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Dirty Work: la sobrevivencia de los Rolling Stones en los 80

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The Rolling Stones Dirty Work

El 24 de marzo de 1986 fue publicado el álbum 20 de la banda londinense, para entonces envuelta en tensiones y retirada de los escenarios

The Rolling Stones
Dirty Work

Rolling Stones / Columbia. 1986. Inglaterra

Los años 80 fueron un período en el que muchos de los más emblemáticos grupos y artistas de las anteriores dos décadas sufrieron una especie de bajón creativo, en muchos casos editando los discos menos consistentes de sus carreras.

Los cambios en muchos aspectos relativos a la industria musical, sin duda, afectaron. Algunos de esos artistas se desdibujaron al tratar de no perder el tren de los tiempos, no siempre una decisión correcta al tratarse de una etapa de transición aún con muchos aspectos por definirse.

El paso de la era analógica a la digital trajo consigo al CD como nuevo formato de consumo, el surgimiento de nuevas tecnologías (teclados, baterías, etc.), la llegada de MTV y la proliferación del videoclip como nueva herramienta de mercadeo, cambios en los procesos de grabación, una nueva estética visual, la irrupción de nuevos fenómenos pop, y otras circunstancias, incidieron en que nombres paradigmáticos sufrieran mucho para adaptarse y se forzaran -innecesariamente- a no lucir desfasados.

El tiempo ha probado que aquellos esfuerzos para lucir sintonizados con el momento, llevaron a muchos a perder parte de su identidad y más bien dar la sensación de agotamiento creativo, o al menos de cierta pérdida de rumbo. Los ejemplos sobran.

Para una banda como The Rolling Stones, la de los 80 fue una década incierta. En una carrera de casi 60 años es posible afirmar que fue la década en la que el grupo se tambaleó.

La banda londinense habría recibido los 80 con dos discazos, Emotional Rescue (1980) y Tattoo You (1981) -éste con material ya previamente grabado-, a los cuales siguió la primera y última gira de aquella década, la cual arrojó el documento en directo Still Life (1982).




Luego del irregular Undercover (1983), que para muchos es el más inconsistente trabajo de su larga discografía, se produjo una especie de hiato en las actividades. Los roces entre Mick Jagger y Keith Richards habían comenzado durante aquellas sesiones, traducidas en una búsqueda de nuevas sonoridades. Los restantes miembros, Charlie Watts, Bill Wyman y Ron Wood, pocas veces estuvieron juntos en los años que siguieron.

Antes de reunirse de nuevo a grabar, Jagger emprendió la grabación de She’s The Boss, publicado en febrero de 1985. Esa aventura en solitario no agradó a Richards, quien pensaba que su amigo pretendía comenzar una carrera solista como pop-star, lo que en consecuencia llevaría a Keith a darle forma a su proyecto con el nombre de X-Pensive Winos, junto al productor y compositor Steve Jordan.

A pesar de la tirantez entre ambos líderes y la ausencia de planes concretos para The Rolling Stones, ambos convinieron comenzar a grabar un nuevo disco con la ayuda de Steve Lillywhite, un productor asociado con grupos post punk y new wave como XTC, Siouxsie and The Banshees, U2, The Psychedelic Furs y Ultravox, entre otros. Parecía ser un nuevo intento de los Stones de deslastrarse de la etiqueta de “dinosaurios” que algunos ya usaban.

Sin embargo, los compromisos de Jagger con su recién publicado álbum, lo mantuvieron ausente la mayor parte del proceso de grabación. Así, con el ingeniero Dave Jerden, entre el 5 de abril y el 17 de junio de 1985 en los estudios Pathé Marconi de Boulogne Billancourt, cerca de París, Richards, Wood, Watts y Wyman emprendieron la grabación de Dirty Works, proceso que continuó entre el 16 de julio y el 17 de agosto en los estudios RPM y Right Track de Nueva York.

Las fricciones entre Jagger y Richards tuvieron su punto culminante en el famoso concierto Live Aid el 13 de julio de aquel año cuando Mick ofreció un set como solista mientras Keith y Ron tocaban con Bob Dylan.

No fueron los únicos problemas en el seno de la banda. La participación de Charlie Watts también fue limitada debido a los problemas que atravesaba entonces con el alcohol y la heroína. Steve Jordan y Anton Fig tocaron batería en algunos temas, e incluso Ron Wood se encargó de tocarla en otra. Esa fue la razón esgrimida por Jagger para no realizar el correspondiente tour.




Una de las grandes diferencias con el resto de la discografía lo representa el hecho que en Dirty Works cuatro de las ocho composiciones propias fueron acreditadas a Jagger/Richards/Wood, una a Jagger/Richards/Leavell y solamente tres a la famosa dupla Jagger/Richards, lo que sumado a que es el primer disco en el que Richards asume como voz líder en dos canciones, era claro indicativo del distanciamiento entre ambos.

Muchos de los temas que fueron dejados fuera son cantados por Keith.

La segunda parte de las sesiones realizadas en Nueva York contaron con participaciones de lujo: Jimmy Page, Bobby Womack y Tom Waits, con quien

Keith colaboraría aquel año en Rain Dogs y luego en Bone Machine (1992).

Dirty Works fue el último disco de los Stones con el pianista, cofundador y tour manager Ian Stewart, quien murió repentinamente de un infarto a los 47 años. Fueron entonces incorporados los teclistas Ivan Neville y Chuck Leavell, quien desde entonces ha ocupado el puesto de teclista principal en grabaciones y conciertos.

Los 10 de Dirty Works

El disco abre con la potente “One Hit (To the Body)”, pieza esencialmente guitarrera, primer single en la historia en el que Wood aparecía como coautor.

Wood en la acústica, Richards y Page en las eléctricas, la potente base rítmica de Watts y Wyman, y los coros de aroma soul de Bobby Womack, Patti Scialfa, Don Covay y la recordada Kirsty MacColl (esposa de Steve Lillywhite), dan forma a un tema que no fue tan exitoso como pretendían

El disco sigue con “Fight”, uno de los distintivos rocanroles que los Stones habían producido en la etapa con Wood, quien de nuevo aparece como co-autor. Las guitarras y batería destacan.

El gran éxito del álbum fue “Harlem Shuffle”, pegadiza versión del tema de 1963 original del dúo de soul Bob & Earl, con la trompeta de Don Collette y la segunda voz de Bobby Womack

La pieza fue acompañada por un vídeo con animaciones dirigidas por Ralph Bakshi y John Kricfalusi, futuro creador de The Ren & Stimpy Show

La dupla de compositores Jagger/Richards hace su primera aparición en “Hold Back”, uno de los temas en los que Watts cede parte de su responsabilidad a Anton Fig. En ella Jagger canta con rabia. En la parte final, Wyman se luce.

Uno de los temas más atractivos de Dirty Works es “Too Rude”, un reggae/dub cantando por Richards, cercano a la estética de The Clash en Sandinista.

El año previo la pieza del jamaiquino Half Pinf (Lindon Roberts) había sido un gran éxito, con su nombre original “Winsome

La línea de bajo de Wyman, los efectos de reverberación en la batería típicos del dub, y los coros, redondean uno de los acercamientos a la música de Jamaica más relevantes de los Stones, una influencia que ya había introducido Richards en el disco Black and Blue (1976), como consecuencia de sus temporadas en la isla.

El lado B abre con “Winning Ugly”, una pieza de cierto aire funky-soul dado por los coros y sobre todo el bajo, aquí ejecutado por John Regan, parte de las bandas de Peter Frampton y Ace Frehley.

Back to Zero” es más funky aún, en este caso con un sonido bastante representativo de los 80. Bobby Womack contribuye con guitarra y coros, mientras Chuck Leavell es acreditado como co-autor.

La percusión de Marku Ribas contribuye a ese espíritu ochentero

El tema que da título al disco, “Dirty Work”, y el siguiente, “Had it With You”, vuelven a la fuente rocanrolera cercana a algunos temas de Some Girls (1978), con gran trabajo guitarrero, áspera voz, vitamínica base rítmica y fantástica armónica en el caso del segundo.

El segundo tema cantado por Richards es “Sleep Tonight”, en el que la batería la toca Ron Wood.

La pieza es una estupenda balada con tintes gospel grabada casi completa por Wood y Richards, con la participación de Tom Waits en el piano y coros agregados con posterioridad.

El final del disco es un track escondido de 33 segundos, un famoso estándar de blues de Charlie Segar, luego arreglado por Big Bill Broonzy, tocado por Ian Stewart, y que fue incluido como homenaje póstumo.

Tanto Janet Perr (también diseño de empaque) y Annie Leibovitz (quien además aportó la foto) en la dirección de arte, fueron las responsables de la colorida portada, a lo que se sumó Mark Marek en el llamativo arte interior.




Dirty Works es una obra menor en la larga trayectoria de The Rolling Stones. No produjo un tema inmortal ni una gira posterior, pero sí funcionó como salvavidas para una banda con decidida vocación eterna.

Otro disco solista de Jagger (Primitive Cool, 1987) y el primero de Richards (Talk is Cheap, 1988), fueron las siguientes válvulas de escape, antes que la banda retomara de nuevo la senda con Steel Wheels en 1989.

Juan Carlos Ballesta


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