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Free Hand: 45 años del fantástico ecuador en la carrera de Gentle Giant

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gentle giant

El 28 de julio de 1975 se publicó el maravilloso séptimo disco de la singular e inimitable agrupación inglesa, uno de los paradigmas del rock progresivo

Gentle Giant
Free Hand

Chrysalis. 1975. Inglaterra

Uno de los capítulos más grandiosos del rock progresivo inglés es la recordada agrupación de los hermanos Shulman, Gentle Giant. Su mezcla de elementos barrocos, medievales, folk, jazz y rock marcaron un fértil territorio lleno de complejidades líricas e instrumentales.

Un predio tan provocador como King Crimson y sublime como Yes que, con el tiempo, dejaría un legado que aún en el presente incita a los oídos más expertos a hurgar acuciosamente en los polifónicos y contrapuntísticos pasajes vocales que tejen melodías, en ocasiones disonantes, construidas con un gusto tan delicado que uno retorna a ellas incrédulo.

Es el osado y exitoso resultado producto de unas mentes ingeniosas con una ilimitada capacidad instrumental que, aún después de todos estos años, aviva nuestros oídos.

Si bien nuestro “gigante amable” no despertó el interés de las masas, logró algo admirable, el respeto de una cofradía que aún en el presente, cuarenta años después de su último disco, anhela su retorno.

El Gigante Gentil subsistió una década (1970 – 1980) y hoy recordamos con rara nostalgia su disco Free Hand, que representa el ecuador en la linea de tiempo de la carrera del grupo.

En la prehistoria de Gentle Giant hubo una banda llamada The Shulman Brothers conformada, como bien lo indica su nombre, por los hermanos Ray, Derek y Phil Shulman.

Bajo un estilo diametralmente opuesto a lo que más tarde fue Gentle Giant, los hermanos adoptaron el nombre de Howling Wolves para después llamarse Road Runners. Simon Dupree and the Big Sound sería el último nombre antes de convertirse formalmente en Gentle Giant con la adición de otros dos talentosos y también multi instrumentistas: el teclista Kerry Minnear y el guitarrista Gary Green.

El baterista Martin Smith completaría el genial sexteto en su primera formación que recordamos por el excelente epónimo disco debutante que incluye aquel gran tema “Nothing At All” y la portada desplegable en vertical con la imagen del gigante sosteniendo a la banda.

Smith ya no estaría para nuestro celebrado disco. Solo duró hasta por Acquiring the Taste (1971), sustituido por Malcolm Mortimore en Three Friends (1972), pero a partir del cuarto disco, Octopus (1972), John Weathers asumiría las tareas rítmicas en los tambores, mientras el hermano mayor Philip Shulman se retiraba del grupo y en In a Glass House (1973) y The Power and the Glory (1974), sería Derek quien asumiria los instumentos de viento..

Free Hand fue grabado en los estudios Advision de Londres en Abril de 1975 por el audio ingeniero Gary Martin asistido por Paul Whitfield. Fue el primer álbum de la banda para el reconocido sello Chrysalis.

Los siete temas que ofrece el disco vienen envueltos en una carátula que nos presenta una mano libre que pareciera intentar asirse o alcanzar una foto sobre una repisa que nos muestra  dos manos atadas.

Las siete joyas de Free Hand

El lado A inicia con el chasquido de unos dedos que van de un parlante a otro y al que seguimos con atención. Acordes y arpegios en las teclas, anteceden la voz líder de Derek Shulman quien nos dice: “Mira lo que soy, lo que fui, lo que seré, óyeme y entiende que no soy lo que ves, toma esto, toma al hombre, maduro,  mi común, ¿no ves que estoy haciendo lo que quiero hacer?, no más ni menos que tú, no leas los pensamientos, no me pensé como igual a cualquier otro…”

Son los versos del tema “Just The Same”. La riqueza musical y los fantásticos ensamblajes del saxo, voces y otras sonoridades, nos deleitan en estos primeros 5’33” del total de casi 37 minutos.

Uno de los interesantes atractivos es el solo del sintetizador Moog tocado por Minnear, quien también interpreta el vibráfono en esta canción.

Luego nos quedamos boquiabiertos con el polifónico intro vocal de “On Refletion”, donde el Gigante Gentil nos dice: “A mi manera ¿te usé? ¿En verdad piensas que abusé de ti? Reflexionando, no importa ¿Cómo puedes decir que te hice necesitarme? ¿Quién diría ahora que ha terminado? Es mi momento, mi llamado, expliqué exactamente la caída, las diferentes formas de vida no pueden ni siquiera ser las mismas… ”

Weathers abre la parte instrumental. Luego, al unísono, teclas y voz van entretejiendo la politonal pieza con una mágica pasión. Luego la flauta dulce adorna dos de las voces que siguen la parte vocal.

Se sienten los aires de lo que pudiera ser un trovador moderno. El vibráfono vuelve a ser protagonista. Un cambio de tempo ocurre hacia el final manteniendo el mismo motivo.

El lado A culmina con el tema titulo. Derek y Kerry protagonizan las voces de este excelente surco donde GG parece relatar otro desenlace amoroso. Los cambios, que introducen diversos instrumentos, son parte del complejo vocabulario de este increible grupo que en una misma canción puede pasar de pasajes sublimes a otros más rockeros.

En la incipiente etapa de la era de los video juegos, recordamos el ATARI. Aquel sonido como de ping-pong pero electrónico, es el que abre el lado B de esta obra discográfica.

Derek y Kerry, nuevamente en las voces, nos sorprenden en “Time to Kill”. La guitarra y la batería dan soporte a las voces que nos cantan: “Descansa donde él esté, en ningún lugar el sabe, un lugar donde a nadie le importe donde él esté o a dónde va, para encontrar a alguien, aún aventurado sin pensar los motivos, hace todo cuanto está haciendo, tiene tiempo para matar y esta matando el tiempo…”

La banda luego nos interpreta la hermosa “His Last Voyage” con Kerry Minnear en la voz líder y el exquisito vibráfono. Gary Green nos cautiva con su electrizante solo.

En sus versos GG nos dice: “De pie temprano en la mañana, al entrar la luz, buscando el océano, hizo lo que debía hacer, el cielo gris se tornó, el viento como un cuchillo cortaba, este era su último viaje, era su última vez…”

La pieza no solo es la más poética del álbum sino que guarda además un aire sacro. La guitarra acústica al final es un delicado toque de dulzura.

Una curiosa “Talybont” sigue el repertorio. Se trata de un trío conformado por varios teclados y la flauta dulce tenor de Minnear, los tambores de Weathers y la flauta dulce soprano de Derek Shulman confabulándose entre sí. Algo bailable si me lo permites.

El álbum culmina con “Mobile”, un rock con claros visos de folk que en parte dice: “Arriba, arriba, hora de volar, moviéndose por todos lados, yendo a todos lados de un pueblo a otro, todo parece igual, sólo cambia el nombre, los días se tornan noche, el tiempo no es nada si todo está bien de donde vienes, ¿no crees que es un juego?”

Ray destaca en el violín y Green en la guitarra acústica pero la variedad instrumental de esta canción es un claro ejemplo de lo expresado al inicio.

Gentle Giant continuaría experimentando con la diversidad de instrumentos que es parte de su gran legado y lanzaría otro ambicioso disco llamado Interview al año siguiente, seguido del excelente disco en vivo Playing The Fool.

Su última etapa, sin embargo, con The Missing Piece (1977), Giant for a Day (1978) y  Civilian (1980), fue musicalmente más simple y convencional, quizá tratando de adaptarse a los tiempos. Sus más fervorosos fanáticos vieron en esos álbumes una franca decadencia.

Pero, su gran legado ya se había construido para siempre.

Leonardo Bigott