Inicio Ahi estuvimos Wilco en Madrid: la sinergia de seis gigantes jugando su propia liga

Wilco en Madrid: la sinergia de seis gigantes jugando su propia liga

Wilco en Alma Occident, Madrid
Jeff Tweedy. Foto: LAB Creative Studio

El sexteto de Chicago llegó al Festival Alma Occident de Madrid para desplegar con maestría su fabulosa propuesta y dejar perpleja y satisfecha a la numerosa asistencia

Wilco
Concierto en Parque Tierno Galván, Madrid
Festival Alma Occident

(Junio 27, 2025)

En España Wilco es desde hace un tiempo una banda muy respetada, querida y seguida. Su paso por ciudades más allá de Madrid y Barcelona demuestra su interés en conocer su geografía, su gente y cultura. Esta vez dejó claro que cuenta con una legión de seguidores fiel cada vez mayor.

Lo de Wilco es, sin duda, único en el espectro musical del siglo 21. Durante este 2025 se cumplen 30 años de la publicación del álbum debut, A.M. y lo que en principio parecía una simple escisión de la agrupación Uncle Tupelo y una banda más entre la inmensa cantidad que coexistían dentro del universo del rock alternativo y el indie rock estadounidense, se transformó en una de las más prolíficas y creativas entidades musicales de nuestro tiempo.

Jeff Tweedy se ha encargado de guiar la nave, aportando una gran mayoría de composiciones, cantando, tocando guitarra, co-produciendo y oxigenando a la banda cada vez que es necesario. A su lado John Stirratt desde el primer día, aportando memorables líneas de bajo y coros.

A pesar de los diversos cambios en la formación durante los primeros diez años y que se reflejan en cinco discos, Tweedy y Stirratt resistieron y desde hace 20 años la banda se ha mantenido estable como sexteto, con la participación de otros cuatro excepcionales músicos: Glenn Kotche (batería, percusión), Mikael Jorgensen (teclados, samples, sintetizadores), Nels Cline (guitarras, lap steel) y Pat Sansone (guitarras, teclados, coros).

Realmente no es común una formación de esta naturaleza en una banda de indie rock, y el resultado es cualquier cosa menos convencional. Esta formación ha grabado ocho discos y girado por el mundo ofreciendo conciertos en los que uno no deja de maravillarse.




Si bien Wilco confecciona canciones estructuradas, ninguna en realidad resulta obvia o convencional. En cualquier momento puede haber un giro de tuerca, una disonancia, unos segundos de ruido, un solo de guitarra salvaje, alguna síncopa imposible o cambio rítmico. No podemos olvidar que Jim O’Rourke trabajó con Wilco a principios de siglo.

Cada uno de los músicos realiza aportaciones sensacionales, y ninguno intenta sobresalir sobre otro. Los seis funcionan como una sociedad bien aceitada de amigos que disfrutan tocando sus partes, pero también dejando tocar al resto de la banda.

¿Cómo han logrado que tres guitarristas de soberbias aptitudes convivan y puedan ofrecer lo mejor de si mismos en incontables ocasiones? Pues en parte, ese misterio es Wilco. Cline, Sansone y Tweedy son guitarristas diferentes, por lo que sus habilidades se complementan de manera sinérgica.

Wilco no es una banda de rock al uso. Es, si se quiere, un grupo que redefine la manera de componer y sobre todo ejecutar el clásico formato canción dentro del que se inscriben. En su repertorio desfilan las influencias, en menor o mayor grado, del folk, el country, el southern rock, el rocanrol, el noise, las baladas, las influencias beatlelianas del lado Lennon, del art rock y el rock alternativo, con aroma a veces setentero y también presente.

Wilco en Alma Occident, Madrid
Foto: LAB Creative Studio

Las 21 canciones escogidas por Wilco

El concierto ofrecido en Madrid, con no demasiadas variantes respecto a otros recientes, fue un generoso y muy bien balanceado recorrido por su trayectoria, desde su debut A.M. (1995) hasta el reciente EP Hot Sun Cool Shroud (2024), y solo quedaron excluidos tres discos (Summerteeth, 1999; Wilco (The Album), 2009); Star Wars, 2015). Los otros diez discos, además de la primera de dos colaboraciones con el británico Billy Bragg, estuvieron representados al menos con un tema.

Abrieron con “Handshake Drugs”, de A Ghost is Born (2004), uno de los discos claves de su discografía y ya desde el comienzo se establecieron las premisas, con un gran solo de guitarra de Cline terminando en feedback.

Luego “Evicted”, con esos memorables arpegios de guitarra hechos por Tweedy, nos trajo a tiempos recientes con el disco Cousin (2023). Otro disco bien representado fue Yankee Hotel Foxtrot (2001) que pudiéramos considerar el primer gran momento de inflexión, cuando rompieron con el sello Reprise y luego de lanzarlo de manera independiente lo recuperó Nonesuch.




La primera de las escogidas fue “I Am Trying to Break Your Heart”, en la que resalta esa forma de vocalizar de Tweedy que mezcla el hedonismo o relajación con formas cercanas a Lennon o Tom Petty, con gran intervención de Jorgensen y el público cantando con energía  por primera vez. El final cacofónico es uno de los ejemplos de lo explicado más arriba.

Wilco en Alma Occident, Madrid
Mikael Jorgensen. Foto: LAB Creative Studio

Schmilco (2016) tuvo como representante a la melódica y algo nostálgica “If I Ever Was a Child”, con exquisita guitarra country y órgano setentero.

Fue el perfecto preámbulo para “Pot Kettle Black”, con ese sonido con ramalazos de Sonic Youth y The Cure, otro clásico de comienzo de siglo.

El disco que contó con mas temas en el repertorio fue Sky Blue Sky (2007) con cinco. La primera de ellas fue “You are my Face”, con fino trabajo de guitarras entretejidas,  gran línea de bajo, exquisito piano y magnífico manejo de los matices.

Wilco en Alma Occident, Madrid
John Stirratt. Foto: LAB Creative Studio

El concierto se ponía cada vez más intenso y sin pausa abordaron la más movida “Whole Love”, el tema que da nombre al disco de 2011, una de las muestras de cómo Wilco puede ir de un estado de ánimo a otro y conducirnos de manera natural. Y enseguida nos introdujeron en esa particular manera de entender la música country con “Bird Without a Tail / Base of My Skull”, de Cruel Country (2022), un temazo que se extiende con bestiales intervenciones de las guitarras. La ovación fue cerrada.

Y entonces el viaje a 1995 con “Box Full of Letters” fue más que satisfactorio, no exento de nostalgia. Gran trabajo de teclados y guitarras rocanroleras. Y del momento más lejano al más cercano con “Annihilation” del reciente EP, uno de esos temas que llegan muy rápido a nuestras emociones.

A ese punto del concierto, el desfile de guitarras era notable. Entre la Jerry Jones de 12 cuerdas, la Danelectro, las Fender Telecaster, Stratocaster y Jazzmasters, las Martin acústicas, los bajos Rickenbacker y Fender, además de los efectos diversos (chorus, reverb, vibrato, delay, compresión, distorsión), el panorama era casi como estar en los estudios Loft de Chicago, aunque a cierta distancia.

Sin duda, parte del porqué de un sonido tan orgánico se debe a la calidad de instrumentos, efectos, amplificadores y aspectos técnicos del sonido. Otro tanto se debe al nivel del performance individual y en conjunto, y el sonido en directo casi perfecto, responsabilidad de Stan Doty, el séptimo miembro de Wilco desde que se unió en la gira de Yankee Hotel Foxtrot, enfocado desde entonces a que las canciones evolucionen en directo.




Una de nuestras canciones favoritas, “Hummingbird” continuó en el orden. Hay un aroma lennoniano en ella que nos atrapa sin remedio y nos crea un sentimiento de alegre nostalgia.

La envolvente “Quiet Amplifier”, la única escogida de Ode to Joy (2019), comenzó el tránsito hacia la inolvidable hora final. La pieza también está envuelta en un aura melancólica, que refuerzan las guitarras distorsionadas. Sencillamente fabulosa.

Inmediatamente nos regalaron cuatro inolvidables interpretaciones de Sky Blue Sky, con la infaltable “Jesus, Etc” en medio de ellas.

La delicada “Either Way” precedió a la maravillosa “Impossible Germany”, una pieza que va in crescendo y que nos regaló uno de los mas memorables solos de Nels Cline y que por extensión está entre los mejores que hayamos visto en nuestra vida. Fueron seis minutos de gloria guitarrera que nos dejaron flotando, un solo con altísimas dosis de sentimiento que por momentos podía recordar a Carlos Santanta o a Andrew Latimer.

Pero Cline no estaba solo, Klotche también nos ofrendó un performance de altísimo nivel, cosa que es su costumbre.

El público quedó extasiado y Tweedy nos pidió cantar “Jesus, Etc”, y así mismo fue. Órgano, piano eléctrico y guitarra steel, sirven de colchón para la sentida interpretación vocal de Tweedy.

Wilco en Alma Occident, Madrid
Jeff Tweedy. Foto: LAB Creative Studio

Hate it Here” -con su feeling setentero- y la pegadiza “Walken” -con un atractivo riff entre hardrockero y sureño a lo Allman Brothers o Lynyrd Skynyrd– dejaron el terreno abonado para “Spiders (Kidsmoke)”, que comienza con un comedido desorden instrumental (redobles, sintes al vuelo, guitarras) hasta que desemboca en el metronómico ritmo ala Neu! que Klotche y Stirratt mantienen durante algo más de 10 minutos y durante los cuales Sansone se luce con una guitarra sensacional.

Wilco en Alma Occident, Madrid
Pat Sansone. Foto: LAB Creative Studio




Se despidieron con un escueto “muchas gracias, Madrid”, pero a los dos minutos regresaron para ofrecernos otros tres temas. El primero de ellos fue el melódico tema “California Stars” (composición de aroma country de Tweedy con Jay Bennett) incluido en Mermaid Avenue (1998), la primera de dos colaboraciones de Wilco con el cantautor folk británico Billy Bragg y que ha sido parte del repertorio en vivo desde entonces.

Muchas gracias, España es uno de los mejores lugares para estar”, dijo Jeff antes de tocar “Falling Apart (Right Now)”, uno de esos country-rock especiales, con guitarra fantástica de Sansone.

La última canción fue la rockera “I Got You (At the End of the Century)” de Being There (1996), muy popular en los set lists de los primeros años y menos en los últimos 20 años. Con esa pieza de corte Stoniano nos dejaron en la cúspide.

Hubiéramos podido seguir mucho más tiempo. Wilco no tiene disco mediocres o prescindibles. Su discografía y su directo la hacen una de las bandas imprescindibles de los últimos 30 años.

Juan Carlos Ballesta


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