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The Concert for Bangladesh: George Harrison y el primer concierto benéfico de la historia

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The Concert for Bangladesh

El 1 de agosto de 1971 se realizó la histórica doble jornada organizada por George Harrison, primer concierto con fines benéficos


Acompañado por muchos de sus amigos músicos que conformaban parte de la élite de entonces, impulsado por su amigo Ravi Shankar, el ex Beatle le dio forma a dos conciertos inolvidables y sin duda irrepetibles, cuyo fin era ayudar al golpeado pueblo de Bangladesh.

Todo lo recaudado en ventas por el triple LP, el futuro CD y el vídeo a lo largo de 50 años, sigue siendo donado al país a través de Unicef y la George Harrison Foundation.

Juan Carlos Ballesta

Una de las ideas más loables que han tenido los músicos de rock a lo largo de las décadas son los conciertos benéficos dedicados a recaudar fondos para ayudar a distintas causas como la hambruna, la pobreza, los desastres naturales, los presos políticos, o asuntos bastante más intangibles como la paz y el fin de las guerras.

Iniciativas como las de los dos conciertos simultáneos Live Aid, Farm Aid –ambos en 1985-, las varias giras de Amnistía Internacional, Live 8 en 2005 y muchos más de carácter regional o planetario, han aportado importantes recursos a los beneficiarios y mucha visibilidad al problema.

El origen del Concierto para Bangladesh (que en realidad fueron dos funciones el mismo día 1 de agosto de 1971) ocurrió cuando el citarista indio-bengalí Ravi Shankar le sugirió al ex beatle George Harrison ayudar a la población de Bangladesh (antiguo Pakistán Oriental), nación surgida luego de la llamada Guerra de Liberación que logró la independencia de Pakistán Occidental con cierta ayuda de India.

Los efectos de esa guerra fueron devastadores y produjeron una masa de refugiados que cruzó hacia India, por la región de Bengala, lo cual se hizo inmanejable. A eso se unió la llegada de un ciclón que produjo inundaciones terribles.




Lo primero que hizo Harrison fue grabar la canción “Bangla Desh” en julio de 1971 y seguidamente llamar a varios de sus amigos músicos para que participaran en un doble concierto a realizarse el 1 de agosto (única fecha disponible) en el Madison Square Garden de Nueva York.

Apenas tuvieron cinco semanas de preparación. Eric Clapton, Leon Russell, Bob Dylan, Ringo Starr, Jim Keltner, Billy Preston, Carl Radle, Klaus Voorman, el grupo Badfinger y el propio Shankar, participaron en la histórica jornada (con Phil Spector a cargo del audio), la cual recaudó 243.418 dólares, que fueron administrados por UNICEF.

Harrison invitó a sus ex compañeros de los Beatles, pidiendo a John Lennon que se presentara sin Yoko Ono. Aunque en apariencia estuvo de acuerdo, abandonó Nueva York dos días antes y no participó.

Paul McCartney argumentó que aún era muy pronto para que los cuatro Beatles se reunieran en una tarima en medio de la disputa legal y que eso desvirtuaría la esencia del concierto porque la idea de los Beatles de nuevo reunidos acapararía la mayor atención. Ringo si apareció y tocó su éxito “It Dont Come Easy”.

Era la primera aparición de Harrison en grande tras la ruptura de los Beatles, tocando temas de la última etapa con el grupo y varios de su fabuloso triple disco debut como solista All Things Must Pass (1970).




George llevaba cinco años sin presentarse en concierto, desde los últimos shows ofrecidos por los Beatles en paralelo al lanzamiento de Revolver (1966).

Clapton pudo presentarse a duras penas ya que para entonces estaba fuertemente enganchado a la heroína y no pudo ensayar los días previos. No tocó ninguna pieza propia.

Russell fue una de las estrellas, con una versión incendiaria de “Jumpin’ Jack Flash” de los Stones, unida con “Young Blood”, con «Come On In My Kitchen«, como tema descartado para el LP.

Preston, por su parte, interpretó su gran tema “That’s The Way God Planned It” y demostró su entusiasmo y alegría bailando al frente de la tarima.

La sorpresa fue la aparición de Bob Dylan con su acústica y armónica, quien no había tocado en vivo desde Isle of Wight Festival de 1969 y no lo haría de nuevo hasta su gira de 1974. Su público natural de Nueva York tenía tiempo sin verlo en vivo, por lo cual la expectación fue grande.

Dylan pidió a Ringo tocar la pandereta, a Harrison la guitarra eléctrica y a Russell el bajo, quienes con apenas un ensayo pudieron redondear un corto pero memorable set con grandes canciones con “Blowin’ in the Wind”, “Just Like a Woman”, “A Hard Rain’s A-Gonna Fall”, “It Takes a Lot to Laugh, It Takes a Train to Cry”, “Love Minus Zero/No Limit”, agregando “Mr. Tambourine Man” en la segunda función.

En 1972 fueron editados el tripe LP y el vídeo, reeditado en DVD en 2005 con la adición de algunas imágenes inéditas de los ensayos que pudieron rescatarse a pesar del disgusto de Harrison con la indulgencia de los camarógrafos que pasaron buena parte de la jornada drogados.

En principio ni Harrison ni Dylan querían ser filmados para que no se entorpeciera el desarrollo del concierto y fueron engañados pensando que eran tomas puntuales para la televisión.

Las condiciones de montaje fueron complicadas ya que se disponía de poco tiempo para microfonear toda la instrumentación de una gran banda conformada por Jesse Ed Davis y Don Preston en guitarras eléctricas; los bajistas Klaus Voormann y Carl Radle; Jim Keltner y Ringo Starr en batería; los miembros de Badfinger, Pete Ham, Tom Evans y Joey Molland en guitarras acústicas y Mike Gibbins en percusión.

Además, la sección de metales fue fundamental: Jim Horn (saxos, arreglos), Chuck Findley (trompeta), Jackie Kelso (saxos), Allan Beutler (saxos), Lou McCreary (trombón) y Ollie Mitchell (trompeta).




Aquello era el sueño húmedo de Phil Spector, un auténtico Wall of Sound, el concepto de producción que había inventado años antes. Pero se transformó más bien en una pesadilla, no solo para lograr una mezcla balanceada en directo, sino para luego mezclar para el disco y el vídeo. Harrison pretendía que el disco se publicara en las semanas siguientes y el proceso se extendió por varios meses, editándose el disco en diciembre de 1971.

Era el segundo álbum triple consecutivo que publicaba Harrison, ambos convertidos en hitos de su tipo.

El empaque diseñado por los socios de Camouflage Productions (Tom Wilkes y Barry Feinstein, los mismos de All Things Must Pass, el primer triple LP de la historia del rock) fue un atractivo adicional. Los tres LPs fueron presentados en una caja con un folleto de 64 páginas, con fotos de ambos conciertos y créditos detallados.

La foto de portada, evidentemente, fue una cachetada que despertó conciencias y la compasión. En ella se presentaba a un niño malnutrido y desnudo sentado frente a un recipiente vacío, idea que para los ejecutivos del sello Capitol era deprimente y poco comercial. Harrison, sin embargo, se mantuvo firme.

The Concert for Bangladesh

Concert for Bangladesh

En la contraportada del folleto se mostraba una foto del estuche abierto de una guitarra lleno de comida y medicinas, con una copia del cheque otorgado por el Madison Square Garden.

El Concierto para Bangladesh marcó pauta y 50 años después sigue inspirando y señalando el camino.