El talentoso y polifacético músico inglés cerró con un fabuloso concierto en Madrid la gira europea del nuevo disco The Overview
Steven Wilson
Sala La Riviera, Madrid
The Overview Tour
(Junio 13, 2015)
A estas alturas del siglo 21 es dificil contar con un personaje más ecléctico, prolijo, audaz, desprejuiciado y respetado dentro del universo del rock progresivo y más allá que Steven Wilson.
El inglés se ha ganado a pulso, con un trabajo meticuloso de mil tentáculos, a cada uno de sus seguidores. Lo de Wilson es, sin duda, paradigmático. No es solo su proceso creativo a lo largo de 35 años con Porcupine Tree, No Man, Incredible Expanding Mindfucking, Bass Communion, Blackfield, Storm Corrossion y su propia banda en calidad de solista, sino la satisfactoria serie de remezclas de discos clásicos del prog (King Crimson, Jethro Tull, Gentle Giant…) y bandas pop como XTC o Tears for Fears, y muchas otras en camino.
Acompañan a Wilson cuatro músicos de altísimo nivel, entre ellos dos de sus incondicionales desde que comenzó como solista: el teclista Adam Holzman y el extraordinario bajista Nick Beggs, quien hace tándem rítmico con el baterista Craig Blundell (a quien habíamos disfrutado en la misma sala junto a Steve Hackett).
Aunque Wilson es un redomado perfeccionista del sonido, no logramos descifrar la razón por la cual en la mezcla del sonido la batería (ubicada a la derecha del escenario, nuestra izquierda) la percibíamos mucho más por el oído izquierdo, sumando además una equalización que acentuaba las frecuencias medias.
Un aspecto determinante fue la guitarra de Randy McStine, quien fue parte de la reciente encarnación en directo de Porcupine Tree y participó en la grabación de The Overview. Sus aportes fueron realmente grandiosos, tomando en cuenta que Wilson en muchos pasajes se encarga de los sintetizadores.

Set 1: The Overview
El fantástico nuevo disco, The Overview, fue la razón que lo trajo a Madrid, última escala europea (al menos este año) del tour de lanzamiento del disco, que fue presentado íntegramente en un primer set, a mi modo de ver el más revelador del estado actual de la inquieta mente de Wilson.
Aunque son piezas esencialmente enmarcadas dentro del rock progresivo, tanto por su estructura y desarrollo, lo cierto es que la exploración llega a otros territorios ligados con la música electrónica de Tangerine Dream, Vangelis (las partes narradas por su mujer Rotem Wilson recuerdan a piezas de Albedo 0.39), pero también de proyectos más recientes como Boards of Canada, Orbital, LFO o incluso el abstracionismo de Autechre.
Presentes están también ciertas influencias de Thom Yorke (Radiohead, The Smile), Mark Hollis (Talk Talk) e incluso su compañero Tim Bowness en No Man, en el aspecto vocal. Y, también, indudablemente, Pink Floyd, que ha sido siempre una constante en sus referencias.
Las dos largas suites compuestas por las ocho partes de “Objects Outlive Us” y las seis de “The Overview” que componen este nuevo disco (lados A y B del LP, respectivamente) son un auténtico tour de force para Wilson, mezclando pasajes cósmicos con intrincados segmentos progresivos, sumando narraciones muy sugerentes.
The Overview no puede ser entendido sin el componente visual, y en ese sentido era esencial poder tener una línea de vista directa con la pantalla. Aunque ya antes Wilson ha dado gran protagonismo a ese aspecto gracias a las contribuciones de Lasse Hoile, Jess Cope y Hajo Müller, entre otros, nunca como en esta primera parte del concierto ha resultado tan determinante y relevante este componente con el trabajo de Miles Skarin, el cual resulta absolutamente imprescindible en el proceso de exploración de temas relacionados con el espacio y la perspectiva, en consonancia con el concepto de “efecto perspectiva” que inspira The Overview.
Estas visuales no son meras decoraciones, sino que forman parte integral de la experiencia musical, buscando complementar y enriquecer la atmósfera de las composiciones, creando una experiencia audiovisual inmersiva para el público.
Por ello, el concepto del tour y el álbum tratan de recrear la experiencia de los astronautas al ver la Tierra desde el espacio, lo que se refleja brillantemente en los elaborados y cautivadores visuales. Aquellos que no repararon suficiente o no pusieron atención a este aspecto puede que sin saberlo se hayan perdido parte de la experiencia. Por ello, cuanto más cerca del escenario, mejor.
Quizá, en buena medida por esto, el primer set resultó realmente impactante.




Set 2: Wilson y el repaso por su ecléctica obra
De manera generosa y Wilson y su banda nos ofrendaron un segundo set con una selección de temas de otros cinco discos solistas y también de Porcupine Tree.
Abrió fuegos “The Harmony Codex”, tema que da nombre al anterior álbum, y que inteligentemente establece la conexión con el primer set con su sonido electrónico cósmico muy Tangerine Dream. Fue la primera de tres representativas piezas escogidas de un disco expansivo, con amplio uso de sintetizadores, teclados y secuencias.
Otro disco que contó con tres temas en el setlist fue el conceptual Hand._Cannot._Erase. (2015), inspirado por la impactante y tristemente célebre historia de Joyce Carol Vincent, quien fue hallada muerta frente a su televisor encendido luego de tres años, sin que nadie notara su ausencia durante todo ese tiempo, y que fue convertida por Carol Morley en el filme “Dreams of Life” (2011).
La dupla “Home Invasion” / “Regret #9” nos sumergió totalmente en el progresivo con sus inflexiones de aroma a Yes y en la que Adam Holzman se luce tanto con el piano eléctrico como con el largo solo de sintetizador que da paso a un solo de guitarra grandioso de Randy McStine. Fueron doce minutos de gran intensidad.

Tras los saludos de rigor, los agradecimientos por todo el apoyo recibido a lo largo de la gira que llegaba al concierto 31 y último, Wilson anunció “What Life Brings”, uno de los temas más melódicos de The Harmony Codex, que recuerda a la etapa de Stupid Dream (1999) y Lightbulb Sun (2000) de Porcupine Tree.
Sobrevino entonces la sorpresa de la noche con “Voyage 34 (Phase 1)”, parte de un extensa pieza grabada en 1992 y que iba a ser parte de un segundo disco de Up The Downstairs (1993). Wilson optó por subdividirla y editarla en formato single 12”, y años después en 2000 en formato CD con las cuatro partes.
La pieza está inspirada en un viaje de LSD, reflejando musicalmente las influencias del momento que iban del space rock de Ozric Tentacles al ambient techno de The Orb, el techno de System 7 y el trance de Astralasia, entre otros. Esas influencias también estuvieron presente en el gran Sky Moves Sideways (1995), el disco que transformó a Porcupine Tree de ser un proyecto personal a una banda.
Y de ese disco escogieron quizá el tema más prog: “Dislocated Day”, con una soberbia combinación de guitarras y una parte extendida en la que Beggs lleva el hilo conducto y el público aporta un canto tribal previo a la explosión final que sigue al segmento vocal casi susurrado.

Fue realmente un placer disfrutar de este temazo del disco que me hizo conocer y engancharme a Porcupine Tree hace ya 30 años, al cual llegué gracias a las previas colaboraciones de Wilson con Jansen, Barbieri & Karn
Inmediatamente nos llevó a Insurgentes (2008) el disco fundacional de la saga en solitario, que cuando se publicó aun coincidía con la actividad junto a PT. La sosegada “Abandoner” -que sin embargo tiene un coqueteo industrial en el tramo final- fue el primer acercamiento, y antes del segundo, interpretaron la maravillosa “Impossible Tightrope”, uno de los momentos álgidos de The Harmony Codex porque captura la esencia ecléctica de Wilson con un desarrollo que va del intro pastoral a la explosión rítmica, con un pasaje central protagonizado por un piano eléctrico propio del jazz fusión y las ágiles vocalizaciones de Steven.
La presentación de los músicos (“soy muy afortunado de poder contar con estos excelentes músicos”) antecedió a “Harmony Korine”, la otra escogencia de Insurgentes.
“Estamos llegando al final del show y del tour. Y nos vamos a América. Vamos a tocar otra de mi primer disco solista con nombre en español, In-sur-gen-cis”.
La pieza sonó poderosa, principalmente por el bajo, que quizá haya sido el instrumento menos protagónico pero más decisivo. Nick Beggs por momentos nos recordaba a Chris Squire.

Sin pausa, nos lanzaron a las aguas de “Vermillioncore”, pieza instrumental que fue incluida en el EP 4½ de 2016. De nuevo el bajo capturó nuestra atención, con Holzman regalando otro solo muy en la onda jazz fusión.
Aunque se retiraron del escenario ante una sonora ovación, estaba claro que regresarían. Y el encore fue realmente brutal. Primero fue el largo tema “Ancestral”, trece minutos de gloria prog que arranca con un ritmo metronómico lento que se va complicando, guitarra arpegiada, piano, colchones de teclado y voz, hasta finalmente desembocar en un pasaje alineado con Camel o Pink Floyd, gracias a una guitarra muy a lo Andy Latimer. Luego la pieza adquiere un aspecto mas heavy y épico, con los cinco músicos desatando su furia.
La canción final fue -decisión inteligente- la hermosa y sosegada “The Raven That Refused to Sing” que da nombre a The Raven That Refused to Sing (And Other Stories) (2013), acompañada de las evocadoras imágenes de Hajo Müller
Dentro del mundo prog actual, Steven Wilson no tiene parangón. Y no lo tiene porque Wilson es mucho más que rock progresivo.
Juan Carlos Ballesta
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