En febrero de 1979 la emblemática e influyente agrupación alemana publicó un llamativo noveno álbum, con notable coqueteos con el progrock
Tangerine Dream
Force Majeure
Virgin. 1979. Alemania
Mucho cambió en el sonido de la emblemática agrupación berlinesa tras la salida de Peter Baumann tras la gira norteamericana que dio como resultado el fenomenal doble LP, Encore (1977).
Con ese disco Tangerine Dream alcanzó un gran cenit de aquella primera etapa con el sello Virgin que había comenzado con el paradigmático Phaedra (1974) y continuó con otras tres joyas, Rubycon (1975), Ricochet (1975) y Stratosfear (1976), a las que hay que sumar el gran primer soundtrack, Sorcerer (1977).
Edgar Froese y Chris Franke decidieron sustituir a Baumann con dos músicos, el viejo conocido de la primera época de TD, Steve Joliffe, y Klaus Krüger. Con ellos grabaron Cyclone (1979), en el cual Joliffe tuvo la responsabilidad de tocar flauta y teclados, y de introducir la voz por primera vez en la propuesta del grupo, lo cual generó algunas controversias.
Quizá por esas opiniones encontradas, Joliffe fue dejado de lado para afrontar el siguiente álbum, conservando a Krüger en la batería.
Force Majeure es el cuarto disco más vendido de Tangerine Dream en Gran Bretaña, y quizá se deba al hecho que su sonido se encuentra a medio camino entre su clásico sonido cósmico, los pasajes melódicos que afloraron con Stratosfear, y un aire a rock progresivo aportado por guitarras y batería.
El lado A lo ocupa enteramente el tema título, que se extiende por poco más de 18 minutos. La pieza comienza de manera atmosférica durante los primeros cuatro minutos, hasta que aparecen la guitarra eléctrica y la batería, desarrollando un segmento que bien podría ser Eloy (que aquel mismo año editaba el magnífico Silent Cries and Mighty Echoes con alguna cercanía a TD y con un tema llamado «Force Majeure»).
Al minuto siete emerge el distintivo secuenciador, esta vez apoyado por la batería, arropados por varios teclados que construyen una ensoñadora melodía. Pasado el ecuador, el tema prescinde de la rítmica y son la guitarra -primero- y luego los sintetizadores los que se apropian del desarrollo. Los sonidos, más brillantes que los usados en discos previos, le dan un carácter luminoso a Force Majeure y al mismo tiempo incitan a flotar.
Los dos últimos minutos son una muestra del futuro Tangerine Dream, que en los primeros 80 daría alta prioridad a la melodía, antes de perder parte de su identidad a finales de aquella década (que ha recuperado de manera sorprendente en años recientes)
EL lado B lo inicia la maravillosa pieza “Cloudburst Flight”, que comienza con una evocadora guitarra acústica al estilo David Gilmour en el disco Wish You Were Here (1975).
Al minuto dos aparece la inspirada melodía ejecutada con sintetizador, mientras el secuenciador aparece reforzado por la batería. Finalmente es la Gibson Les Paul de Froese la que se erije con el protagonismo.
Este es uno de los temas favoritos de los seguidores del rock progresivo.
Los catorce minutos y medio de “Thru Metamorphic Rocks”, representan otro punto álgido y la mejor manera de despedir la influyente e inolvidable década de los 70 en la que TD estableció paradigmas.
La pieza desarrolla un primer segmento muy prog, con la guitarra en plan protagónico, con un ritmo midtempo y un denso colchón de teclados y cerca del minuto cinco cambia totalmente.
A partir de ahí y hasta el final la pieza transcurre alrededor de una hipnótica base de secuenciadores, con cíclicos sonidos metálicos (que en realidad fueron producidos por un transistor quemado de la consola, pero les gustó y lo dejaron) y otros “marca de la casa”, diversos teclados que crearon densidad, y una batería reforzando el aspecto rítmico.
Parte de este segmento fue remezclado y retitulado “Igneous” para la banda sonora de la película Thief (1981). También extractos de “Force Majeure” y “Cloudburst Flight”, titulados “Lana” y “Guido The Killer Pimp”, respectivamente, fueron usados en el soundtrack de Risky Business (1983).
La ingeniería de audio corrió a cargo de Eduard Meyer (quien también tocó cello), grabado en los famosos Hansa Studios de Berlín, el diseño de arte fue de Monique Froese y la producción corrió a cargo de Froese y Franke.
Tras la edición del disco, Klaus Krüger dejo el grupo para unirse a Iggy Pop, una decisión lógica ya que nunca estuvo totalmente envuelto con el grupo, al mismo tiempo que Froese y Franke ya no querían seguir trabajando con batería acústica.
La puerta quedaba abierta para Tangram (1980), la gran entrada en la nueva década, ya sin Krüger y con Johannes Schmoelling como tercer miembro.
Juan Carlos Ballesta
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