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Exile on Main Street: el histórico exilio de los Rolling Stones

The Rolling Stones

El 12 de mayo de 1972 se publicó el histórico doble álbum que los Stones, en medio de todo tipo de excesos, grabaron en el exilio francés

The Rolling Stones
Exile on Main Street

Rolling Stones. 1972. Inglaterra

El 12 de mayo de 1972 salía a la venta Exile on Main St., hasta ese momento el único álbum doble de estudio en la carrera de los Rolling Stones, producto de un período de desenfreno que se tradujo en unas caóticas sesiones de grabación durante el autoexilio del grupo en Francia.

Aunque en su momento no fue recibido por todos con euforia, el disco pronto se convertiría en piedra angular de su discografía y en un auténtico clásico del rock. Es lo que pasa a veces con las grandes obras. Tiempo después pasó a ser considerado el momento estelar de su discografía.

The Rolling StonesEl momento que vivía el grupo era, sin duda, especial. En 1970 había comenzado su independencia, estrenado el logo de la lengua y roto finalmente con Allen Klein, que mantuvo control sobre su discografía de los años 60 hasta su muerte en 2009.




Había acumulado la banda suficientes canciones grabadas durante las sesiones de Let it Bleed (1969) y Sticky Fingers (1971), pero las mantuvieron inacabadas para que Klein no se las apropiara, aunque con cuatro de ellas no lo lograron. Muchas de ellas fueron a parar a Exile on Main St.

En 1971 el grupo decidió exiliarse en Francia para evadir los impuestos, que en ese momento no podían pagar. Mick Jagger escogió París, mientras que Keith Richards alquiló una mansión (Villa Nellcôte) en la Riviera Francesa, cerca de Niza, que terminó convertida en el lugar de grabación, con la ayuda del famoso Rolling Stones Mobile Studio.

Jamás una grabación había sido tan caótica como ésta y a la vez tan productiva e histórica. No había horarios ni orden alguno. La casa tenía problemas con la electricidad, por lo que se conectaron ilegalmente al cableado de las vías ferroviarias cercanas para poder usar el estudio móvil.

Una noche un ladrón se robó gran parte de las guitarras de Richards. Otro día al cocinero se le olvidó cerrar el gas y la cocina estalló, ocasionando un gran incendio.

Las drogas estuvieron presentes todo el tiempo, hasta que a fines de 1971 la policía allanó la casa, finalizando esa etapa de la grabación. Ilustres visitantes como William Burroughs, Terry Southern, John Lennon o Gram Parsons frecuentaban la mansión.

El baterista Charlie Watts confesó que había que quedarse a vivir ahí para poder ser partícipe de todo el proceso de grabación. Bill Wyman, en cambio, asumió una posición distante, no gustaba de ese ambiente, por lo que algunas partes de bajo fueron asumidas por Mick Taylor, Richards y Bill Plummer, un bajista de sesión.




The Rolling Stones The Rolling Stones The Rolling StonesAquellas sesiones fueron asumidas primordialmente por Richards, Taylor, Watts, el saxofonista Bobby Keys y el productor Jimmy Miller. Jagger solo asistía cuando era necesario, lo mismo que Wyman.

Por ello, Exile es quizá el producto más identificado con la mentalidad y gusto musical de Richards por el rock cercano a las raíces de la música negra. Este disco es el que más profundo explora en el blues, soul, R&B, góspel, boogie, pero también en el country, folk, rockabilly y rocanrol, una paleta sonora muy inspiradora.

El inicio sienta las bases con dos canciones rocanroleras. El pegadizo «Rocks Off» incluye un gran piano de Nicky Hopkins así como los metales de Bobby Keys (saxo) y Jim Price (trompeta y trombón), quienes repiten en “Rip This Joint”, uno de los temas más acelerados y frenéticos en la historia de los Stones. Bill Plummer se encarga del contrabajo

Surge entonces la maravillosa rendición del boogie blues “Shake Your Hips” de James Moore aka Slim Harpo, y que en 1968 había versionado magistralmente la banda Love Sculpture del guitarrista Dave Edmunds.

Aquí se luce especialmente Charlie Watts y hacia el final Mick Jagger en la armónica




Casino Boogie” es un libidinoso blues con estupenda segunda voz de Richards y gran solo de saxo de Keys. Es uno de los temas que jamás ha sido tocado en directo por los Stones.

El primer lado lo cierra “Tumbling Dice”, uno de los temas más conocidos del disco y habitual en los repertorios desde entonces. Fue el líder single de Exile on Main St., logrando escalar al Top 10 en muchos países del mundo.

Según el productor Jimmy Miller la base fue grabada mas de 100 veces, y no se entiende como puso estar ausente Bill Wyman. El bajo lo tocó Mick Taylor. Wyman se ha quejado varias veces que Jagger copió mal los créditos y que él toca en más de los temas en los que aparece acreditado.

El primer aire netamente country abre el lado B. Se trata de “Sweet Virginia”, uno de los más notables acercamientos a la Norteamérica profunda, probablemente inspirada en Gram Parsons, uno de los ilustres visitantes a las grabaciones.

Lamentablemente el fantasma de Allen Klein los perseguía. Esta es una de las cuatro canciones sobre las que Klein alegó que fueron compuestas cuando Jagger y Richards aun estaban bajo contrato con su compañía Abkco. Tuvieron que compartir parte de los royalties

Torn and Frayed” sigue la misma línea, con un feeling sureño a country soul cercano al sello Stax y también a Gram Parsons. La guitarra steel de Al Perkins (amigo de Parsons) hace un aporte fundamental. El bajo vuelve a tocarlo Mick Taylor




Sin abandonar el country folk, abordaron “Sweet Black Angel”, uno de los temas más políticos de los Stones, inspirado en la famosa activista por los derechos civiles de los negros, Angela Davis, quien era acusada de asesinato.

Aquel mismo año 1972, John Lennon también le dedicó una canción, “Angela”, en Some Time in New York City

Cierra el segundo lado, “Loving Cup”, un estupendo tema midtempo que data de las sesiones de Let it Bleed (1969) y en la que Jagger y Richards hacen un gran tándem vocal.

Hopkins, Price y Keys vuelven a hacer un gran trabajo, con Jimmy Miller sumando las maracas.

El tercer lado lo abre “Happy”, con Richards en la voz líder, y que como su título indica es un tema de espíritu alegre. Richards además toca el bajo, Bobby Keys la percusión y el neoyorquino Jimmy Miller (no el productor) la batería.

Otro gran y bailable boogie blues, “Turn on the Run”, con Plummer de nuevo en el contrabajo, sigue en el repertorio, antecediendo al sincopado blues “Ventilator Blues”, uno de los pocos temas de los Stones en los que Jagger y Richards comparten autoría con un tercero, en este caso con Mick Taylor.

Luego surge el oscuro y tribal blues, “I Just Want to See His Face”, que bien pudiera estar inspirado en Dr. John. Los coros de Clydie King, Jerry Kirkland y Vanetta Lee Fields son determinantes.




Y entonces emerge cerrando el lado la majestuosa pieza de inspiración góspel, “Let it Loose”, con el fenomenal Hopkins en el piano eléctrico, acústico y Mellotron, Price y Keys en los metales y los coros de Tami Lynn, Dr. John, Clydie King, Venetta Fields, Shirley Goodman y Joe Greene.

Sin duda uno de los temas centrales de Exile on Main St., en cuya línea hay algunos en Goats Head Soup e It’s Only Rock and Roll, pero sin los coros.

El último lado lo inicia “All Down the Line”, otro de los platos fuertes. Una versión acústica primeriza data de 1969 y por ello este es otro de los temas dentro de la demanda de Klein.

La guitarra slide de Mick Taylor y la rítmica de Richards se complementan a la perfección. Price y Keys vuelven a lucirse, aunque se destaca la segunda voz de Kathi McDonald

El delta blues de Robert Johnson, “Stop Breaking Down”, recibe aquí un tratamiento fantástico, con Jagger luciéndose con la “Blues Harp”, la armónica desarrollada por el fabricante Hohner especialmente para blues

Shine a Light” es otro de los temas surgidos años antes, en este caso en 1968 cuando Brian Jones aún era parte de la banda pero ya daba muestras de ausencia. El nombre original era “Get a Line on You”, que hacía referencia al abuso de Jones con las drogas. La idea realmente fue de Jagger y el pianista Leon Russell, quien la grabó en las sesiones de su álbum debut de 1970, con Jagger, Watts y Wyman.

Billy Preston, en su única presencia en el disco, se encargó del piano y órgano.

El cierre del disco corresponde al potente midtempo “Soul Survivor”, con Richards en el bajo y una aguda segunda voz.




El disco tuvo que ser pulido por Jagger en Los Angeles, en una segunda etapa bajo su control en la que se agregaron múltiples pistas de órgano, piano, coros y otras guitarras, con músicos como Billy Preston, Dr. John y otros.

El fotógrafo suizo-estadounidense Robert Frank se encargó de la fotografía de la portada (que había tomado en 1950 en el mural de un taller de tatuajes), inspirada en su obra The Americans, mientras John Van Hamersveld hizo el diseño.

Aquel exilio sigue siendo capital para la historia del rock.

Juan Carlos Ballesta



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