Ninguna voz dentro del heavy metal ha sido mas expresiva, identificable e influyente que la de Ozzy Osbourne (1948-2025). Sombría y tenebrosa, retumbará por siempre
Con sus luces y sombras, altos y bajos, excesos y traumas juveniles, Osbourne se las arregló para permanecer vigente durante 55 años, tiempo transcurrido desde Black Sabbath y Paranoid -los dos primeros discos de Black Sabbath– hasta el concierto de despedida convertido en un ceremonial, que dada la casi exacta coincidencia hay que considerar como un epitafio en tiempo real. Hasta en eso Ozzy fue único.
Juan Carlos Ballesta
Mucho pudiera hablarse de John Michael Osbourne alias Ozzy Osbourne, pero hay que partir de un hecho indiscutible: su voz, su actitud y sus acciones lo convirtieron en un faro. Un faro que muchas veces alumbraba sombras.
No solo es el ámbito del heavy metal y muchas de sus ramificaciones, el que tiene una deuda infinita con Ozzy, sino muchas corrientes que han hurgado en lo sombrío, en lo tenebroso, en lo oculto. No en vano el apodo “Príncipe de las tinieblas”.
Aquel primer disco de Black Sabbath puso la piedra fundacional. La portada digna de una película de terror y las vocalizaciones que parecían invocaciones, sobre la base de estructuras musicales que eran como blues aletargados y lisérgicos, se convirtieron en la puerta de entrada a un universo paralelo a todo lo que ocurría alrededor.
El mismo año 1970, Paranoid consolidó el discurso de Black Sabbath y la estética de Ozzy, que dilataron con Master of Reality (1971), Vol 4 (1972) y Sabbath Bloody Sabbath (1973). Tras lanzar Sabotage en 1975, la banda se convertiría en fuente de inspiración para una nueva generación de bandas que terminaron expandiendo el llamado heavy metal (stoner metal, doom metal, glam metal, drone metal, folk metal, industrial metal, gothic metal y más)

Ozzy profundizó en su estética mezcla de imaginería ocultista y pagana, con actitud provocadora y autenticidad, aunque la inminente nueva década ´la de los 80- traería algunos cambios y esa imagen un tanto artificial -muy ligada a la estética del llamado glam/hair metal- desdecía del apelativo tenebroso.
En 1979 tras ser expulsado de Black Sabbath por abuso de alcohol y sustancias, lanzó una exitosa carrera solista. Su primer disco, Blizzard of Ozz (1980), con temas como “Crazy Train” y “Mr. Crowley” (tema por el que fue acusado de rendir tributo al ocultista Aleister Crowley), fue un bombazo. Su colaboración con el joven guitarrista Randy Rhoads fue particularmente celebrada, aunque truncada por la muerte de Rhoads en un accidente de avión en 1982.

Durante los años 80 y 90, Ozzy consolidó su imagen de leyenda del metal, con álbumes icónicos como Diary of a Madman, No More Tears o Ozzmosis, y con su esposa Sharon Osbourne creó Ozzfest, un festival itinerante que dio impulso a muchas bandas del metal moderno (Slipknot, System of a Down, etc.).
En paralelo, tuvo varias reuniones con Black Sabbath, especialmente con la formación original, hasta que decidieron despedirse en 2016/17.
Luces y sombras de Ozzy
A pesar de los pesares, Ozzy se convirtió en un ícono cultural mundial. Ganó premios Grammy y fue inducido al Rock and Roll Hall of Fame, como individualidad y como miembro de Black Sabbath.
Ozzy contribuyó de manera directa a normalizar el metal ante el gran público, y supo reinventarse a lo largo del tiempo y seguir siendo relevante.
No obstante, el abuso prolongado de alcohol y drogas lo puso en el foco como una mala influencia. También, los episodios de violencia doméstica erosionaron su imagen, en especial el intento de estrangulamiento a Sharon durante un episodio psicótico en 1989.
A ello se sumaron problemas legales y escándalos públicos. La controversia siempre lo acompañó, una fama bien ganada con locuras como la de morder la cabeza de un murciélago (1982) en un concierto en Iowa, creyendo que era un murciélago de goma, pero era real. Fue hospitalizado para recibir tratamiento contra la rabia.
También en 1982 fue arrestado por orinar en El Alamo, un monumento en San Antonio, Texas, ataviado con el vestido de Sharon. Fue vetado de la ciudad durante 10 años.
Su errático comportamiento tenía sus orígenes. Durante su niñez y adolescencia sufrió de acoso escolar y abuso sexual, lo que incidió en varios intentos de suicidio. A los 15 años abandonó los estudios para dedicarse a diversos trabajos en fábricas, construcción, plantas ensambladoras y más.
A los 17 años fue declarado culpable de robo en una tienda de ropa y al no tener dinero para pagar la fianza -y su padre negarse para darle un escarmiento- cumplió una pena de seis meses de cárcel.
En los 80, Ozzy fue acusado repetidamente de fomentar el satanismo, especialmente por canciones como “Mr. Crowley”.
En el reality familiar, The Osbournes (MTV, 2002–2005), mostró su vida cotidiana y lo expuso a una nueva audiencia, aunque también mostró sus problemas de salud y adicciones de forma cruda.
Parkinson y el retiro de los escenarios
En 2020 Ozzy fue diagnosticado con Parkinson. Desde entonces sufrió múltiples caídas, cirugias y problemas de movilidad, que quedaron más que patentes en Back to the Beggining, transmision que fue vista por más de 6 millones de personas alrededor del planeta convirtiéndose en el evento live streaming PPV más grande en la historia de la música.
A pesar de todo ello, Ozzy tuvo arrestos para grabar Ordinary Man (2020), con colaboraciones de Elton John y Post Malone, y Patient Number 9 (2022), con Jeff Beck, Eric Clapton, Taylor Hawkins y Tony Iommi, trabajo por el que ganó un Grammy
En 2023 se sinceró públicamente con el siguiente comunicado:
“Esta es probablemente una de las cosas más difíciles que he tenido que compartir con mis fieles seguidores. Como todos saben, hace cuatro años tuve un accidente grave en el que me dañé la columna. Mi único propósito durante este tiempo ha sido volver al escenario. Mi voz para cantar está bien. Sin embargo, después de tres operaciones, tratamientos con células madre, interminables sesiones de fisioterapia y, más recientemente, el innovador tratamiento Cybernics (HAL), mi cuerpo todavía está físicamente débil.
Sinceramente, me siento honrado por la forma en que pacientemente han conservado sus entradas durante todo este tiempo, pero con toda conciencia, ahora me he dado cuenta de que no soy físicamente capaz de hacer las próximas fechas de mi gira por Europa/Reino Unido, como sé que no podría hacer frente a los viajes requeridos. Créanme cuando digo que la idea de decepcionar a mis fans realmente me jode, más de lo que nunca sabrán.
Nunca hubiera imaginado que mis días de gira terminarían de esta manera. Mi equipo actualmente está generando ideas sobre cómo actuar sin tener que viajar de ciudad en ciudad y de país en país. Quiero agradecer a mi familia, a mi banda, a mi equipo, a mis viejos amigos, Judas Priest, y por supuesto, mis fans por su interminable dedicación, lealtad y apoyo, y por darme la vida que nunca jamás soñé que tendría. Os quiero a todos”
Ya para entonces, Ozzy no daba para más. Recientemente había confesado estar arrepentido de haberse operado de la columna porque quedó peor, y exteriorizaba sus temores sobre el Parkinson y la cercanía de la muerte.
El 5 de julio de 2025 en el estadio de Villa Park de Aston, Birmingham, Ozzy demostró que aun podía cantar, pero su cuerpo no respondía. A Sharon, el gran e incondicional amor de su vida, le agradeció haber sido el motor de semejante homenaje, como quizá no haya habido otro.
Es dificil imaginar una despedida más digna y sincronizada que la de Ozzy.
Tenía solo 76 años.





