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The Future Now: la atractiva reinvención de Peter Hammill

Peter Hammill The Future Now

En septiembre de 1978 el prolífico cantautor inglés comenzaba una nueva y decisiva etapa en plena era punk con su séptimo álbum solista

Peter Hammill
The Future Now

Charisma Records. 1978. Inglaterra

El séptimo disco en solitario del prolífico y único cantautor inglés significó al mismo tiempo el cierre de una etapa y el comienzo de otra, ambas muy importantes.

The Future Now iniciaba un período inolvidable en el que Hammill grabó varios discos alejado del formato banda, estableciendo diferencias con la etapa que recién cerraba con Van Der Graaf Generator.

En julio de 1978, apenas dos meses antes del lanzamiento de The Future Now, había sido publicado Vital, un doble álbum que recogía las presentaciones de VDG (sin el Generator) en enero en el Marquee Club de Londres, con un sonido crudo y descarnado que incluía el violín de Graham Smith, el cello y sintetizador de Charlie Dickie y la base rítmica de Nic Potter y Nic Evans, con aparición en tres temas de David Jackson en saxos y flauta.

Este concierto incluía, además de temas del reciente disco The Quiet Zone / The Pleasure Dome (1977) y de discos anteriores como H to He, Who Am the Only One (1970), Pawn Hearts (1971), Godbluff (1975) y Still Life (1976), tres temas de Hammill, uno de ellos parte de Nadir’s Big Chance (1975) -un disco proto punk- y de futuros discos como PH7 (1979) y In A Foreign Town (1988).




Peter Hammill era en aquel momento uno de los músicos anteriores a la era punk que había entendido que los tiempos habían cambiado y que era necesario ampliar o modificar la paleta sonora sin perder identidad.

Otros músicos de su entorno como Peter Gabriel, Robert Fripp y Brian Eno, lo habían entendido y llevado a la práctica con éxito, tanto en sus propios discos como en la producción de otros.

La llamativa portada con fotografía de Brian Griffin mostrando a Hammill con mitad del rostro con barba y el otro rasurado (dentro hay otras fotos de esa gran sesión), es la puerta de entrada al fantástico contenido de The Future Now, seis canciones por cada lado, para un total de casi 46 minutos, las cuales fueron grabadas en su estudio Sofa Sound entre marzo y abril de 1978.Peter Hammill The Future NowPeter Hammill The Future Now

Hammill se encargó de tocar casi todos los instrumentos (guitarras, teclados, armónica, cajas rítmicas, percusión, voces), además de la grabación y producción, con ayuda de David Jackson y Graham Smith en tres temas cada uno.

El doblaje de su voz utilizando múltiples pistas se hizo un sello distintivo a partir de este trabajo, un recurso que ha utilizado de manera sorprendente a través de las décadas y que en directo no utiliza y milagrosamente nadie echa de menos.

La dinámica y poderosa “Pushing Thirty” abre fuegos con Hammill compartiendo narración con canto, apoyado en una densa instrumentación en la que destaca el saxo de Jackson, el piano y una base rítmica que pudiera percibirse como elemental pero que resulta sumamente efectiva.

De inmediato la caja rítmica y el bajo dan vida a la sugerente “The Second Hand”, y sobre esa base minimalista en midtempo a la que se agrega otro magnífico saxo de Jackson, Hammill va desgranando su texto: “Ver al viejo actuando como un tonto / Sí, está huyendo de la ambulancia / Cuando era joven rompió todas las reglas / Ahora dice que fue sólo un accidente / Siempre tuvo la sensación de que iba a morir joven / Por eso ahora se siente arrepentido / Pero el juez fue progresista y el jurado quedó colgado / Recibió una sentencia suspendida / Entonces huyó de su futuro, huyó de su pasado / Sí, huyó del desierto del reloj de arena




Si una cosa se destaca en The Future Now respecto a discos anteriores de Hammill es la crudeza de su estética, tanto musicalmente como en los textos. Peter es descarnado en la forma de escribir y de cantar.

La guitarra acústica es la protagonista en “Trappings”, con Hammill cantando solemnemente con un sorprendente fondo compuesto por varias pistas de su voz, una en falsete y otras en tono grave.

Avanzado el tema surge una atractiva guitarra eléctrica con “big muff”

El Hammill más melancólico hace su aparición en “The Mousetrap (Caught In)”, otoñal tema de piano y voz en el que termina cantando: “Cuando comencé tenía mis esperanzas / Creí que podría ser una luz principal del escenario / Pero ahora me he aturdido hasta el silencio / Extinguida toda mi rabia interior / Apago toda mi alegría y violencia / Atrapados todos mis sentimientos en una jaula

Uno de los más brutales temas del cancionero de Hammill es “Energy Vampires”, que cuenta con el irrefrenable violín de Graham Smith que se inmiscuye entre las capas de voces que Hammill entreteje de manera magistral.

La pieza pasa de la angustia a la calma, y termina en un largo y tenso fade out. Temáticamente Hammil parece tratar su relación con la industria musical y muy específicamente con las discográficas, promotores, managers y todo el entorno que “chupa” de los músicos.

Parte de la letra dice: “Encorvado en un rincón del camerino / Intentando volver a la realidad…/ Uh-oh, aquí vienen, listos para su comida / Vampiros llenos de energía, arrastrándose fuera de la pared / Quieren robarme la vitalidad / Quieren beberlo todo / Oh, este tipo dice que él escribió todas mis canciones / Esta chica dice que ha tenido mi bebé




El lado A cierra con la romántica “If I Could”, vínculo con su pasado reciente, en especial con temas de Over (1977). Violín y guitarra acústica sirven de base para una vocalización sobria de carácter triste.

Aqui Peter vuelve a impresionar con las capas de voces.

El lado B abre con el tema título, auténtica declaración de principios, con reflexiones y anhelos sobre el mundo y la sociedad contemporánea, que han permanecido vigentes desde entonces: “Aquí estamos, estáticos en la segunda mitad / Del siglo 20 / Pero bien podría ser la Edad Media / Tendrá que haber algunos cambios / Pero me desconcierta cómo se producirán / Quiero el futuro ahora / Quiero tenerlo en mis manos / Todos los hombres iguales e indómitos / Quiero la tierra prometida

Musicalmente es un tema dramático construido sobre un rudimentario piano, una guitarra eléctrica chirriante y torturada que aparece y desaparece, y la voz de Hammill en plan estelar, clamando por un futuro inmediato y mejor.

Oh, odio ciego, ciego, cegador / De raza, sexo, religión, color, país y credo / Estos gritan desde las páginas de todo lo que leo / Sólo me traes opresión y tortura / Apartheid, corrupción y peste / Me acabas de traer la violación del planeta / Y bromear con los derechos mundiales en La Haya / ¡Oh, algún día el Milenio! / ¿Pero qué tan lejos está algún día? / quiero el futuro ahora / Soy joven y es mi derecho / Quiero una razón para estar orgulloso / Quiero ver la luz / Quiero el futuro ahora / quiero verlo en la pantalla / Quiero romper los límites: Haz que la vida valga más que los sueños

Cuando grabó este tema, Peter tenía 29 años.

En “Still in the Dark”, surge la relación entre religión y ciencia, y Peter reflexiona en voz alta: “Oh, más brillante que mil soles / La marcha hacia las estrellas / En el volante, en el coche / Fuera del avión, fuera del planeta / Y sigue en la búsqueda / Sí, rezamos a oscuras en la iglesia de las Ciencias / Sobre el árbol del conocimiento

El fruto es agridulce / Al hombre de la calle / Todos los innumerables beneficios que confiere la ciencia / Pero todavía estamos en la oscuridad, como siempre”.




La impresionante “Mediaevil”, lúgubre y rabiosa a partes iguales, está construida básicamente con pistas y pistas de voces, como si Hammill cantara desde el fondo de una caverna, arropado por un coro gregoriano que el mismo se encarga de modelar.

El Hammill más experimental y libre nos regala otra sorpresa en “A Motor-Bike In Afrika”, en la que juega con la caja rítmica y encima canta de manera sombría con varias voces.

Al escuchar este tema siempre nos viene a la mente que poco después surgirían bandas post punk que explorarían este tipo de ambientaciones, incluidas Bauhaus, 23 Skidoo y Public Image Ltd.

Y surge, en contraste, “The Cut”, especie de balada acústica que se va electrificando a medida que se desarrolla, envuelta en capas sonoras de carácter fantasmal y una austera caja rítmica.




Concluye el disco con “Palinurus (Castaway)”, que comienza con sintetizadores oscilando -que van y vienen-, y de repente se convierte en un tema romántico en el que ¡Oh sorpresa! Peter toca armónica, dándolo un toque a cantautor callejero.

The Future Now es uno de los discos esenciales en la extensa discografía de Peter Hammill, iniciador de una seguidilla de discos que continuó con otros igualmente imprescindibles de su etapa más experimental y cruda, PH7 (1979), A Black Box (1980) y Sitting Targets (1981), antes de retomar la idea de banda con el K Group y publicar otras maravillas, Enter K (1982) y Patience (1983).

En medio de la vorágine punk, este disco sigue resonando lúcido y genuino.

Juan Carlos Ballesta


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