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Pink Floyd «Meddle»: El magnum opus del space rock cumple 45 años

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Pink Floyd

Pink Floyd

Meddle

Harvest/Capitol. 1971. Inglaterra

El magnum opus del space rock cumple 45 años. El 31 de octubre de 1971 fue lanzado en Inglaterra y cinco días después en Estados Unidos y el resto del planeta.

Inglaterra siempre ha sido tierra fértil para la experimentación sonora. Si bien a mitad del siglo pasado el estadounidense John Cage y el francés Pierre Schaffer ya trabajaban en ello con fervorosa pasión, Inglaterra contaba con Cornelius Cardew. Alemania tuvo su representante en Karlheinz Stockhausen. En esa década de los 50 también iniciaba la carrera espacial entre Estados Unidos y la hoy extinta Unión Soviética, hecho que alcanzó su plenitud el 20 de julio de 1969 con la llegada del hombre a la Luna. Estos hechos inyectaron la sustancia necesaria para desarrollar composiciones musicales de lentos y prolongados pasajes instrumentales propulsados por instrumentos como el sintetizador, el órgano eléctrico, el mellotron y la guitarra eléctrica, todos manipulados con un abanico infinito de efectos sonoros que abrían a la música otra dimensión, ampliando con ellos una diversidad de posibilidades expresivas que grupos como Can, Hawkwind, Gong y más notoriamente Pink Floyd, llevaron a su máxima expresión dentro del rock.

Frank Zappa sería más radical y menos espacial en Lumpy gravy (1968) y King Crimson particularmente atractivo con su “Moonchild” del seminal In the Court of the Crimson King (1969). Vale la pena recordar también a la efímera banda Absolute Elsewhere de Paul Fishman con el tema “Earthbound” del álbum In Search of Ancient Gods (1976) en el cual se emplean sonidos del espacio. Jimi Hendrix lo haría en “Third Stone from the Sun”y The Beatles en “Flying”. Pero tal vez la más popular de todas ha sido “Space oddity” de David Bowie (†) en 1969.

Ya existía en 1959 una referencia obligada con el trabajo del productor y compositor inglés Joe Meek I Hear a New World (1959) y Telstar (1961) quien empleó el clavioline, instrumento de teclas predecesor al sintetizador y creado en 1947 por el francés Constant Martin.

Pero ha sido Pink Floyd el que ha llevado a cotas mas elevadas el sonido espacial del rock. En sus dos primeros trabajos, Piper at the gates of dawn (1967) y Saucerful of secrets (1968), ya la banda londinense daba indicios de esas influencias con temas como  “Astronomy Domain” y “Set the Controls for the Heart of the Sun”, respectivamente. Tal vez el concepto experimental estuvo mejor delineado en la grabación del doble álbum Ummagumma de 1969, sobre todo el segundo disco.

En Meddle, su sexto trabajo discográfico, existen ciertas incongruencias pese a que como un todo el álbum es altamente apreciado. La variedad de las composiciones no responde a concepto alguno en particular. Simplemente son seis canciones inspiradas en diversos motivos y con un hilo conductor que es la sonoridad a veces nostálgica otras taciturnas pero casi siempre levitante y arrojada que caracteriza a Pink Floyd.

El cuarteto comienza Meddle con  “One of These Days”, en la que el bajista Roger Waters y las teclas de Rick Wright van marcando el camino con abruptas incursiones de sonidos vocales y la guitarra de David Gilmour con leves trazos de blues. Este tema culmina con el sonido del viento y se une perfectamente con la hermosa “A Pillow of Wind”. Gilmour y Waters nos dicen:

“Al caer la noche, corren las olas, la estación cambia y el viento es cálido. El búho despierta y el cisne ahora duerme”

En “Fearless”, Gilmour emplea la guitarra acústica con una sonoridad más tendiente al folk, lo cual contrasta muy bien con sus frases en la guitarra eléctrica. La banda emplea en ella grabaciones de sonidos captados fuera del estudio, más específicamente en el campo de futbol del equipo de Liverpool. También se aprecia al inicio, y de modo muy sublime, un coro interpretando el tema de Richard Rodgers y Oscar Hammerstein II “You’ll Never Walk Alone”. “Cada día es el día correcto” canta Gilmour con suspendida voz. El tema en sí es sencillo pero elocuente y con una lírica aparentemente directa pero que en el clásico lenguaje de PF puede resultar una metáfora. En “San Tropez” la banda evoca una añoranza. El piano de Wright apoya a la voz de Gilmour con cierto tinte jazzístico. David hace uso del slide guitar reflejando la influencia country folk y el breve solo de piano que poco a poco se diluye en el final, posee un dejo de música de salón y un temperamento un tanto Beatlesque a lo Ringo Starr.

En esas siempre atractivas, curiosas y divertidas anécdotas del rock, la breve pieza “Seamus”, dibuja una imagen bucólica de un hombre y su perro. Los ladridos y aullidos que se aprecian en este tema son en realidad del perro del guitarrista Steve Marriott (†) (Small Faces y Humble Pie) quien estuvo por un tiempo bajo el cuidado de David Gilmour. La pieza es un blues tongue-in cheek, si me permiten esa licencia retórica, y no se que pensar de ella pero incita a decir que el cuarteto buscaba una rápida opción para llenar el vacío del LP (disco vinilo). Es posible que dichos aullidos y ladridos hayan sentado las bases, o al menos la inspiración, para la creación del álbum Animals de 1997.

El lado B de Meddle contiene el épico tema “Echoes”, una especie de paradigma del space rock, que durante 23 minutos, especialmente hacia la mitad de la pieza, nos hace sentir flotando a la deriva en el espacio. El prolongado trance finalmente encuentra su resolución con la guitarra de David Gilmour antes de retornar al tema vocal. El puente central es sin duda una de las grandes influencias de grupos representativos del krautrock como Ash Ra Tempel, Agitation Free y especialmente Tangerine Dream.

De este disco, “One of These Days” y “Echoes” son los más representativos de un lenguaje más significativo y depurado que se vio mejor desarrollado en “Dark Side of the Moon” (1973) y “Wish You Were Here” (1975).