dylan con su voz, guitarra acústica y armónica, deja colar algunos riffs de la guitarra eléctrica mientras el órgano da un toque muy especial a este romance que hurga en las fibras con el verso del coro “¿Qué se siente, vagar sin hogar e ignorada por todos como canto que rueda?

Con Bloomfield en la guitarra líder, el segundo tema es un sencillo blues llamado “Tombstone Blues” (Blues de la lápida). En su tercera y contundente estrofa nos dice Dylan: “Mamá está en la fábrica, no tiene zapatos, papá en un callejón buscando comida, yo estoy en las calles con el blues de la lápida”

El acelerado blues de extensa letra luego da paso a uno de mis temas favoritos, “It Takes a Lot to Laugh, It Takes a Train to Cry”, una composición de tres estrofas de ocho versos cada una y en los cuales Bob Dylan nos dice en parte: “Ahora se acerca el invierno y las ventanas se escarchan, fui a contárselo a todos pero no me supe explicar, yo quiero ser tu amante no tu amo, no digas que no te aviso que estás perdiendo el tren…”

Esta pieza es ampliamente diferente a la versión del disco Super Session de 1968 donde tocan Al Kooper, Stephen Stills y Mike Bloomfield.

Continuando con vibra de blues nos dice Dylan: “Tengo a esa mujer del cementerio que cuida de mi niño, pero mi hembra fogosa me tiene escondido, es un ángel del vertedero que siempre me da pan y si caigo muerto pondrá una manta en mi cama”

Se trata del tema “From a Buick 6” (Desde un Buick 6), que inicia con el redoble y luego el órgano de un modo parecido al tema inicial pero en un tempo diferente.

La canción está basada parcialmente en un blues llamado “Milk Cow Blues” de Sleepy John Estes (†).

Cierra el primer lado con “Ballad of a Thin Man” (Balada de un hombre delgado), en la cual Dylan y Kooper contrastan sus espectrales frases al piano y órgano respectivamente.

Dylan relata: “Entras al cuarto, lápiz en mano, ves a un hombre desnudo y dices ¿quién es este? Por mucho que lo intentas, no tienes idea de lo que dirás, cuando llegues a casa”

La canción gira en torno a los contratiempos de un tal Mr. Jones, que sigue metiéndose en situaciones extrañas y cuantas más preguntas hace, menos sentido tiene el mundo para él. Sin duda es una de las historias más increíbles de Dylan y una de sus canciones claves.




Una más melodiosa “Queen Jane Approximately” (Aproximadamente Queen Jane) abre el segundo lado del disco para decirnos: “Cuando tu madre devuelva tus invitaciones, y tu padre le cuente a tu hermana, que estás harta de ti y tus creaciones ¿No vendrás a verme Queen Jane”

El cantautor nos va llevando con su música a lo largo de cinco estrofas de cinco versos cada una que culmina con la reiterada interrogante “¿No vendrás a verme, Queen Jane?

Luego es el tema titulo que ocupa nuestra experiencia con este clásico considerado entre los mejores álbumes de la historia.

El tema, como indiqué antes, rinde un tributo a esta vía cuya historia está atada a la del blues pero a la cual Dylan le inyecta una buena dosis de su fantasía ampliando el sentido a otras historias, algunas de las cuales plasma en estrofas como “Y Dios le dijo a Abraham, mátame a un hijo, y Aby le dijo, oye, ¿me tomas el pelo? Y Dios dijo No. Aby dijo ¿Qué?
Dios: haz lo que quieras pero más te vale huir cuando volvamos a vernos

Just Like Tom Thumb’s Blues” (Como el blues de Pulgarcito), nos va acercando al final de Regreso a la Carretera 61.

El tema nos dice: “Cuando te pierdes bajo la lluvia en Juárez y además es domingo de Pascua, te falla la gravedad y el pesimismo no te saca de apuros, no te des aires cuando vayas por la avenida de la calle Morgue, ahí hay unas mujeres voraces que te destrozan”.

Subrepticiamente, Dylan hace referencia a escritores de renombre como uno de  los “poetas malditos” Edgar Alan Poe y también el escritor beat Jack Kerouac. Encontramos, además, en Al Kooper una posible inspiración en Maurice Delage, Henry Cowell, Heitor-Villalobos y John Cage con el uso del tack piano (un piano en cuya caja hay tachuelas y otros objetos), dando así un importante aporte vanguardista la creación de Dylan.

Finaliza el álbum con la monumental “Desolation Row” (Pasaje de la desolación), una de las piezas más extensas del catalogo Dylan tanto en su música como en su letra.

En sus primeros cinco versos el autor nos dice: “Venden postales del ahorcamiento, pintan los pasaportes de pardo, el salón de belleza está lleno de marinos, el circo ha llegado a la ciudad, aquí viene el comisario ciego…”

Es el único tema del repertorio enteramente acústico y con una larga lista de personajes que te la dejo como sorpresa. Un notorio aire country, además de algunos visos de flamenco, se desprenden de esta interesante y provocadora canción a la cual Dylan no podía dejar sin un toque de armónica.

Está de más recomendarte las subsiguientes ediciones aniversario de este disco ejemplar cuyas canciones han sido versionadas por Neil Young, Judy Collins, Linda Ronstadt, Billy Joel, Greatful Dead, PJ Harvey, The Rolling Stones, David Bowie, Karen O y Jimi Hendrix, entre muchísimos otros.

¿Qué tienen en común Memphis, New Orleans, San Luis y el Delta de Mississippi?

Leonardo Bigott


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